RESPONSABILIDAD

Un joven creyente se preguntaba acerca de la responsabilidad que tenemos quienes nos llamamos hijos de Dios, con relación a todo lo que ocurre en un país.

Se preguntaba si éramos responsables por la corrupción, por la mala administración, por la falta de ayuda a quienes lo necesitan, por los matrimonios entre personas del mismo sexo.

La lista de asuntos que le preocupaban era más larga pero reflejaba el ánimo de quién con espíritu inquieto estaba confrontando la realidad con todo lo que se le había enseñado.

La respuesta global que le pudimos dar era que evidentemente teníamos la parte proporcional de la responsabilidad, según el número de creyentes que vivíamos en el país.

Entonces surgió otro interrogante: Y qué podemos hacer para asumir esa responsabilidad? Algunos se inclinan por participar de la vida política de la nación.

Otros en cambio proponemos acciones que están estrechamente ligadas con las enseñanzas de Jesús. La participación en la política significa asumir actitudes que podrían no estar de acuerdo con lo que creemos.

Frente a eso podemos levantar un clamor por los gobernantes para que reciban Sabiduría de lo Alto y modifiquen sus planteamientos, que los colocan en los peores lugares de la consideración social.

Está claro que no es tiempo para los indiferentes, así como también está claro que el Juicio vendrá sobre quienes gobiernan y sobre los gobernados que no asumen la responsabilidad de orar por quienes lo necesitan.

Mateo 20:25
Diego Acosta García

LA NECESIDAD

Seguramente todos sabemos Quién es nuestro Proveedor. Seguramente nadie duda acerca de esta realidad portentosa en nuestra vida de creyentes.

Pero qué ocurre cuando tenemos una necesidad urgente? Apelamos a todas nuestras posibilidades humanas, confiando en la ayuda de nuestros familiares o de nuestros amigos?
O apelamos a quién es el Dueño de todo el oro y de toda la plata del mundo?

Esta es la verdadera cuestión de la fe. En el momento de la dificultad extrema, a quién pedimos soluciones.

Podemos justificarnos que son muy humanas nuestras reacciones, pero son argumentos, porque como el Señor conoce nuestro corazón advertirá cuál es nuestra intención verdadera.

La necesidad transforma nuestra vida de una manera muy especial y nos olvidamos apremiados por la urgencia, como debemos obrar en la hora de la prueba.

Esta cuestión no es una mera especulación, porque seguramente muchos de nosotros hemos tenido problemas que parecen no tener solución y entonces la buscamos en donde sea.

En la hora de la necesidad debemos de tener el suficiente dominio propio como para recordar que el Señor nunca nos abandonará, que es nuestro Proveedor y que siempre cumplirá sus promesas.

Salmos 30:10
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: SER MUJER EN LA INDIA

El caso de la joven brutalmente violada en un autobús y que resultó muerta a consecuencia de la agresión, sigue conmoviendo al segundo país más poblado del mundo.
El debate en torno a los acusados ha permitido conocer que alrededor del 50 por ciento de las mujeres de la India ha padecido alguna forma de agresión sexual.
Para aumentar todavía más la tensión en torno al caso que está siendo juzgado en Nueva Delhi, se suman las declaraciones de uno de los gurús consultados en Occidente.
Dijo que la víctima era tan culpable como sus violadores, en lo que parece ser la opinión de quienes se permiten ser guías espirituales de muchas personas que acuden a recibir consejos.
Este gurú manifestó que la chica violada era quién tendría que haberles pedido a los agresores que detuvieran su brutal accionar rogándoles misericordia, con lo que igualaba a la víctima con sus agresores.
Estas asombrosas declaraciones reabren un debate acerca de quienes son reconocidos como guías espirituales y que no tienen ningún reparo en colocar en un mismo grado de responsabilidad a la víctima y a los agresores.

Fuentes: Times of India – India
Press SM – Diego Acosta García

AGRAVIOS

Hay quienes precisan consejería relacionada con hechos del pasado, que pueden sintetizarse en la vigencia en sus corazones de cosas que provocaron profundas raíces de amargura.

Dar consejo con un marco de dolor lindando con el odio es sumamente difícil y obliga a buscar en la Palabra los fundamentos de cualquier ayuda que se pueda ofrecer.

Los agravios del pasado se general habitualmente por permitir que una sabia reflexión sea desatendida y es la que nos advierte: Que se ponga el sol sobre tu enojo.

A partir de ese momento una situación que podría haberse superado con una conversación serena y honrada, se transforma en un complicado proceso que desemboca en cuestiones mayores.

Perdonar cuando el tiempo ha pasado sobre determinadas situaciones es mucho más difícil, porque le terrible semilla de la amargura ha tenido oportunidad de desarrollarse.

Debemos apelar entonces a la Sabiduría que viene de lo Alto para entender que el agravio tiene dolorosos efectos, sobre quienes los padecen y sobre quienes se proyectan.

Solamente el perdón sincero puede aliviar esta pesada carga del agravio, que es aún mayor si una de las personas ya no vive y queda la otra para recordarlo lo pasado.

No permitamos que los agravios sean el alimento de la raíz de amargura. Perdonemos tanto por lo que nos hicieron como por lo que nosotros pensamos. Y olvidemos, que es el reaseguro del perdón!

Hebreos 12:15
Diego Acosta García

INMISERICORDES

A lo largo de los años se ha ido consolidando una frase como si fuera absolutamente cierta y que deja en muy mala posición a los miembros de la especie humana.

Nos referimos a la frase que dice que el hombre es el mayor depredador de la naturaleza. Los animales en la mayoría de los casos, por ejemplo, matan por necesidad, pero el hombre mata por placer.

Es evidente que no todos los hombres matamos, pero si es verdad que hacemos algo tan grave y tan duro como el ser inmisericordes y precisamente con los semejantes.

Acaso no se nos dado el mandato de todo lo contrario, que tengamos misericordia por el prójimo? O tal vez interpretamos que es una opción? Sea como sea estamos rotundamente equivocados.

La falta de misericordia nos lleva a cometer actos que pueden resultar de extrema gravedad para otras personas y todo resulta más serio porque estamos obrando en el mundo espiritual.

Si no tenemos misericordia, como nos atrevemos a opinar o juzgar sobre la vida de los demás? Sobre sus obras o sobre sus comentarios u opiniones? O directamente sobre lo que hacen o dejar de hacer?

Debemos reflexionar sobre esta cuestión pues quién no tiene misericordia por el prójimo, difícilmente tendrá misericordia con su propia vida y esto nos aleja de todo lo grandioso que tiene el perdón del Señor.

Deuteronomio 7:9
Diego Acosta García

EL DINERO

Escuchamos como una niña pequeña le preguntaba a su padre: Tú tienes dinero? El padre le respondió: No, tengo el dinero que me gano con mi trabajo. Y la niña insistió: Eres pobre? El padre le contestó: Si.

El dinero se convierte en tema de conversación y el centro de la vida de muchas personas. Es tan valioso el dinero? En realidad el dinero es un papel con valor numérico impreso.

Cuando le echamos al dinero todas las culpas por lo que ocurre en la sociedad, en realidad deberíamos hacer lo contrario y cargar con las culpas al valor que le damos al dinero.

Ese es el verdadero valor del dinero: la importancia que le concedemos y como nos afecta tenerlo o no tenerlo en la cantidad que deseamos. Porque el dinero en sí mismo, es un billete con valores determinados.

Pero ocurre que el valor que le concedemos es tan grande, que es capaz de convertirse en teología en las iglesias, de corromper a quienes lo poseen y de enloquecer a quienes lo ansían.

No hagamos del dinero la razón de nuestra vida, tanto sea porque lo tengamos en cantidad o porque nos falte. No olvidemos que el Señor es el Proveedor y nada nos faltará.

Eclesiastés 5:10
Diego Acosta García

INFLUYENTES o INFLUIDOS

Con cierto desasosiego una persona reflexionaba acerca del estado de su congregación, preocupada por la creciente influencia del mundo en muchas de las actividades que se desarrollaban.

Esa peligrosa influencia del mundo en el interior de una congregación, no solo debe ser evitada sino que debe ser enfrentada con la mayor prudencia y con la máxima firmeza.

No se trata de provocar un mal mayor que el que combatimos. Se trata de recuperar la orientación que dejó Jesús a su Cuerpo, para que entre todos nos hagamos responsables del futuro.

La mala influencia mundana se filtra en las congregaciones, porque cada uno de nosotros va permitiendo en su vida privada que el mundo también haga su trabajo.

Por esta razón es que no nos sorprende que en la congregación se hagan y se digan cosas, que en nuestra vida personal hacemos y decimos cada vez con mayor naturalidad.

Estamos llegando al tiempo en el que el amor de muchos se enfriará y es necesario que recordemos esta advertencia de Jesús, para que nada nos sorprenda y nos afecte.

Muestra misión es permanecer fieles al mandamiento que recibimos, aunque a nuestro alrededor las malas influencias causen estragos. A cada uno se le reclamará su parte de responsabilidad.

Isaías 18:3
Diego Acosta García

LOS PLANES

Hace un tiempo estuvimos recordando cuando invertíamos largas horas en trazar planes minuciosos, detallados y precisos acerca de lo que queríamos hacer en la Iglesia.

Eran tan notables que muchos de nosotros los comenzamos a adoptar en nuestras actividades personales, porque teníamos el convencimiento de que eran una buena forma de vivir.

Lo cierto es que casi nunca se cumplían Y nos preguntábamos: Como es posible que nuestros planes no se cumplan si estamos trabajando para Dios? Y eso era verdad, aunque una verdad parcial.

La verdad era que los planes eran para trabajar para Dios, pero eran nuestros planes no los planes del Señor. Los planes eran el resultado de nuestro esfuerzo y nuestra capacidad.

Los continuos fracasos nos hicieron reflexionar sobre la necesidad urgente de cambiar de actitud y ver el error que cometíamos. Llegamos a la conclusión que mientras nos afanábamos en los planes, habíamos dejado de orar.

Nuestra diligencia se había centrado en lo accesorio y nos habíamos olvidado de lo principal. Cuánto más eficientes éramos más nos alejábamos del Señor.

No caigamos en el error de trabajar sin orar, de elaborar planes sin saber que lo que planeamos tiene la complacencia del Señor, porque nos convertiremos en buenos trabajadores y malos creyentes.

Lucas 12:25
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: CONTRA EL OLVIDO

 

Una crónica relata cómo dos mujeres se presentaron en casa de Jochen Barthels en Berlín, con la intención de poder visitar su piso. Una tendría 60 años y la otra 40 y le explicaron las razones por la que querían hacerlo.

 Muchos años antes las dos mujeres vivían en el piso que ahora ocupaba Barthels. La cama estaba en el mismo sitio donde está la que utiliza habitualmente Jochen. Le contaron que un día vinieron al piso funcionarios de la policía secreta comunista la Stasi.

Acusaron a la madre de haber ayudado a fugarse del Berlín comunista y por esta razón la condenaron a dos años de cárcel. La hija llegó como pudo a Leipzig, donde vivían algunos parientes.

Durante media hora madre e hija estuvieron en el piso recordando el tiempo que habían vivido en él. Luego se retiraron, dejando a su nuevo ocupante conmovido por la historia de la que había sido partícipe. Ahora han pasado más años, pero sigue recordando la historia.

Se dedicó a recordar cuantas cosas habrían pasado en el piso y en otras viviendas de la ciudad durante el período de 1933 a 1945, cuando miles de personas desaparecieron, fueron deportadas por los nazis, llevadas a campos de concentración y asesinadas por ser judías.

Decidió ponerse en contacto con los miembros del proyecto Stolpersteine, que colocan frente a los pisos que fueron ocupados por personas perseguidas por los nazis y colocan sus nombres y si fuera posible, sus fechas de nacimiento y de su muerte.

Así fue como Jochen se enteró que en el piso donde vivía 9 personas habían sido llevadas por los nazis y asesinadas en los campos de concentración. Había una más que se la llevaron pero que no se supo más de ella.

Por esta razón y para asegurar la memoria de quienes habían vivido en su piso decidió colocar las piedras con sus nombres y apellidos, para que quienes las vean en la acera puedan inclinarse a ver sus nombres.

Press SM – Diego Acosta García – Corresponsal en Berlín

Hay quienes sostienen con mucha razón que vivimos en una burbuja y que dentro de ella nos sentimos cómodos, seguros, ajenos por completo a lo que ocurre a nuestro alrededor.

Precisamente esta cuestión de la burbuja se opone radicalmente a lo que Jesús oró al Padre, para pedirle que no nos quitara del mundo, sino que nos guardara.

Por qué Jesús pidió esto al Padre? Porque es necesario esparcir Su Luz y vivamos y seamos parte del mundo, no para contaminarnos con sus realidades, ni con sus miserias.

Jesús pidió al Padre que nos guardara en el mundo, para que podamos ser una referencia a quienes viven en la más cruel frivolidad y lo que es peor, en la mayor indiferencia con relación al dolor de otras personas.

Estamos en el mundo para ser Luz y Sal, no para vivir en la comodidad y en la tranquilidad que nos pueden dar cuatro paredes, con la simbología de una burbuja.

No podemos alegar que nos alejamos del mundo para meditar o reflexionar, ni siquiera para orar. Porque no fue ese el mandato que Jesús nos dejó, todo lo contrario.

Rompamos con la seguridad de nuestra burbuja, de ese imaginario einútil refugio y salgamos al mundo a llevar la Palabra de Salvación, contando con la verdadera seguridad que es el cuidado del Señor.

Diego Acosta García
Juan 9:5