EL DEBER
Tenemos obligaciones que asumir por ser seguidores
del Hijo de Dios, cumpliendo con lo que nos mandó,
de ayudar a los hermanos de Fe, al Prójimo y de dar cobijo a quién lo necesite.
Diego Acosta – DEVOCIONAL
Tenemos obligaciones que asumir por ser seguidores
del Hijo de Dios, cumpliendo con lo que nos mandó,
de ayudar a los hermanos de Fe, al Prójimo y de dar cobijo a quién lo necesite.
Diego Acosta – DEVOCIONAL
DEVOCIONAL
Involuntariamente en algunas ocasiones buscamos la salida más fácil, que no es otra cosa que rendirnos ante la evidencia. Pero nos equivocamos y gravemente.
Ante la injusticia NUNCA deberemos rendirnos, sino todo lo contrario. El Hijo del Hombre nos dejó la herramienta más idónea para enfrentar al mal.
La Oración, se convierte en el arma esencial de los creyentes, para no aceptar aquello que se opone a los Mandatos del Eterno, por grandes y poderosos que sean los adversarios.
Jesús oró al Padre y le agradeció su ayuda cuando resucitó a Lázaro, en medio del dolor de su familia y también con su propia pena por la muerte de su amigo.
Si ÉL oró, por qué no lo habríamos de hacer nosotros?
No aceptemos la injusticia y clamemos por la Justicia que viene de lo Alto. La única que finalmente llegará a todos los hombres, especialmente a aquellos que se consideran amos de la vida y de la muerte.
Deuteronomio 25:16
Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto,
y cualquiera que hace injusticia.
Diego Acosta – Neide Ferreira
El Eterno nos enseñó como vivir
en estos tiempos de confusión
que deben ser de afirmación.
Jesús nos dejó Mandatos
para amar a Dios y al Prójimo.
Diego Acosta – MENSAJE
CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO
Con el afán de evitar los Mandatos
que Dios ha establecido,
a veces pasamos las páginas de la Biblia
que no nos gustan y elegimos las que nos agradan
y nos equivocamos doblemente.
Diego Acosta – MENSAJE
La supuesta fiesta o celebración de Halloween
no tiene nada de bendita
y mucho de maldita,
porque nos enfrenta a Dios
y sus Mandatos. Seamos sabios!
Diego Acosta – ANTIVIRUS
DEVOCIONAL
En otros tiempos tenía un amigo que siempre que le era infiel a su esposa, me decía: Menos mal que yo siempre me arrepiento después, nunca antes.
Tanto disfrutó de esta forma de olvido, que terminó por romper su matrimonio y ocasionar un grave daño a su familia. Un caso muy parecido al mío. Lamentablemente.
Haciendo memoria de estas situaciones, me vuelvo a colocar en la vida de aquel amigo que quedó en el pasado, cuando acepté a Jesús.
Y lo que veo me entristece porque fácilmente puedo advertir que el engaño, comienza por el propio engaño, por la mentira que nos hacemos a nosotros mismos, para perseverar en las malas acciones.
Ahora que mi vida ha cambiado radicalmente, entiendo que ser un hombre nuevo, implica entre otras cosas la libertad de cumplir con los Mandatos del Eterno y la alegría de ser libre de la tragedia del pecado.
Lucas 7:48
Y a ella le dijo:
Tus pecados te son perdonados
Diego Acosta / Neide Ferreira
Nos podemos engarnos a nosotros mismos
con la falsa normalidad que vivimos.
La realidad es muy distinta y debemos pensar
en nuestras obligaciones con Dios.
Estemos alertas para no obrar como el mundo impone.
Diego Acosta – BLOG del TIEMPO
La engañosa creencia que el Orden
se opone a la libertad
lleva a muchos al caos y hasta la anarquía.
El Orden del Eterno nos hace libres
de todas las esclavitudes del mundo.
Diego Acosta – MENSAJE
CONGREGACIÓN
del SÉPTIMO MILENIO
Con demasiada frecuencia nos olvidamos de los Mandatos que nos ha dado Dios y también su Hijo Jesús.
Pareciera que consideramos que estos Mandatos tienen el carácter de optativos y que no nos conciernen en forma directa.
Incluso hay quienes aseguran no vivir bajo la Ley y por tanto todo lo que signifique Mandamientos quedamos exentos de ellos.
Esto contradice frontalmente con lo que dijo Jesús, cuando afirmó que no solamente que no había venido a abolir la Ley sino que había venido para cumplirla.
Por tanto el ejercicio de Obediencia hacia lo dispuesto por el Eterno, es absoluto y no podemos quedarnos al margen bajo ninguna causa ni por ningún pretexto.
Esto también encierra una promesa del Omnipotente, como por ejemplo en el caso de honrar a nuestros padres, para que nos vaya bien y vivamos muchos años.
Pero, pensemos: Que nos ocurrirá si no cumplimos con el Mandato de honrar a nuestro padre y a nuestra madre?
Lo contrario de la promesa: No nos irá bien ni viviremos muchos años.
La vida de cristianos no es un juego!
Así como nos regocijamos con las bendiciones, debemos ser fieles cumplidores de las obligaciones.
Y nuestra vida no es una aventura caprichosa, sino una Verdad que nos puede llevar a la Eternidad.
Diego Acosta