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JESÚS Y EL SOLSTICIO DE INVIERNO

Blog del TIEMPO!

Lentamente el impulso de cambiar la Navidad por el festejo del Solsticio de Invierno, se está transformando en una realidad.

Solamente que es imprescindible hacer notar, que este impulso de algunas sociedades tiene un sentido más profundo.

Se trata de ignorar o dejar de celebrar lo que verdaderamente importa: El Nacimiento de Jesús, el hecho histórico más importante de la Humanidad.

Haciendo un juego de palabras, se trata de pretender que haya otro sentido, donde la cuestión esencial es tan relevante que no se la puede ocultar.

Es verdad que el Nacimiento de Cristo no se produjo el 24 de diciembre y que fue una torpe acción de los papas católicos pretender cristianizar una fiesta pagana.

Pero aún así, la conmemoración del Nacimiento de Jesús es demasiado importante, como para que un error humano, le reste el sentido que tiene.

La fiesta pagana del solsticio era celebrado por los pueblos antiguos, entre ellos los celtas, que consideraban que el día 21 de diciembre era el nacimiento de un nuevo sol, al que simbolizaban con el tronco de un árbol.

De allí los bailes, las fiestas y las grandes comidas, que le dieron carácter a estas auténticas celebraciones paganas.

Desde el advenimiento de la Reforma en los países del norte de Europa, el Nacimiento de Jesús se convirtió en lo contrario de los celtas.

Es una reunión especial de la familia, para conmemorar el Nacimiento del Mesías. Serena, íntima, destinada a recordar el gran significado que tiene para los hombres el Nacimiento de su Salvador.

Las fiestas paganas, para quienes crean en ellas. El solsticio del invierno, es un hecho de la Naturaleza que Dios Creó y el Glorioso Nacimiento es el comienzo del Plan de Salvación para los Hombres!

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

la otra 2

BELÉN Y LA BUROCRACIA ROMANA

LA OTRA HISTORIA

Los especialistas ponen en duda algunas de las teorías existentes con relación al censo que fue decretado en Palestina, en los tiempos del nacimiento de Jesús.

Las discrepancias surgen como consecuencia de los errores del calendario que se utilizaba, que era el de Dionisio Exiguo, confeccionado en el II siglo después del nacimiento del Mesías.

También existen controversias para determinar cuál fue el censo que debieron cumplir José y María. Hubo censos que afectaron a todos los ciudadanos del imperio y hubo otros provinciales, como pudo ser el de Palestina.

Ellos debieron viajar desde Nazaret en la Galilea, hasta Belén. Este traslado también ofrece dudas porque el avanzado estado de gravidez de María, no lo habría hecho aconsejable.

Estas disputas entre historiadores antiguos y modernos, no impiden que la realidad sea que efectivamente el Hijo del Hombre naciera en Belén.

Los censos convocados por los romanos tenían un doble propósito: El más obvio de todos, conocer el número de habitantes pero también se buscaba conocer el nivel de riqueza de los pobladores.

Estos conocimientos eran importantes para la aplicación de los impuestos que debían abonar quienes vivían bajo el mandato imperial romano.

Lo cierto es que por el imperativo de la burocracia romana, tanto José como María, viajaron hasta Belén, para que se cumpliera la profecía de Miqueas, formulada alrededor de 800 años antes del nacimiento de Jesús y expuesta por Mateo en el segundo capítulo de su Evangelio, versículo 6:

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,
No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;
Porque de ti saldrá un guiador,
Que apacentará a mi pueblo Israel.

Diego Acosta

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