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LA FAMILIA

Conociendo algunas situaciones que se producen en el seno del hogar, recuerdo el momento en el que Jesús llamó hipócritas a los discípulos.

Asociar la familia con la hipocresía tiene su fundamento en que siempre he creído, que no existe mayor enemigo de la familia que aquella dura afirmación del Hijo del Hombre.

Tiene que ver con esta peligrosa práctica que tenemos los humanos, para sacrificar todo lo que no deberíamos, en el nombre de la armonía.

Si lo que conseguimos siendo hipócritas es la armonía en el seno del hogar, es un triste y penoso resultado, que estará siempre expuesto a la ruptura ante una desavenencia motivada por cuestiones mayores.

Con toda seguridad no creó el Eterno a la familia, para que se practicara esta perversa manera de comportarnos.

A pesar de estas evidencias, hay quienes predican y alientan a que en la familia debe buscarse  la armonía como un logro de primer orden.

No se explica en estos mensajes que la armonía no se puede lograr a cualquier precio, porque ningún fin por encomiable que sea justifica los medios.

En esa creencia he alentado siempre la idea que el proceder correcto es exactamente el contrario al que supone la práctica de la hipocresía.

La cuestión es levantar con paciencia y con Amor, el complejo edificio de la familia, para que verdaderamente sea el reflejo de la forma superior de relación entre un hombre y una mujer y su descendencia.

La hipocresía, nunca ayudará a nada, como no sea a crear  engaño y confusión!

Salmo 101:7

PT – O que usa de engano não ficará dentro da minha casa;

o que profere mentiras não estará firme perante os meus olhos.

ES – No habitará dentro de mi casa el que hace fraude;
el que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LOS ERRORES

En el mundo se suele comentar que una persona es exitosa cuando la suma de sus aciertos, es mayor que la de sus errores.

Esta es una manera de explicar por qué hay algunos hombres y mujeres que se distinguen, por los logros que la sociedad valora como importantes y por consiguiente los considera ejemplares.

Podemos coincidir con estas valoraciones?

Creemos que la respuesta es más que negativa. Es bastante triste advertir como los supuestos triunfadores, son el resultado de una vulgar suma y resta, aunque se trate de seres humanos.

Esto revela hasta el punto que hemos descendido siendo proclives a aceptar lo que la sociedad impone, sin ningún límite ni consideración moral.

Solo es posible ser exitoso, sin ningún condicionante ni nada que lo limite. Se trata de que al cabo de algún tiempo alguien determine que una persona es hombre o una mujer de mérito…medida por sus éxitos.

Pensemos: Que diría Jesús de semejantes argumentos?

Tal vez lo primero que haría sería llamarnos hipócritas, porque aunque negamos las cosas del mundo, en el fondo nos sentimos inclinados a aceptarlas.

También nos podría recordar que ÉL no vino al mundo a buscar ni a los justos ni a los poderosos, vino a traer la Salvación a los hombres sencillos como debemos ser cada uno de nosotros.

Su muerte y Resurrección solo pueden entenderse como la Suprema Expiación de nuestros pecados. No para que nos consideremos importantes, sino para que estemos libres del yugo de la maldad.

Seamos sabios y aprendamos de nuestros errores, para no repetirlos y para no tener la carga de la que nos liberó el Hijo del Hombre.

Juan 16:33

Pt – Tenho-vos dito isso, para que em mim tenhais paz;

no mundo tereis aflições, mas tende bom ânimo; eu venci o mundo.

ES – Tenho-vos dito isso, para que em mim tenhais paz;

no mundo tereis aflições, mas tende bom ânimo; eu venci o mundo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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