EL CORITO

EL CORITO

 

DEVOCIONAL 

El corito que acompaña este mensaje, es muy antiguo y probablemente uno de los que a lo largo de los años, más elevó mi  espíritu, hacia la verdadera alabanza al Señor. Sin caer en modas o estilos, tan propios de los dictados del mundo.

Me produce mucha pena hablar de alabanza al Todopoderoso y a la vez mencionar las imposiciones mundanas,  porque esta es una dramática realidad: la Iglesia de Jesús, cada día está más influida por las corrientes que agitan nuestro día a día.

Recuerdo que la primera vez que escuché este corito del que hablo, me produjo una gran impresión, porque reflejaba profundamente todo mi agradecimiento a nuestro Dios, por todo lo que hizo por mí y me sigue haciendo por su Infinita Misericordia.

Los coros antiguos son bellos y conmovedores, aunque no se canten en las congregaciones, cada vez más cercanas a un espectáculo que a la auténtica demostración de agradecimiento que es la Alabanza.

Todas las veces que tengo momentos buenos y los no tan buenos, me recuerdo de su Fidelidad y me regocijo pensando, que esa Fidelidad también la puedo disfrutar como una Gracia inmerecida, pero siempre presente.

Cuando un corito nos lleve ante el Trono de la Gloria, lo adoptemos como nuestro tributo a quién nos Guarda y a quién nos ha dado la Vida Eterna.

Isaías 11:5
Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
Diego Acosta / Neide Ferreira

MIEDO A PREDICAR

MIEDO A PREDICAR

DEVOCIONAL

Demasiadas veces nos callamos y demasiadas veces nos arrepentimos de haberlo hecho. Con la triste excusa de que no somos evangelistas, dejamos pasar los momentos que Dios prepara para que hablemos a otras personas sobre la Salvación.

Nos olvidamos que en el Día del Juicio, responderemos por todo, incluso de esas oportunidades que cobardemente dejamos pasar y que pueden haber significado, que una vida se haya perdido. 

No en vano el Hijo del Hombre siempre se preocupó de que sus enseñanzas llegaran al mayor número de personas, hasta los confines de la tierra. Ese es el Mandato de predicar, sin importar si somos o no somos evangelistas.

El Reino de Dios debe ser conquistado y por tanto no es apto para los cobardes ni para los que se esconden bajo penosos argumentos, para no cumplir con nuestros deberes fundamentales. 

Reflexionemos sobre esta cuestión y dejemos de lado la vergüenza,  el miedo al ridículo y obremos con decisión, sabiendo que en todo momento el Espíritu pondrá sus Palabras en nuestra boca. No vivamos esclavos de nuestros miedos y seamos libres con la Verdad.

Romanos 2:16
En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
Diego Acosta / Neide Ferreira