PAN DEVIDA – Pecadores
JESÚS nos dice
No he venido a llamar a
justos,
sino a pecadores al
arrepentimiento.
Inicia su Ministerio
JESÚS nos dice
No he venido a llamar a
justos,
sino a pecadores al
arrepentimiento.
JESUS nos diz:
Eu sou o pão vivo que desceu do
céu; se alguém comer desse pão,
viverá para sempre;
e o pão que eu der é a minha
carne, que eu darei pela vida do
mundo.
JESÚS nos dice:
Yo soy el pan vivo que descendió del
cielo; si alguno comiere de este pan,
vivirá para siempre; y el pan que yo
daré es mi carne, la cual yo daré por
la vida del mundo.
La sociedad de la que formamos parte de una manera sobrenatural, vive seducida por sus propios logros, por su propia superación.
Aunque reflexionando en profundidad, los supuestos logros y la supuesta superación, puede ser cuestionada tanto en el sentido moral como en el práctico.
Pero ocurre además, que la sociedad orgullosa y ostentosa, cada tanto manifiesta sus miedos…a sus propios miedos.
Resulta contradictorio que esto sea así, por cuanto se supone que si estamos tan orgullosos de lo que somos y de lo que hemos logrado en lugar de miedo deberíamos tener coraje.
Se nos ocurre que ese miedo al futuro que la sociedad parece tener, es la que impide que todo sentimiento de coraje se manifieste más allá de lo que es puramente formal.
Interpretando que el miedo está relacionado con lo físico, con nuestra propia integridad, con lo que poseemos y con lo que creemos que somos.
Tenemos miedo al futuro se origina porque advertimos que cada día que pasa hay menos certezas de que nuestra propia vida esté resguardada, que lo que tenemos como bienes físicos los podamos perder y que lo que somos vive colgado con alfileres, si se nos permite la torpe figura.
Estos son nuestros miedos!
Y en qué nos diferenciamos los hijos de Dios?
En algo que debemos apreciar con mucho cuidado. El mundo tiene miedo a todo y principalmente al futuro. En cambio nosotros deberíamos tener temblor ante la Majestad del Eterno.
El miedo es una cuestión física, el temor es una cuestión espiritual!
Si lo entendemos así comprenderíamos que cuánto más miedo tenga el mundo, más temblor deberíamos de tener quienes declaramos ser seguidores de Jesús.
La razón? Que los miedos del mundo se verifican en el plano puramente material y el temblor se registra en el nivel superior de la existencia.
Si compartimos los miedos del mundo, significa que estamos alejados del Eterno y por tanto nuestro temblor disminuye.
En estos días tan especiales que vivimos, apartemos un tiempo para analizar estas cuestiones, porque el resultado de nuestros pensamientos, será revelador del estado de nuestra relación con el Supremo.
Solo a Dios nos debemos y solo a Dios obedecemos! Sin miedo y con temblor!
Diego Acosta
HACIENDO MEMORIA
25 de Diciembre de 354
A pesar de que la fecha del nacimiento de Jesús no ha sido precisada, el papa Liberio establece que este día se celebre su venida al mundo.
De esta manera la iglesia de occidente comenzó a festejar la Navidad, como la conocemos en nuestros días. Liberio fue perseguido por el emperador Constancia y luego de establecer esta fecha como Navidad fue desterrado a Berea en la región de Tracia, en los Balcanes.
En el año 336 el historiador romano Furius Dionysius Filocalus, había establecido que el nacimiento de Jesús se produjo en este día. En realidad era el día en el que los romanos festejaban el nacimiento del sol invencible.
Diego Acosta
Con profunda preocupación escuché a un joven líder hablar de su cansancio ante lo que llamó el bombardeo del mundo.
Le pregunté que era exactamente lo que quería decir con eso y su respuesta fue más preocupante todavía. Dijo que a veces no sabía cómo responder ante la avalancha de ideas y malos ejemplos que recibíamos a diario.
La primera respuesta que me vino a la mente, fue la de exhortarlo a que se volviera a la fuente de nuestra fe, a Jesús.
Lo curioso fue que comentó que eso era lo que hacía y que a pesar de ello, seguía con la preocupación acerca de la influencia mundana.
Entonces vino a mi boca la palabra FIRMEZA, que no es otra cosa que reafirmarse en todo aquello que el Hijo del Hombre nos ha enseñado.
Sin mirar ni a izquierda ni a derecha para no apartarnos del Camino verdadero, ni tampoco caer en las tentaciones de los atajos.
Confieso que sigo preocupado por este joven y sigo orando por él, para que verdaderamente puede centrarse en la Única Verdad que tenemos los hijos de Dios!
Isaías 25:1
ES – Jehová, tú eres mi Dios; te exaltaré, alabaré tu nombre, porque has hecho maravillas; tus consejos antiguos son verdad y firmeza.
PT – Ó Senhor, tu és o meu Deus; exaltar-te-ei e louvarei o teu nome, porque fizeste maravilhas; os teus conselhos antigos são verdade e firmeza.
Diego Acosta / Neide Ferreira
CONGREGACIÓN
del SÉPTIMO MILENIO
Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.
Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús.
Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !Señor, sálvame!
Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !!Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Mateo 14:28-33
¿Cuántas veces pedimos a Dios un milagro y cuándo recibimos lo que pedimos nos sorprendemos, miramos lo que nos rodea y dudamos?
Lourdes Diaz
Blog del TIEMPO!
Los recientes episodios protagonizados por pastores evangélicos que se quitaron la vida, actualizan una cuestión que debe preocuparnos a todos quienes nos llamamos hijos de Dios.
Una persona con gran sensatez se preguntó: Es que acaso no estamos dejando solos a nuestros pastores?
Consideramos que puede ser uno de los factores determinantes de estas terribles decisiones.
Solos… por las autoridades de sus denominaciones!
Solos… por la propias congregaciones!
Solos… por la orfandad en la que desempeñan sus funciones dentro de las iglesias!
El liderazgo conlleva una alta dosis de soledad, pero la experiencia debería indicar que esa situación puede y debe ser solucionada.
La cercanía de otros líderes o de los propios ancianos de la iglesia, pueden contribuir a que nadie llegue al extremo de pensar en quitarse la vida que tienen la obligación de defender.
En las horas difíciles que vendrán, debemos asumir cada uno su responsabilidad. La vida de la Iglesia de Jesús es preocupación de todos. Como también lo es la preocupación por la vida de nuestros pastores.
Oremos, clamemos por ellos!
Diego Acosta