EL SILENCIO

En estos tiempos que vivimos casi no escuchamos nada, porque estamos absorbidos por el bullicio de palabras y más palabras.

Difícilmente podríamos reparar en la grandiosa enseñanza que Jesús nos dejó, con su silencio en los días finales antes de su muerte y Resurrección.

Llevado ante Herodes, el Hijo del Hombre respondió con silencio, a las preguntas que le formulaban.

Incluso, teniendo a su favor la circunstancia que el rey de Galilea tenía gran interés en conocer a aquel hombre que arrastraba a multitudes con sus mensajes.

Pero Jesús guardó silencio!

También ante quienes lo seguían acusando ante el rey, para que fuera condenado a muerte, por ser una amenaza para el orden del imperio.

Pensando en esto, comprendí cuántas veces me he equivocado hablando, sobre todo para defenderme, en lugar de dejar obrar al Hijo de Dios, como mi gran abogado.

En la mayoría de las situaciones, nuestro silencio puede ser más elocuente que el mejor de nuestros discursos, porque la Justicia es del Padre y la Defensa de su Hijo.

Lucas 23:9-10

ES – Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió.

Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con

gran vehemencia.

PT – E interrogava-o com muitas palavras, mas ele nada lhe respondia.

E estavam os principais dos sacerdotes e os escribas acusando-o com

grande veemência.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LIGEROS DE EQUIPAJE

 

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Ligeros de equipaje pero con el equipaje hecho

Jesús les dijo: No lleven nada para el viaje. No lleven bastón ni mochila, ni comida ni dinero. Tampoco lleven ropa de más. Lucas 9:3

¿Alguien se imagina salir de viaje sin llevar una maleta llena con lo necesario y algunas cosas más?

Hace unos días fui de viaje y la compañía me ofreció un billete a buen precio pero era importante que solo llevara conmigo un bolso de mano, eso me exigía hacer una maleta con las cosas más necesarias y justas. Yo suelo llevar cosas demás cuando voy de viaje, siempre digo: esto por un si acaso, aquello por si se tercia… y así muchas veces llevo de viaje ropa, complementos y cosas que ni uso.

Leyendo este pasaje de Lucas me imaginé a mí misma en el lugar de aquellos discípulos que oyeron estás palabras de Jesús « no lleven nada para el viaje» menuda prueba de fe. Ve de viaje y confía, todo lo que necesitas lo tendrás, ni ropa, ni bastón en que apoyarte, ni maleta para guardar nada, ni comida, ni dinero, ni ropa demás, ligeros de equipaje para caminar sin peso, dependiendo de la provisión de Dios, no necesitaban llevar nada más que lo justo. ¿Y qué es lo justo? Antes de decirles que no llevaran nada Jesús le dio lo que iban a necesitar… poder para sanar enfermedades y autoridad sobre todos los demonios. Luego los envió a anunciar las buenas noticias del reino de Dios y a sanar a los enfermos. Lucas 9:1-2

Aprender a caminar con lo justo es difícil porque siempre queremos más. Este viaje de la vida es limitado, no cargues demasiadas cosas, camina ligero, ten fe,  si buscas el Reino de Dios y su Justicia todo lo demás es añadido, por tanto ¡¡TEN FE!! Lo que necesites lo vas a tener. Pero cuando realices el último viaje solo podrás llevar contigo lo que Él te dio y cuándo llegues a tu destino final, podrás decirle aquí está lo que me has dado duplicado  entonces Él te dirá ¡¡Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor!!

Lourdes Diaz

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