LEVANTAR LA VOZ

EL ABUELO SALOMÓN

La humildad y la mansedumbre son virtudes qué si son verdaderas, juntas pueden lograr grandes cosas, principalmente frente a los soberbios y también frente a los prepotentes.

Pero hay circunstancias en las que sí debemos obrar de otra manera y es cuando debemos levantar la voz por los que no tienen voz y por tanto no pueden ser escuchados.

También cuando debemos luchar por los derechos de los desposeídos que no tienen ninguna posibilidad de hacerlo por sí mismos.

Y también cuando debamos defender los derechos de los pobres y los necesitados, de los huérfanos y las viudas, de los más débiles entre los hombres.

Entonces sí deberemos levantar nuestra voz, porque tendremos en nuestro corazón la fuerza que solo pueden conceder la mansedumbre y la humildad.

Levantemos nuestra voz, nunca para defender nuestras causas y siempre para ayudar al Prójimo.

Las maravillas que nos rodean – La Creación – 698

El asombroso espacio exterior
nos confronta con nuestra pequeñez,

nos coloca en la verdadera dimensión que tenemos
que solo se justifica
porque somos las joyas de todo lo Creado.

Aprendamos esta lección que nos concede el Señor
para vivir con humildad.
LA CREACIÓN

LA AYUDA

CONSIGNA: SER PRUDENTES Y ECUDRIÑAR

<< LA AYUDA
Hace falta mucha humildad para recibir…!
Esta frase ilustra lo que ocurre en estos días difíciles.
Algunas familias muestran gratitud por los alimentos
y otras, ocultan con verguenza su necesidad de recibir.
Ayudemos a los agradecidos
y oremos por los que se ocultan.

Diego Acosta – CHRISTIAN RADIO

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LA BURLA

ANTIVIRUS

Dolorosamente podemos advertir como el espíritu de burla está presente en muchos momentos de la vida cotidiana, enturbiando relaciones y afectando a quienes son sujetos pasivos en estos casos.

Quién se burla generalmente se cree superior y por eso entiende que tiene derecho a comportarse de una manera prepotente, cargada de ironía y malas intenciones.

Es curioso como con cierta facilidad se puede trazar un forma de ser de quienes caen en la burla y también en la de quienes son objeto de estas actitudes.

Unos son los listos y otros los que pasan por ser los tontos del grupo, por ejemplificarlo de alguna manera. Pero la realidad es muy diferente de este planteamiento.

El que se cree listo, el más sabio o directamente el mejor, está cayendo en el grave error de sobredimensionar su propia valía y en subestimar la de los demás.

Por eso se burla!

Pero y si los burlados fueran más sabios que él?

Qué ocurriría si los burlados fueran verdaderamente humildes?

Si fueran más sabios seguramente entenderían las pequeñas motivaciones de un burlador. Y si fueran más humildes, comprenderían que es mejor ser burlado que convertirse en burlador. Porque el valor de la humildad, solo se mide por la dimensión del agravio que es capaz de soportar.

Diego Acosta

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