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HABLAR Y CALLAR

Hablar y callar: Estos extremos pueden ser determinantes en la vida de una persona. Generalmente son los que marcan las diferencias entre los necios y los prudentes.

Por esta razón es que se comenta que hay quienes abren su boca y expresan lo primero que se les ocurre, sin pensar ni en las consecuencias ni tampoco en el sentido de lo que han dicho.

Yo digo lo primero que pienso!

Esta afirmación desafiante, define bastante bien a quienes obran con matices cercanos a la necedad.

Frente a ellos están los que callan más de lo que hablan y que se equivocan mucho menos, logrando más respeto por sus dichos.

Estas son las cuestiones mundanas relacionadas con el hablar y el callar!

En el mundo espiritual recordemos lo que dijo Jesús: El Espíritu pondrá palabras en tu boca!

Esta debería ser la máxima de nuestra vida antes de hablar y también antes de callar.

Si el Espíritu pone palabras en nuestra boca, no tenemos autoridad para negarnos a hacerlas públicas. Lo contrario sería pura rebeldía.

Pensemos: Por qué obraríamos de esta manera, callando lo que el Espíritu nos manda decir?

Por una mera y mezquina actitud de hacer lo que creemos que nos conviene, para no ser radicales cuando lo deberíamos ser.

Esta forma de rebeldía, también nos será contada!

Por el contrario, cuando el Espíritu nos manda callar, debemos ser obedientes, aunque supuestamente estemos arriesgando lo que torpemente llamamos nuestro honor.

Un fiel hijo de Dios, hablará cuando el Espíritu ponga razones en su corazón. Un necio, hablará siempre, por pura maldad para ser esclavo de sus propios dichos!

Proverbios 13:2

Del fruto de su boca el hombre comerá el bien;
Mas el alma de los prevaricadores hallará el mal.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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APRENDAMOS DE LA OSTRA.

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Uno no puede ir muy lejos en el sendero de la vida sin encontrarse con tribulaciones. «Tribulación» es un término relativo que no significa lo mismo para todas las personas. Algunas de las experiencias humanas que denominamos tribulación tienen que ver con aflicciones corporales. Para otros es una gran tristeza producida por la muerte de algún ser amado. Para otros puede tomar la forma de un fracaso o de un desengaño. Puede que la tribulación se manifieste por la falta de trabajo y la inseguridad que esto produce.
Algunas personas piensan que la mejor manera de enfrentar las tribulaciones, es sonreír: «¡¡Sonría!!», se nos dice a veces cuando no reímos ante una situación adversa.
Esa filosofía es buena hasta donde es aplicable; pero ¡cuán inadecuado resulta reírse de las tribulaciones cuando tenemos que enfrentarlas en la cruda realidad. Pienso que el Gozo del Señor, que es nuestra fuerza, no consiste en reír, sino que es la condición, el estado de paz interior, que se produce al creer y entender, por Su Gracia, que «Todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios, a los que conforme a sus propósitos son llamados», por lo que se puede llorar y tener el Gozo del Señor.
Lo importante no es qué tipo de tribulación nos ha venido, sino qué actitud hemos tomado en este caso. La autocompasión, el resentimiento, la queja y el reproche a Dios, no son buenos compañeros de viaje en este Camino de Vida.
¡A veces reaccionamos de esta manera ante el dolor y la tribulación!
Dios nos capacita para vencer en nuestras tribulaciones, si dejamos que Él cumpla sus planes en nosotros.
El propósito de Dios para nosotros es transformar las tribulaciones en triunfos, de la misma manera que la ostra herida por el grano de arena sufre el largo proceso de envolver el lugar afectado con una sustancia gomosa, hasta producir una perla de gran valor, nuestro sufrimiento puede ser transformado en una bendición.
No es tanto el poder reír ante la tribulación, sino sufrir rodeando, como la ostra, nuestra tribulación con agradecimiento a Dios, con alabanza, con adoración, con honra, dándole la Gloria y esto puede hacerse sufriendo y llorando como hizo aquella mujer, en casa de Simón, que con sus lágrimas regaba los pies del Señor Jesús.
Así podremos transformar nuestras tribulaciones en triunfos. En esa actitud podrá ocurrir que Dios transforme nuestro lamento en baile y nuestro lloro en regocijo.
2ª Corintios 4:16-18
16 Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.
17 Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;
18 no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas

Pr. José Gilabert

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POR QUÉ SE CELEBRA LA NAVIDAD EL DÍA 25 DE DICIEMBRE?

LA OTRA HISTORIA

Puede que existan varias razones para hacerlo, pero básicamente el día elegido fue por disposición del papa Liberio en el año 354.

Fue él quien dispuso que la iglesia católica romana y sus seguidores celebraran ese día el Nacimiento de Jesús.

La intención más probable, fue la de cristianizar las fiestas paganas que estaban relacionadas con el 21 y 25 de diciembre.

Las del 21 corresponden al del solsticio del invierno, al ser el día más corto del año o si se quiere, la noche más larga del año.

En el imperio romano se celebraba el 25 como el día del dios Apolo, en Grecia era el día consagrado al dios Helios. Pero donde más trascendencia tenía era entre los romanos, que celebraban las llamadas Saturnalias.

El emperador Julio César al establecer el nuevo calendario en el año 45 a.C. determinó que en el calendario Gregoriano, el nacimiento de Jesús coincidiera con el 25 de diciembre.

También el día 25 era para los romanos, el día del nacimiento del Sol Invicto.

Los pueblos escandinavos celebraban el día 26 de diciembre el día del dios Frey, que también recordaban los germanos.

Lo cierto es que podemos llegar a un argumento final sobre el tema. Si el Inspirador de la Biblia hubiera considerado importante que los hombres conociéramos la fecha exacta del nacimiento de su Hijo hecho Hombre, lo sabríamos. Por lo tanto al no haber sido determinado de forma fehaciente en la Biblia, es porque el día preciso, es un tema menor frente a la Grandiosidad de su significado.

Diego Acosta

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