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SIN REY

DEVOCIONAL

La Biblia es una fuente inagotable de Sabiduría, cuando la leemos con atención y esperando que el Espíritu Santo nos revele, aquello que tiene de especial para nosotros.

Así lo entendí, leyendo un pasaje del Libro de Los Jueces, donde se pueden apreciar dos situaciones opuestas: La Misericordia de Dios y los malos resultados que surgen de hacer la propia voluntad.

Impresiona apreciar como el Eterno tuvo una grandiosa actitud de Amor hacia la tribu de Benjamín y la rehabilitó y permitió a sus hombres que reedificaran sus ciudades y vivieran en ellas.

Pero como eran tiempos difíciles, la falta de un rey facilitaba que cada uno viviera como le pareciera mejor. No es lo mismo que ocurre en nuestros días?

No es que falten autoridades, sino lo que falta es el reconocimiento hacia el Rey de Reyes, que es la auténtica Soberanía sobre los hombres.

Pienso que en mi caso, no es la falta y reconocimiento al Rey, lo que me impide ser mejor. Tal vez, porque me sea necesario estudiar más la Palabra de Dios y confiar más en sus enseñanzas.

Jueces 21:25

En estos días no había rey en Israel;
cada uno hacía lo que bien le parecía.

Juízes 21:25

 Naqueles dias, não havia rei em Israel,
porém cada um fazia o que parecia reto aos seus olhos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ENGAÑADOS…?

Blog del TIEMPO!

Vivimos bajo la constante amenaza de noticias falsas, que hacen su miserable labor de minar las conciencias y de plantear dudas a los tambaleantes en la fe.

Podemos preguntarnos: Por qué ocurre esto?

Simplemente porque la gran mayoría de quienes nos llamamos hijos de Dios, estamos perdidos en un gigantesco océano de ignorancia, con muy pocas lecciones aprendidas o enseñadas.

Es muy duro hacer esta reflexión, pero si nos remitimos a los hechos podremos comprobar muy fácilmente, la verdad que encierra que vivimos en la ignorancia.

Quién se preocupa de saber más para no ser engañado?

Acaso no fue la primera señal que Jesús dio a los discípulos de su tiempo y de todos los tiempos, que no nos dejáramos engañar?

Entonces por qué persistimos en el grosero error de dejarnos engañar?

En la Palabra de Dios encontramos una respuesta contundente: Mi pueblo perece por causa de la ignorancia.

Hay culpables por las falsas noticias. Pero no nos exime a los creyentes de nuestros errores.

Ud. qué piensa?

Diego Acosta

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