EL PRÓJIMO

DEVOCIONAL

La muerte de una conocida de muchos años, permitió saber lo que ocurrió en los últimos meses de su vida, afectada como estaba por una dolorosa enfermedad.

Tan grave fue su estado que prácticamente estuvo impedida de realizar la menor de las tareas. A pesar de su agrio carácter y de sus actitudes de rechazo, un grupo de mujeres cercanas a ella tomaron una decisión.

Sin tener en cuenta sus malas actitudes, decidieron ayudarla en todo lo que precisara y se organizaron para asistirla en su casa, todos los días de la semana.

Cuando conocí lo que había pasado, recordé el sentido bíblico del prójimo. A quién ayudamos y a quién dejamos de ayudar, a pesar de poder hacerlo.

Ninguna de estas mujeres que sirvieron a la enferma ahora muerta, recibieron ningún tipo de agradecimiento y siempre palabras de reproche. Pero perseveraron, porque entendieron que era lo que debían hacer.

El único reconocimiento que tendrán será el más valioso de todos: El del Señor!

Mateo 25:34-35
Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis.

Mateus 25:34-35
Então, dirá o Rei aos que estiverem à sua direita: Vinde, benditos de meu Pai, possuí por herança o Reino que vos está preparado desde a fundação do mundo.
P
orque tive fome, e destes-me de comer; tive sede, e destes-me de beber; era estrangeiro, e hospedastes-me.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ANÓNIMOS…

DEVOCIONAL

Miraba con alegría las fotografías de los amados anónimos misioneros que silenciosamente ayudan al prójimo, no pude menos que pensar  en esas silenciosas manos extendidas, que contrastan  con las mías llenas de palabras y de pocas obras que demuestren mi fe.

Esta reflexión me la hago, pensando en todo lo que podría haber hecho y sin embargo dejé de hacer, un poco por cobardía, otro poco por no saber como…

Pero en cualquier caso el resultado fue el mismo: Muchas palabras y pocos hechos, porque allí cuando la angustia es grande y la necesidad es mayor todavía, no cabe sino obrar.

Me sorprende como a pesar de estas evidencias, somos tantos los que hablamos e incluso que nos permitimos hablar en nombre de los propios misioneros.

Acaso ellos precisan de nuestras palabras?

Acaso ellos las esperan?

Anónimos como son, sin embargo ellos tienen una recompensa que los habladores nunca tendremos: El reconocimiento de Jesús!

Él sabe todos sus nombres. Ninguno es anónimo y si no fuera por su Misericordia, bien podría olvidarse del mío y del de todos los habladores.

Mateo 10:7
Y yendo, predicad, diciendo:
El reino de los cielos se ha acercado.

Mateus 10:7
E, indo, pregai, dizendo:
é chegado o Reino dos céus.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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FÚTIL

DEVOCIONAL

Hay palabras que suenan más importantes que su propio significado. Una de ellas es fútil, que significa de poca…importancia.

Esta reflexión se originó en un comentario que me fue hecho a propósito de cómo utilizar el tiempo. Es sorprendente como de pronto puedo admitir que hay algo malo en mi vida.

Y una parte de lo malo, es la administración de cada minuto de mi existencia, en que lo ocupo y en que lo pierdo, en que es normal y en lo que es anormal.

Vino a mí escena de Jesús caminando, siempre buscando a hombres y mujeres, que aunque ellos no lo supieran, estaban necesitando de su presencia y de su Palabra.

Soy plenamente consciente que es lo que debo hacer y también lo soy de lo que no hago. Buscando el por qué de esta situación, me encontré con la solución.

Tratar de hacer durante el resto de mi vida, lo que hubiera hecho el Hijo del Hombre ante cada circunstancia. Es difícil, pero contando con su Poder, todo resulta posible. No por mí, sino por ÉL.

Mateo 16:24
Entonces Jesús dijo a sus discípulos:
Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo,
y tome su cruz, y sígame.

Mateus 16:24
Então, disse Jesus aos seus discípulos:
Se alguém quiser vir após mim,
renuncie-se a si mesmo,
 tome sobre si a sua cruz e siga-me.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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