diego2

LA PREOCUPACIÓN

 

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

En su Ministerio terrenal, Jesús puso de manifiesto la necesidad que teníamos quienes seríamos sus seguidores, de ser fieles y consecuentes con sus enseñanzas.

Obligatoriamente debemos de confiar en todo lo que anunció siendo Dios hecho Hombre, en el más grande episodio de la historia de la humanidad.

De allí que es necesario que analicemos todo lo que hacemos y todo lo que decimos, no desde la pequeñez de nuestra perspectiva de hombres, sino desde la perspectiva de la Majestad del Rey.

Cada vez que nos preocupamos por una situación, nos acercamos al Hijo del Hombre, porque resulta legítimo que hagamos un ejercicio de responsabilidad  personal.

En esto es lo que reconocemos nuestra condición de seguidores de Jesús: Ser responsables de nuestros hechos y de nuestras actitudes.

Esto es absolutamente legítimo!

Pero que ocurre cuando nos afligimos?

Parecen cosas muy parecidas, pero sin embargo son muy diferentes. La preocupación es un síntoma de que asumimos la parte que nos toca de una situación determinada.

Aflicción, significa que asumiendo esa responsabilidad, nos lleva al peligroso terreno de dejar de confiar en el Dios Todopoderoso y nos acercamos a la medida humana de buscar resolver con nuestras fuerzas lo que sea.

En eso consiste la gran diferencia entre preocuparnos y afligirnos!

El hombre o la mujer preocupados, revelan madurez espiritual y plena conciencia de la verdadera dimensión de cada uno y de la total dependencia que tenemos del Eterno.

El problema que afrontamos es grande, pero mayor es el que está con nosotros para resolverlo!

En cambio, el hombre o la mujer afligidos, solo buscan soluciones al alcance de sus fuerzas, desechando el Poder que el Hijo del Hombre ha manifestado que utilizará para resolver nuestras angustias.

Si somos capaces de mirarnos y de establecer nuestra verdadera dimensión, seremos capaces de entender quiénes somos y la medida de nuestra dependencia al considerarnos hijos de Dios.

Un hombre preocupado, una mujer preocupada, revelan la confianza que tenemos en Jesús. Un hombre afligido, una mujer afligida, solo muestran la pequeñez de su capacidad y la falta de comprensión para entenderlo.

Estemos preocupados, porque es legítimo. Pero no estemos afligidos, porque nos apartamos de Dios!

Diego Acosta

ligereza septimomilenio

LIGEREZA

DEVOCIONAL

Mi relación con Dios, puede asemejarse en la práctica, con lo que me ocurría con los viajes.

En un tiempo, eran lentos y podía apreciar todo lo que estaba a mi alrededor. En los actuales, son muy rápidos y alcanzo a distinguir muy poco lo que está ante mí.

Esta manera de obrar bien la puedo llamar ligereza, porque se trata de hacer todo rápido, pero sin tener muchas razones.

Lo cierto, es que cuando hago algún viaje con menos prisa, disfruto y también puedo pensar y valorar sobre lo que veo.

Con el Eterno me sucede lo mismo. Obro con ligereza y me pierdo todo aquello de profundo que tiene el conocimiento sobre su Grandeza.

Esta sencilla reflexión me ha cambiado la forma de obrar. He decidido abandonar la ligereza y acercarme a los tiempos en que viajaba con lentitud admirando todo.

Solamente así podré postrarme ante la Majestad infinita del Altísimo.

Judas 1:25

ES – Al único y sabio Dios, nuestro Salvador,
sea gloria y majestad,
imperio y potencia,
ahora y por todos los siglos. Amén.

PT – Ao único Deus, Salvador nosso, por Jesus Cristo,
nosso Senhor,
seja glória e majestade, domínio e poder,
antes de todos os séculos,
agora e para todo o sempre. Amém!

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

PODER septimomilenio

REACCIONAR

DEVOCIONAL

Un simple hecho, puede alterar nuestros comportamientos y hacernos olvidar lo sustancial.

Esta reflexión se origina en un episodio que en un principio tuvo mucho de casual, pero que en su momento me alteró y preocupó.

Tanto que tuvo que ser el Espíritu, quién me hiciera volver a la realidad y recordar que siendo hijo de Dios, no podía comportarme de esa manera.

Era necesario reaccionar!

Tengo conciencia de que todo lo que me ocurre está bajo la Soberana Voluntad del Eterno, por tanto cada actitud que adopte tiene que reflejar mi obediencia y mi fidelidad.

Pero, si no consigo reaccionar ante un hecho más o menos trivial, cómo tendré una responsabilidad mayor en mi parte de la extensión del Reino?

Como podré afrontar cuestiones verdaderamente importantes, sino soy capaz de obrar ante lo pequeño o circunstancial?

En definitiva, es necesario que aprenda a obrar como hijo de Dios, no como un hombre temeroso ante otros poderes nefastos. Teniendo como tengo la certeza, que no hay Poder mayor que el del Altísimo!

Jeremías 10:6

No hay semejante a ti,
oh Jehová;
grande eres tú,
y grande tu nombre en poderío.

Jeremias 10:6

Ninguém semelhante a ti,
ó Senhor;
tu és grande,
e grande é o teu nome em força.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

 

sinmiedo septimomilenio

SIN MIEDO

DEVOCIONAL

El futuro ha sido y seguirá siendo, uno de los grandes interrogantes de la especie humana.

Adivinadores, hechiceros y otros tantos aventureros más o menos parecidos, fueron quienes se ocuparon y se ocupan de anunciar casi siempre, el futuro más placentero.

En ellos se depositaba y tristemente se deposita, la creencia de que verdaderamente están en condiciones de anunciar lo que vendrá.

Ni antes ni ahora eso fue cierto!

En realidad se trata de asumir cada uno, su propia convicción con relación al futuro. Es decir, si vivo en el mundo, esta será una de las consecuencias: Tener miedo a mis años venideros.

Si creo en el Dios Todopoderoso, será lo contrario, porque tengo la certeza de que ÉL está en el control de todas las situaciones y lo que resuelva será siempre lo mejor para mí.

Por tanto no tengo miedo por el futuro y sí, temor y temblor ante la Majestad del Eterno.

Génesis 50:21

Ahora, pues, no tengáis miedo;
yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos.
Así los consoló, y les habló al corazón.

Gênesis 50:21

Agora, pois, não temais;
eu vos sustentarei a vós e a vossos meninos.
Assim, os consolou e falou segundo o coração deles.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

fragilidad septimomilenio

FRAGILIDAD

DEVOCIONAL

Escuché a una joven madre que explicaba el problema que tenía con sus convicciones, porque las percibía tan frágiles como algunas copas de cristal.

Y tenía razón!

Porque sus argumentos eran los mismos que el mundo proclama para que vivamos pendientes de la opinión de los demás, en ser mejor que el prójimo y en cualquier caso, que siempre debo ser yo el más importante.

El desasosiego que me produjo lo que escuchaba, me obligó a pensar sobre el problema y el verdadero fondo de la cuestión.

La joven había acertado en lo de la fragilidad, pero no en el sentido que yo lo interpreté. Al mundo no le importa que haya personas frágiles que se puedan romper.

Al mundo solo le importan los fuertes!

En cambio los débiles tenemos el refugio de la Roca en la que nos podemos apoyar en cualquier circunstancia. Porque así, siendo frágiles nos tornamos fuertes.

Deuteronomio 32:18

De la Roca que te creó te olvidaste;
te has olvidado de Dios tu Creador.

Deuteronômio 32:18

 Esqueceste-te da Rocha que te gerou;
e em esquecimento puseste o Deus que te formou.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

africa septimomilenio

Y ANTES DE ÁFRICA?

Blog del TIEMPO!

Durante muchos años quienes sostienen la teoría de la evolución, situaban el comienzo de la especie humana principalmente en lo que conocemos en la actualidad como Etiopía.

En estos días nuevos estudios revelan que la especie no solamente desde Etiopía, sino también de Argelia, ratificando que desde África comenzó la civilización.

Lo sorprendente de estos anuncios es que todos hablan de un comienzo, ignorando la cuestión fundamental: Cómo se inició la especie superior del planeta?

Fuimos Creados?

O somos productos de la evolución?

Esta cuestión no recibe ninguna respuesta y ni siquiera se insinúa como una alternativa. Simplemente se argumenta que la especie se inició en África.

No estamos en condiciones de argumentar nada a propósito de esta afirmación. Pero sí sabemos que fuimos Creados y no somos producto de ninguna otra forma de vida.

Es decir: NO somos productos de una evolución, sino somos hijos de la Creación del Dios Omnipotente.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

diego septimomilenio

SÍGUEME…!

CONGREGACIÓN
SÉPTIMOMILENIO

El mundo influye poderosamente para que la Majestad de Jesús, se diluya y quede como un personaje casi como de nuestra propia dimensión.

Es este un grandioso éxito de lo mundano, que ha ido quitando la trascendencia del Mensaje de Salvación, para dejar una imagen doliente en brazos de su madre, como si en esa circunstancia hubiera terminado toda su Obra.

Grandioso éxito y grandiosa mentira que contribuimos a agigantar, proponiendo un Evangelio cada vez más adaptado a los oídos de quienes solo quieren escuchar cosas gratas y agradables.

No es esta la situación de la Iglesia?

Pensemos, cuántas veces se predicó sobre el pecado en el 2018?

Solamente con esa respuesta tendremos ante nosotros lo que es nuestra vida espiritual y la de la congregación que nos contiene.

Somos el fiel reflejo de varias generaciones de creyentes que gozan con la espuma y se escandalizan con aquello que enseñó el Hijo del Hombre.

No condenó el Padre el pecado de quienes se amanceban con personas del mismo sexo?

No condenó el Padre la soberbia y lo ostentoso?

No condenó el Padre al dios mamon y a sus seguidores?

Entonces, por qué en el nombre de Jesús, no condenamos las mismas cosas?

Si realmente fuéramos hijos de Dios, tendríamos comportamientos dignos y no caeríamos en la indignidad de permitir que el mundo nos gobierne y nos conduzca a la decadencia espiritual.

Jesús no vino a la Tierra para ser un testigo indiferente del dolor y del pecado de la gente. Vino a traer solidaridad para con el que sufre y advertencia para con el que peca.

Si aceptamos esto, por qué obramos con tibieza disfrazada de misericordia y con tolerancia disfrazada de amor?

Debemos ser plenamente conscientes que cada día que pasa nos acercamos a los tiempos del fin. Tendremos el ánimo lleno de miedo o estaremos pletóricos de fe como verdaderos seguidores de Jesús?

Pensemos: que haríamos en el 2019, si Jesús nos dijera: Sígueme…? Dejaríamos todo e iríamos tras sus pasos o nos esconderíamos en nuestros miedos, nuestra comodidad o tras nuestra vergonzosa adhesión a lo mundano?

Hoy, simbólicamente Jesús nos reclama: Sígueme!

Diego Acosta

www.septimomilenio.com