SÉPTIMO MILENIO: ¿Y LOS 60 MIL MUERTOS EN SIRIA?

Esta pregunta difícilmente tenga una respuesta, porque al cabo de 22 meses de brutales combates esta cantidad de víctimas parece dejar impasible al resto del mundo.
Podemos pensar que solamente en Europa hay muchas ciudades que tienen una población aproximada a esa cantidad y deberíamos imaginarnos, que es como si alguna de esas ciudades hubiera desaparecido. Que diríamos entonces?
La guerra de Siria deja en evidencia a quienes defienden los regímenes totalitarios en los países árabes impregnados de la fe musulmana, que parece alentar más que apaciguar la guerra.
Esta tremenda cantidad de muertos deja también a la comunidad internacional en evidencia, porque nadie parece tener la suficiente autoridad como para poner fin a los combates.
Que podremos decir de los fundamentos espirituales por los que se vive y también por los que se mata en esta cruel guerra en Siria? Seguiremos defendiendo esos valores en Occidente?
Estamos frente a una dramática realidad que sigue sumando víctimas inocentes, mientras seguimos debatiendo que podríamos hacer para detener la matanza.
Los amigos y defensores del régimen sirio podrían ser considerados co-responsables de esta tragedia que cada día que pasa, parece conmover menos al resto del mundo.
Podemos preguntarnos también: Que parte de responsabilidad tenemos los creyentes en este conflicto? Oramos, intercedemos? O pensamos que este no nos concierne?

Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: LA REALIDAD FRENTE A LA FRIVOLIDAD

Mientras en todo el mundo utilizábamos las consabidas frases hechas relacionadas con el nuevo año, sintetizada en tres palabras: salud, dinero y amor, estuvimos viviendo al borde un auténtico precipicio.
En intensas negociaciones se debatió en Estados Unidos acerca de leyes impositivas, que de no haberse aprobado hubieran generado una gran recesión y por extensión al resto del mundo.
Ese precipicio económico que hizo tambalear a las bolsas de todos los continentes, es una elocuente demostración de la fragilidad de la economía mundial.
Puso también en evidencia de cómo la realidad nos llama la atención sobre lo que es verdaderamente importante, con relación a cómo vivimos, como pensamos y como obramos.
Resulta fundamental que en estos tiempos de tanta incertidumbre, como lo demuestra lo ocurrido en Estados Unidos, nos aferremos más que nunca a la Palabra de Dios.
No permitamos que la frivolidad se introduzca en nuestras vidas, porque es altamente nociva, podríamos decir que de una alta toxicidad y puede llegar a apartarnos de lo único verdadero.

Diego Acosta García

EL DESCANSO

En un momento especialmente difícil en la familia, sorprende advertir como todas las personas que la integran están preocupadas, pero confiadas en el Señor.

Nunca podríamos eliminar el componente de preocupación ante algo importante que está por ocurrir, pero siempre tendremos la certeza que el Eterno oirá nuestras oraciones.

Estos son los momentos en los que la fe se manifiesta de una manera rotunda, porque cuando declaramos algo lo estamos haciendo aunque tengamos dudas.

La vida de los creyentes no está exenta de problemas y situaciones difíciles, de eso ya fuimos advertidos por Jesús, de manera que nada nos debe sorprender.

Sin embargo debemos obrar sabiendo que en cualquier situación por compleja que sea, siempre tendremos el recurso poderoso y maravilloso para interceder por quién lo necesita.

Es también en los momentos en los que otras personas se derrumbarían dominados por la angustia y la incertidumbre, cuando podemos ser un ejemplo callado de lo que el Señor puede hacer en las vidas de quienes lo han aceptado como su Señor.

En el día de la tormenta y cuando veamos todo oscuro, debemos aferrarnos a las promesas del Señor, sabiendo que siempre se cumplirán y que Él estará a nuestro lado en el Gobierno de todas las cosas.

Job 24:33
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: DUDAS Y CERTEZAS DE 2013

Este primer día tiene muchas semejanzas con otros primeros días cuando renovamos las mejores intenciones para vivir de una forma diferente y para hacer cosas también diferentes.
Es un día en el que el ímpetu nos domina y nos creemos capaces de grandes logros, es un día como otros días, abiertos a la esperanza y a la ilusión.
Y está bien que sea así para este primer día del año. La cuestión es: como serán los días siguientes a este? Seguiremos animados o caeremos en la rutina o nos agobiaremos por las circunstancias?
Lo cierto es que siempre es bueno que tengamos esperanza por el futuro, pero no es menos cierto que no nos podemos entregar infantilmente a desear cosas difíciles de concretar.
El mundo vive horas de fantasía, mientras la realidad nos sigue alertando sobre cómo pueden ser los restantes días del nuevo año. Es la evidencia de que hemos fantaseado exageradamente.
Quienes nos llamamos hijos de Dios tenemos la gran responsabilidad de entender que un nuevo año tiene el significado de ser una fecha especial en el calendario.
Pero que por sí mismo no significa más que eso. Solamente nos debe animar el saber que ningún tiempo pasado fue mejor que el futuro que nos espera. Pues lo mejor está por venir.
A pesar de las circunstancias, de las evidencias y también de nuestras perspectivas personales. Dios ha prometido estar con nosotros siempre y cumplirá su palabra en este año y en todos los que nos conceda de vida.

Diego Acosta García

EL BUEN ÁNIMO

Hay días más singulares que otros, aunque todos tienen algo especial que los distingue de una manera especial y no es otra cosa que la certeza absoluta de que cada día tenemos sobre nosotros la Misericordia del Señor.

Con esta confianza debemos comenzar cada día, teniendo esa seguridad que se manifiesta aún a pesar de nuestras circunstancias, de los tiempos difíciles que podemos estar viviendo.

Precisamente en eso radica la fe: En tener confianza en medio de la oscuridad más grande, sabiendo que siempre tendremos una Luz que nos guíe y nos ilumine.

Cada uno de nosotros sabemos que la vida de los creyentes no es una vida fácil, todo lo contrario, porque quién asegure que hay una vida diferente solamente está tergiversando la Palabra de Dios.

No estamos en el mundo para tener dinero en abundancia o ser hombres exitosos, estamos para recibir la Misericordia de Dios y para llevar la Palabra de Salvación a quienes no la conocen.

Hagamos de cada día lo que la Palabra nos manda, un tiempo distinto al día de ayer y al de mañana, haciendo un ejercicio de rotunda confianza en que esto es lo mejor para nosotros.

Tengamos buen ánimo, para nosotros mismos y para quienes nos rodean. El buen ánimo refleja nuestra relación con Dios y es un testimonio callado pero que puede revelar a gritos la grandiosidad de la Salvación.

Mateo 9:2
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: EN EL ÚLTIMO DÍA DE 2012

Generalmente los seres humanos dedicamos unos minutos, en el último día del año a tratar de hacer una especie de balance acerca de cómo ha sido este tiempo que terminamos.
El balance supone recordar las cosas buenas y aquellas otras que nos han causado disgustos, pesares, problemas. En otras palabras colocamos los datos en el debe y el haber del año.
De esta manera concluimos que 2012 ha sido un año bueno o un año malo. Si lo miramos desde una perspectiva genérica podremos decir que no ha sido un año de los mejores.
Y también podremos tener la certeza de que los habrá peores. Entonces para qué hacemos balance? Tal vez por el hábito o la costumbre de tratar de entender lo que nos ha sucedido como personas y en el país que vivimos.
Lo cierto es que como todo lo medimos desde la visión material o mundana, los resultados están siempre relacionados con nuestra economía, la familia o la salud. Y surge entonces el espíritu de crítica.
Sin embargo quienes nos llamamos hijos de Dios debemos hacer otro planteamiento con relación al año que estamos terminando. Se trata en definitiva de entender la visión desde el punto de vista espiritual..
Podremos entonces decir que este año ha sido complejo, pero que a pesar de todo hemos fortalecido nuestra relación con el Eterno. Si ha sido así, hemos tenido un gran año. Caso contrario, deberemos revisar nuestras actitudes y prioridades.
Pero nunca dejemos de tener en cuenta que las circunstancias materiales, nunca podrán incidir en nuestra relación con el Señor. Él está por encima de todo lo mundano y nosotros también deberíamos estarlo.

Diego Acosta García

LOS PLANES

Una joven maestra de la escuelita dominical comentaba un tanto abochornada que ella prefería no hacer grandes planes, porque nunca conseguía terminarlos.

Esta declaración tan sincera nos enfrenta con la realidad de todos los años, cuando hacemos grandes planes y pensamos que los podremos concretar, porque nos sentimos muy capaces de hacerlo.

Pero por qué casi nunca los terminamos? La primera explicación es la más importante: Porque nunca los sometemos a la Voluntad Soberana del Señor.

Podríamos decir que son “nuestros planes” y que los sometemos a la consideración del Eterno, pero para que los “apruebe” no para que queden bajo su Soberanía.

Esta actitud de querer obrar por nuestra cuenta, con nuestras fuerzas y con nuestras ideas, es una forma muy eficaz de llevarnos grandes frustraciones y también de fracasos.

Un viejo refrán popular dice: El hombre propone y Dios dispone… en su extrema sencillez este mensaje es de una rotundidad y profundidad tan grande, que deberíamos tenerlo más en cuenta.

No se trata de tener una actitud pasiva, sin proyectos de futuro ni metas por cumplir. Se trata de que todo lo que nos propongamos hacer, lo sometamos a la Voluntad Soberana del Señor.

Hechos 4:24
Diego Acosta García

ENSEÑEMOS

Cuando leemos que Jesús pasaba mucho tiempo con sus discípulos, enseñando el Mensaje que traía para la salvación de los hombres, debemos sacar importantes conclusiones.

La principal de ellas es que El Maestro estaba poniendo en práctica lo que se determina en varios pasajes del Antiguo Testamento, donde se insta a los padres a enseñar a sus hijos.

Este énfasis tan rotundo en hablar las cosas relacionadas con Dios, evidentemente no es una opción sino una obligación que debemos asumir con toda responsabilidad.

Si enseñamos a un niño pequeño las cuestiones más elementales sobre Jesús, irá aprendiendo poco a poco, quién era el Salvador, que mensaje nos dejó y que Él es el Camino para la Salvación.

Esto resulta tan importante para su vida como el que aprenda las letras del abecedario, las normas de conducta o lo que significa tener un papá y una mamá en su casa.

Enseñar se convierte en una perentoria obligación, que a su vez demandará que cada uno de nosotros, dedique tiempo a estudiar y a aprender más sobre la Palabra, porque la deberemos enseñar a nuestros hijos.

Enseñemos sabiendo que estamos cumpliendo un mandato y estamos dando a nuestros hijos, la herramienta fundamental para que sean verdaderos hijos de Dios. Tal y como nosotros!

Mateo11:1
Diego Acosta García

EL CAMBIO

 

Un hermano contaba la historia de una persona que estaba cumpliendo su condena en un centro de rehabilitación, donde además tenía funciones de responsabilidad.

Sin embargo, aunque había rehabilitado su vida con el mensaje del Salvador, este hombre seguía cumpliendo su condena, es decir su deuda con la sociedad por haber cometido delitos.

Por otro lado, esta situación llamaba la atención a muchas personas que no podían comprender como un hombre que estaba cumpliendo una pena, podía estar en un centro de rehabilitación y además tener responsabilidades.

Esta sorprendente situación difícilmente podía ser entendida por las personas del mundo, que como es bastante frecuente ni siquiera concede la posibilidad de trabajar a los ex presidiarios.

Las cuestiones espirituales tienen un valor tan grande que solamente así se puede entender, como en la vida real nacemos de nuevo tras haber recibido al Señor como nuestro Salvador.

Por esta razón debemos de tener no solamente nuestra mente abierta a situaciones como la comentada, sino también nuestra capacidad de amar y de tener misericordia por el prójimo.

No nos debe importar quién ha sido el hermano que tenemos delante de nosotros, ni cuál ha sido su pasado ni lo que pudo haber hecho. Nos debe importar que es una persona que aceptó al Señor.

En eso consiste el cambio de mente y también el cambio en nuestro interior!

Efesios 2:15

Diego Acosta García

LA ADVERSIDAD

En las horas difíciles, cuando nos ocurren cosas que son una pesada carga porque afectan a las personas más ligadas a nosotros, es cuando surgen las preguntas.

Nos preguntamos por qué? Por qué a nosotros? Por qué a las personas que son amadas? Esas preguntas tienen complicadas respuestas, debido a que el por qué, solamente lo puede asumir el Señor.

Frente a estas situaciones también es cuando debemos reflexionar acerca de otros aspectos que rodean a los tiempos difíciles, a los momentos que podemos entender como pruebas.

Se trata de nuestro grado de confianza en el Señor, se trata de entender que todo lo que ocurre está bajo su Soberana Voluntad y por lo tanto lo único que podemos pedir es su Misericordia.

Sus designios son tan inexplicables para los humanos, que nuestro nivel de comprensión es como si desapareciera, sencillamente porque no podemos llegar a abarcar su Grandiosidad.

Lo más sensato sería que en la hora de la prueba, en la hora de la angustia por nuestros seres amados, seamos capaces de recuperar el poder de la oración.

Es el instrumento idóneo y poderoso que podemos utilizar para pedir misericordia al Eterno y también para pedir ayuda para actuar con la serenidad y la prudencia que se nos demanda por la condición de ser sus hijos.

Eclesiastés 7:14
Diego Acosta García