INSISTENCIA

DEVOCIONAL

Es evidente que nuestra condición de humanos nos lleva a realizar acciones que superan todo lo razonable, solamente por el hecho de insistir una y otra vez sobre lo mismo.

Distinta es la perseverancia!

Una cosa es insistir y otra perseverar, porque sabemos que estamos en el Camino correcto y se nos demanda ser fieles a esa certeza y no abandonar ante las dificultades.

Pero cuando insistimos por nuestras propias convicciones, la cuestión cambia porque estamos dejando de confiar en el Eterno y poniendo nuestro afán por encima de toda consideración.

Más de una vez me he visto sorprendido por situaciones en las que luego de un tiempo, advierto con tristeza, que los malos resultados solo son consecuencia de mi error inicial, el de insistir confiando solamente en mis fuerzas.

En momentos precisos, es necesario reflexionar siempre, para no cometer errores que bien podrían haber sido evitados. Trato de recordar esta advertencia, para no tropezar tantas veces en la misma piedra.

Salmo 31:3
ES –
Porque tú eres mi roca y mi castillo;
por tu nombre me guiarás
y me encaminarás.

PT Porque tu és a minha rocha e a minha fortaleza;
pelo que, por amor do teu nome,
guia-me e encaminha-me.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

 

VENECIA

 

ANTIVIRUS

A lo largo de la historia Venecia ha tenido un singular protagonismo, fruto de su posición geográfica, de la capacidad de su gente, de la ambición de sus gobernantes.

En este tiempo la ciudad levantada sobre un conjunto de islas de la laguna ubicada en el norte del Mar Adriático, sigue ocupando la atención pero por razones diferentes.

El turismo que es una de sus mayores fuentes de ingreso, es a la vez su instrumento destructor, porque contribuye al grave problema del hundimiento que afecta a la ciudad.

Soluciones técnicas fantasiosas o de tremendos costos, se ofrecen en forma constante, pero no se actúa sobre los problemas que crean los miles y miles de visitantes.

Entre ellos figuran la de los grandes buques, cuya entrada desaconsejan los técnicos pero aplauden quienes mantienen el valor del comercio y los ingresos que genera, como bien supremo.

Dos grandes barcos en pocos días, llevaron la zozobra a las autoridades y formularon un nuevo llamado de atención sobre lo que ocurre en torno a esta ciudad de singular atractivo.

Cabe preguntarse: prevalecerá la razón o seguirá mandando la avaricia de quienes lucran con su belleza?

Diego Acosta

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