BOLIVIA SILENCIARÁ A JESÚS?

Blog del TIEMPO!

El gobierno del estado cordillerano ha propuesto una modificación al sistema legal y establecer un nuevo Código del sistema criminal.

Se espera una pronta sanción de estas modificaciones, que establecen entre otras normas la figura criminal del reclutamiento de personas para participación de personas en organizaciones religiosas o de culto.

La violación de esta norma, de sancionarse, permitirá que los jueces la condenen con penas de 7 a 12 años de prisión.

El artículo 88, seguramente es una respuesta a las fuertes presiones que recibe el presidente Evo Morales de sus aliados políticos y de sus mentores intelectuales.

Sancionar esta clase de leyes, es una antigua forma de pretender silenciar el Verbo encarnado en Jesús y que debemos proclamar con la forma del Evangelio.

Puede una ley silenciar a Jesús?

Tal vez como reflexión final, sea bueno recordar que José Stalin proclamó la muerte de Dios, que con el tiempo significó su propia muerte y la del comunismo con cuyos principios gobernaba.

Oremos por Bolivia, por sus gobernantes, sus legisladores!

Oremos por los cristianos de Bolivia para que recuerden los tiempos anunciados por el Apocalipsis y para que hagan Memoria, que no hay ningún poder sobre la tierra que el Poder de Dios!

Diego Acosta

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AMAR AL ENEMIGO

Blog del TIEMPO!

DESDE ROMA

La gran conclusión del Concilio Misionero Mundial celebrado en Roma se puede sintetizar en este Mandato de Jesús:

Amar al enemigo!

El movimiento inmigratorio de los musulmanes principalmente al continente europeo, facilitará grandemente la evangelización de quienes son seguidores del Corán.

Se debe llegar a ellos con Amor y Misericordia, para que sus vidas sean transformadas, así como lo fueron las nuestras cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y nuestro Salvador.

La realidad de estos conceptos se traducen en millones de musulmanes convertidos a Jesús en Irak, Irán, Líbano, Egipto, Siria.

Millones de hombres y mujeres que abandonaron el reino de las tinieblas donde vivían, para vivir en el Reino de Dios, donde la Luz de Cristo los iluminará para siempre.

Es hora de transformar nuestros pensamientos, nuestra forma de obrar, nuestra forma de actuar frente a quienes nos consideran infieles!

Es la hora de la Verdad para nosotros y también para ellos!

Para nosotros para transformar la mente y el corazón y para ellos para aceptar el mensaje del Evangelio, el único que Salva.

Oremos para que esta Verdad sea transformadora de Europa y el modo eficaz de llegar hasta los confines de la Tierra como nos mandó Jesús!

Diego Acosta

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MUSULMANES, ES LA HORA!

Blog del TIEMPO!

DESDE ROMA

Comenzó en la capital italiana el Concilio Mundial Misionero con el propósito fundamental, considerar la cuestión de los musulmanes.

Desde una visión diferente, lo que significa que se trata de exponer como desde el Corán se transmite la idea a sus seguidores de que son la única fe.

Incluso se llega a hacer entender que tanto La Biblia como Jesús son los pasos que llevan a las enseñanzas y mandamientos del Corán.

Esta afirmación es precisamente la que abre el camino hacia la Verdad para los musulmanes. El camino inverso de lo que plantea el Corán!

Varios misioneros de países musulmanes hicieron vívidos relatos acerca de cómo los seguidores del Corán van aceptando a Jesús como su Salvador, utilizando el Evangelio como herramienta poderosa de convicción.

Solamente en Irak más de 4 millones de musulmanes se han convertido al cristianismo, gracias a la fe en acción de hombres que comprendieron que con el poder de la Oración se puede transformación a las naciones.

Aún a aquellas que están dominadas por el poder y la jerarquía islámica, como es el caso concreto de la República Islámica de Irán.

Los hombres y mujeres que hemos aceptado a Jesús como el Salvador y la Verdad, tenemos la gran misión de hacer llegar la Luz a quienes viven en oscuridad por el Corán.

Resulta importante recordar lo escrito por Pablo en su C Carta a los Romanos, en el Capítulo 13 versículos del 11 al 14:

11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,

14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Musulmanes: Es la hora!

Diego Acosta

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RESCATE

Cada día se repiten los mensajes relacionados con el rescate de la Iglesia, ante el advenimiento del fin de los siglos.

Cada día se repite con gran convicción esta afirmación, que se torna en un mensaje agradable sobre el futuro de quienes hacemos parte de la Iglesia.

Lo que sorprende es que nadie entre quienes hacen estos mensajes, haga referencia a aquello que deberíamos hacer en tiempos de la espera.

Nadie habla, por ejemplo, de las responsabilidades que tenemos como hijos de Dios, de servir a quienes nos rodean.

Tampoco se habla de la necesidad de cumplir con el mandato que nos dejó Jesús, de llevar el mensaje de las Buenas Nuevas hasta los confines de la Tierra.

Pareciera que con hablar del rescate, ya hemos cumplido la parte de nuestro Pacto!

Tal vez deberíamos reflexionar acerca de lo que el Hijo del Hombre espera de nosotros!

La comodidad de aguardar con la confianza puesta en ÉL, podría desaparecer si pensáramos quienes verdaderamente serán rescatados.

Seremos todos o seremos todos quienes cumplamos fielmente con el mandato de servir y llevar el mensaje del Evangelio?

Esta pregunta puede parecer polémica o incluso fuera de lugar, pero creemos que es necesario formularla, para no ser cómplices de la pasividad o la indiferencia.

Y si los rescatados fueran los verdaderamente fieles?

Que ocurriría con muchos de nosotros?

Ante las voces que se levantan hablando de la inminencia del rescate, bueno es que reflexionemos sobre esta cuestión.

Porque si verdaderamente pensamos en lo inminente bueno es que obremos con esa misma urgencia y no dejemos para otros días, lo que podríamos lamentar mañana mismo.

La vida cristiana no solamente se alimenta de buenas palabras, sino también de hechos que son frutos reveladores de nuestra fe.

No olvidemos que si es inminente el tiempo del rescate, en la misma medida lo será la necesidad de mostrar nuestra fidelidad al Señor.

Así como nos regocijamos en el cumplimiento del rescate, debemos obrar del mismo modo, con regocijo y firmeza haciendo lo que se espera de nosotros.

Diego Acosta

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RESCATE

Cada día se repiten más los mensajes relacionados con el rescate de la Iglesia, ante el advenimiento del fin de los siglos.

Cada día se repite con gran convicción esta afirmación, que se torna en un mensaje agradable sobre el futuro de quienes hacemos parte de la Iglesia.

Lo que sorprende es que nadie entre quienes hacen estos mensajes, haga referencia a aquello que deberíamos hacer en tiempos de la espera.

Nadie habla, por ejemplo, de las responsabilidades que tenemos como hijos de Dios, de servir a quienes nos rodean.

Tampoco se habla de la necesidad de cumplir con el mandato que nos dejó Jesús, de llevar el mensaje de las Buenas Nuevas hasta los confines de la Tierra.

Pareciera que con hablar del rescate, ya hemos cumplido la parte de nuestro Pacto!

Tal vez deberíamos reflexionar acerca de lo que el Hijo del Hombre espera de nosotros!

La comodidad de aguardar con la confianza puesta en ÉL, podría desaparecer si pensáramos quienes verdaderamente serán rescatados.

Seremos todos o seremos todos quienes cumplamos fielmente con el mandato de servir y llevar el mensaje del Evangelio?

Esta pregunta puede parecer polémica o incluso fuera de lugar, pero creemos que es necesario formularla, para no ser cómplices de la pasividad o la indiferencia.

Y si los rescatados fueran los verdaderamente fieles?

Que ocurriría con muchos de nosotros?

Ante las voces que se levantan hablando de la inminencia del rescate, bueno es que reflexionemos sobre esta cuestión.

Porque si verdaderamente pensamos en lo inminente bueno es que obremos con esa misma urgencia y no dejemos para otros días, lo que podríamos lamentar mañana mismo.

La vida cristiana no solamente se alimenta de buenas palabras, sino también de hechos que son frutos reveladores de nuestra fe.

No olvidemos que si es inminente el tiempo del rescate, en la misma medida lo será la necesidad de mostrar nuestra fidelidad al Señor.

Así como nos regocijamos en el cumplimiento del rescate, debemos obrar del mismo modo, con regocijo y firmeza haciendo lo que se espera de nosotros.

Diego Acosta

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NO VIERON…

Tras su Gloriosa Resurrección, el Señor mostró sus manos y su costado a Tomás para que pudiera comprobar que efectivamente era ÉL.

El discípulo le dijo entonces: Señor mío y Dios mío!

Jesús habló entonces de los que creyeron sin haber visto, declarando que son bienaventurados.

Pero quienes son los que reciben esa Gracia del Hijo del Hombre?

Nosotros, todos nosotros!

Los que sin ver creemos que ÉL es nuestro Salvador, que Resucitó de la muerte y está sentado a la diestra del Padre en el Trono de la Gloria.

La cuestión de creer, evidentemente está vinculada con la incredulidad. Y sobre este aspecto tan profundo es bueno que reflexionemos.

Es triste comprobar cómo hay personas que son capaces de creer que descendemos de una simple criatura de pequeñas dimensiones y a la vez son capaces de negar a Dios.

Se contentan con tener por ascendientes a los monos y se niegan a aceptar lo que resulta evidente: Que somos producto de la Creación del Omnipotente!

Esta tremenda contradicción de los hombres, nos debe impulsar cada día más a llevar el Evangelio hasta los confines de la Tierra.

Especialmente a aquellos que sabiendo la Verdad la niegan y la sustituyen por simples teorías, que nunca dejarán de serlo por ser indemostrables.

Tengamos Amor y Misericordia por quienes viendo no creen. A aquellos que viendo las maravillas de la Creación son capaces de negar a su Autor!

Oremos por quienes se niegan a sí mismos, la Gran Verdad y demos gracias por creer, sin haber visto.

Juan 20:29 –  Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

João 20:29 – Disse-lhe Jesus: Porque me viste, Tomé, creste; bem-aventurados os que não viram e creram!

Diego Acosta / Neide Ferreira

LEER Y LEER

Siempre me ha parecido maravilloso ver a hombres, dedicando su tiempo a leer la Palabra de Dios.

La causa de esta actitud de admiración, no es otra que ver como el futuro del Evangelio queda asegurado con quienes tienen la responsabilidad de ser cabeza de sus familias.

Esto que puede parecer una cuestión menor, es sin embargo uno de los objetivos deseables, para que cada familia tenga un sacerdote conocedor de la Biblia y además un hombre preocupado por saber más.

Solo ese conocimiento es el que puede asegurar la solidez de la vida conyugal y también la firmeza en la educación de los hijos.

Principios sencillo, pero fundamental para lo que nos ha llamado el Señor!

Quizás haya quién piense que los hombres pueden hacer cosas más importantes. Quizás sí, pero lo primero que debe hacer un hombre es preocuparse en conocer aquello que debe practicar diariamente.

La mujer, como ayuda idónea que es, debe respaldar ese esfuerzo para consolidar una firmeza que será la mejor guía para los niños, que son los padres del futuro.

Pensaba en esto, sabiendo que habrá quienes lo comprendan y quienes lo desechen por considerar que hay cuestiones más urgentes que deben ser resueltas.

Pero precisamente la Palabra nos enseña que primero debemos ayudar a establecer el Reino y luego todo vendrá por añadidura.

Seamos edificadores del Reino!

Así resplandecerá la Gloria del Eterno sobre nuestra vida y la vida de nuestros hijos!

Así lucharemos contra las acechanzas del mundo y las tinieblas que lo dominan.

Deuteronomio 4:9

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

Deuteronômio 4:9

Tão somente guarda-te a ti mesmo e guarda bem a tua alma, que te não esqueças daquelas coisas que os teus olhos têm visto, e se não apartem do teu coração todos os dias da tua vida, e as farás saber a teus filhos e aos filhos de teus filhos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DENUNCIA…!

Cuando hablamos del Evangelio en el fondo de lo que estamos hablando es de Jesús, que fue su proclamador.

Por ello podemos decir, que el propio JESÚS DENUNCIA:

…A los mercaderes de su Palabra,

así como lo hizo en el Templo cuando expulsó a quienes lo profanaban con su comercio.

…A los hipócritas,

así como lo hizo con los propios discípulos cuando los acusó de algunas de sus actitudes contrarias a lo que ÉL mismo les enseñaba.

…A los tibios,

así como lo denunció a los miembros de la iglesia de Laodicea, a quienes anunció que Dios los vomitaría de su boca.

Ciertamente en los tiempos que corren hablar del Evangelio me resulta incómodo, porque el primero en ser perturbado soy yo mismo.

Porque en el nombre de la Misericordia, justifico todo, aún lo más injustificable, obrando como lo harían los fariseos y los escribas.

O defendiendo los supuestos derechos de los líderes, para tratar de sacar provecho de los débiles, en lugar de servirlos como vino a hacer el propio Jesús.

Acaso buscar ser servido no es lo contrario de lo que predicó el Hijo del Hombre?

Como puedo hablar de su Iglesia, si estoy más preocupado porque se la conozca por sus comodidades, en lugar de por el rigor de la Palabra que se expresa desde el púlpito?

Esta denuncia de Jesús es directa y sin atenuantes!

No puedo argumentar ni desconocimiento ni error en la interpretación, porque fue ÉL mismo quién se explicó a través de los Textos Sagrados.

La cuestión ahora, es cómo comportarme, sabiendo que sobre mí pesa una grave DENUNCIA del propio Jesús!

Marcos 10:45

ES – Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir,

            y para dar su vida en rescate por muchos.

PT – Porque o Filho do Homem também não veio para ser servido,

            mas para servir e dar a sua vida em resgate de muitos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

VELAD!

Jesús siempre habló de manera categórica, para que podamos entender la importancia de sus mandatos.

Nunca se perdió en la vana palabrería que nos caracteriza, especialmente cuando se trata de cuestiones trascendentes.

Buscamos la manera de decir las cosas, con más suavidad, edulcoradas, se diría en términos coloquiales.

Esto revela que en la naturaleza humana prevalece más el sentido de la conveniencia o quizás el de la supervivencia, que la necesidad de transmitir mensajes claros y rotundos.

Pero Jesús habló con Autoridad y nos dio un mandato: VELAD!

Sin ninguna clase de adornos ni otros términos que puedan suavizar la gravedad de la situación, que exige que estemos atentos.

Este mandato tuvo vigencia en su Ministerio Terrenal y también en nuestros días, donde la maldad se enseñorea en la Tierra y en los hombres.

Cada día quedamos perplejos ante la infinita capacidad de la sociedad de perversiones inimaginables y lo que es peor, que las aceptamos con una dosis de fatalismo que resulta incompatible con nuestra condición de hijos de Dios.

Por qué ese fatalismo?

Simplemente porque nos avergonzamos del Evangelio y porque tenemos miedo de que la sociedad obre contra nosotros.

O porque tenemos  miedo a que las fuerzas del mal vengan contra nosotros, por oponernos a sus obras que enfrentan el Poder de Dios.

Por eso debemos estar más que atentos, escudriñando cada frase, cada hecho. Debemos tener la actitud de VELAR en todos los momentos y en todas las circunstancias.

Sin temor y sin dudas. Es la única manera de enfrentar el mal y para que no nos afecten los hacedores de maldad.

Apocalipsis 3:3

PT –  Lembra-te, pois, do que tens recebido e ouvido, e guarda-o, e arrepende-te. E, se não vigiares, virei sobre ti como um ladrão, e não saberás a que hora sobre ti virei.

ES – Acuérdate, pues, de lo que has recibido y oído; y guárdalo, y arrepiéntete. Pues si no velas, vendré sobre ti como ladrón, y no sabrás a qué hora vendré sobre ti.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA BIBLIA – Romanos 1:1-17

Pablo en su magistral enseñanza, nos revela que la Justicia de Dios se manifiesta por fe y por eso el justo por la fe vivirá.

1  Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,

que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,

acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne,

que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos,

y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;

entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo;

a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

Primeramente doy gracias a mi Dios mediante Jesucristo con respecto a todos vosotros, de que vuestra fe se divulga por todo el mundo.

Porque testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones,

10 rogando que de alguna manera tenga al fin, por la voluntad de Dios, un próspero viaje para ir a vosotros.

11 Porque deseo veros, para comunicaros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados;

12 esto es, para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí.

13 Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún fruto, como entre los demás gentiles.

14 A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.

15 Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma.

16 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

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