Lutero recibe una maravillosa enseñanza: La Salvación comienza por el verdadero arrepentimiento y el Amor a Dios es el fin.
A partir de este conocimiento el joven fraile dedica su atención a aquellos pasajes de la Biblia, que antes evitaba porque estaban relacionados con la Salvación y el arrepentimiento.
De esta manera se centró en las Cartas de Pablo y de manera especial Romanos y Gálatas 2:16: Sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado.
Lutero siguió bajo la guía del doctor Staupitz que era la máxima autoridad de los agustinos en Alemania, quién advirtió que el marco del convento no era bueno para su joven discípulo.
De esta manera cuando Federico III el Sabio, príncipe elector de Sajonia decidió fundar la Universidad de Wittenberg en 1502, el doctor Staupitz propició que Lutero fuera nombrado catedrático en ciencias filosóficas. Tenía entonces 26 años.
Esta palabra…tendencias, cada día es más utilizada en casi todos los órdenes de la vida y en prácticamente todo el planeta.
No hay actividad que se escape a su influencia, desde las cuestiones más triviales, hasta las que podríamos llamar fundamentales como el matrimonio o el respeto a las normas espirituales.
Podemos preguntarnos: Que significa la palabra tendencias?
Casi textualmente la podríamos explicar con el texto de un diccionario, como la propensión hacia un determinado lugar o hacia una determinada cosa.
Es decir, la orientación hacia formas específicas de vivir, de comportarse, de pensar y de obrar. Lo que en suma no es otra cosa que actuar según las normas del mundo.
Y quién dicta estas normas?
Probablemente nadie específicamente, pero sí la propensión a la tolerancia, a la admisión de inconductas y la permisividad hacia una supuesta libertad sin límites.
De esta manera se ha instalado la cuestión de las tendencias para todo: Para considerar con amplitud lo que son en verdad, auténticas normas de conducta, de proceder, normas de vida.
De esta manera nos aproximamos peligrosamente a lo que nos advierte la Biblia: Que consideraremos a lo bueno como malo y a lo malo como bueno.
La cuestión es preguntarse: Por qué debo seguir tendencias de ningún tipo si tengo mi propia creencia y los valores que se originan en ella?
Es tiempo de obrar con Sabiduría y firmeza!
No podemos obrar como un rebaño sin pensamientos e ignorando que tenemos un Camino perfectamente establecido.
Ninguna tendencia nos justificará el Día del Juicio!
Romanos 12:2
PT – E não vos conformeis com este mundo, mas transformai-vos pela renovação do vosso entendimento, para que experimenteis qual seja a boa, agradável e perfeita vontade de Deus.
ES – No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Los diputados de Rusia aprobaron la despenalización de las agresiones domésticas contra las mujeres. Esta grave iniciativa fue presentada por… una senadora.
Resta que los senadores aprueben la nueva ley, que según su autora representa el sentir tradicional de las familias rusas, donde las agresiones domésticas son consideradas normales.
Las estimaciones indican que alrededor de 13 a 15 mil mujeres mueren en el país como consecuencia de las agresiones de sus parejas. Además se estima en que alrededor de 3 mil niños mueren al año por la violencia en el hogar.
El número de mujeres que sufren violencia doméstica, se calcula en torno las 600 mil año. No obstante lo dramático de estas cifras, la nueva ley considerará una falta administrativa, el hecho de que un hombre maltrate a su mujer.
Si lo hace una vez por año, no irá a la cárcel a cambio de pagar una sanción económica de alrededor de 500 euros. Los activistas de los derechos humanos intentarán reducir los alcances de esta ley. Pero la realidad es más que elocuente: En la Cámara de Diputados, hubo un solo voto en contra y 368 opiniones a favor.
Cabe preguntarse: Y los derechos de la mujer en Rusia?
Donde están las reclamaciones de las defensores de los derechos de la mujer?
Por qué será que no nos bastan todos los milagros realizados por Jehová?
Por qué será que ante la menor dificultad nuestro ánimo decae?
Podría seguir con una larga serie de preguntas, porque son las mismas que me asaltan una y otra vez. Lo digo en tiempo presente, porque en el pasado también ocurrió.
Tal vez lo más serio, es que en el futuro, seguirá ocurriendo…duda tras duda!
Los tiempos verbales a veces contribuyen a confundirnos. En realidad, cuando decimos presente, ya es pasado…porque todo pasa y solamente queda el futuro.
Esto lo debió entender Josué, cuando el Eterno le anunció que le entregaría a Jericó, a su rey y a sus hombres de guerra.
Recibió Josué precisas instrucciones sobre cómo deberían obrar para que se concretara el anuncio. Y los israelitas creyeron y vivieron el milagro.
Fue dicho y fue hecho!
Me pregunto: Si alguien me dijera que rodeara una ciudad para que cayera en mi poder, lo haría? Sería capaz de gritar, para que los muros fueran derribados?
La respuesta es un rotundo NO!
Entonces como puedo decir que soy un hombre de fe?
Es evidente que no debería decirlo y también es evidente la paciencia del Soberano para con mi incredulidad y para mis repetidos actos de desobediencia.
Incredulidad por no aceptar las evidencias y desobediencia por no asumir que todas las promesas de Dios, están cumplidas en el tiempo de decirlas.
Solamente resta el tiempo en que yo pueda verlas!
Así ocurrió con Jericó: Hubo un anuncio a Josué de lo que ocurriría… y ocurrió!
Hasta cuando dudaré?
Josué 6:20
ES – Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.
Pt – Gritou, pois, o povo, tocando os sacerdotes as buzinas; e sucedeu que, ouvindo o povo o sonido da buzina, gritou o povo com grande grita; e o muro caiu abaixo, e o povo subiu à cidade, cada qual em frente de si, e tomaram a cidade.
El superior de los agustinos en Alemania tuvo la paciencia necesaria como para conversar y animar al joven fraile que se atormentaba con las dudas acerca de su salvación.
Johannes Staupitz le dijo a Lutero: ¿Por qué te atormentas con todas estas especulaciones y con todos estos altos pensamientos? Mira las llagas de Jesucristo y la sangre que ha derramado por ti; ahí es donde la gracia de Dios te aparecerá. En lugar de martirizarte por tus faltas, échate en los brazos del Redentor. Confía en él, en la justicia de su vida, en la expiación de su muerte. No retrocedas; Dios no está irritado contra ti, tú eres quien estás irritado contra Dios; escucha a su Hijo; él se ha hecho hombre por darte la seguridad de su divino favor, te dice: «Tú eres mi oveja, tú oyes mí voz, y nadie te arrancará de mi mano.»
Lutero le replica: ¿Qué diréis entonces de tantas conciencias a quienes se prescriben mil mandamientos impracticables para ganar el cielo?
Le contesta el Dr. Staupitz: No hay más arrepentimiento verdadero que el que empieza por el amor de Dios y la justicia. Lo que muchos creen ser el fin y el complemento del arrepentimiento no es, al contrario, sino su principio. Para que abundes en amor al bien, es preciso que antes abundes en amor a Dios. Si quieres convertirte, en lugar de entregarte a todas esas maceraciones y a todos esos martirios, ¡ama a quien primero te amó!.
Vuelto a las normas de los agustinos, Lutero se vio privado de la lectura de la Biblia y en cambio se le indicó que leyera a la lectura de los doctores de la iglesia.
El joven monje seguía con sus cuestionamientos relacionados con la salvación y se sometía a duros esfuerzos corporales, ayunos y oraciones continuas.
Podría decirse que estaba llegando al conocimiento de lo que representaba la santidad, pero al verse a sí mismo podía advertir lo que Dios le estaba mostrando.
En medio de sus tribulaciones físicas y espirituales, un viejo maestro le dedicó unas palabras que constituyeron toda una revelación: Creo en la remisión de los pecados.
En ese tiempo el superior de los agustinos de Alemania, el doctor Johann Staupitz en una visita que hizo al convento de Erfurt le dijo a Lutero que leyera atentamente la Biblia y que buscase la salvación solamente en Cristo, que era donde él había encontrado la suya.
Se le atribuye esta frase al doctor Staupitz: Todavía no sabes, querido Martín, cuán útil y necesaria es para ti esta tribulación, porque Dios nunca la envía en vano. Ya verás cómo El te ha preparar para cosas grandes.
Lutero luego escribiría: Si no hubiera sido por el doctor Staupitz, estaría en el infierno.