PÃO DA VIDA-Fruto
Nisto é glorificado meu Pai:
que deis muito fruto;
e assim sereis meus discípulos.
João 15:8
Nisto é glorificado meu Pai:
que deis muito fruto;
e assim sereis meus discípulos.
João 15:8
CONGREGACIÓN
SÉPTIMOMILENIO
Una de las máximas del mundo, es la de buscar la excelencia. Obviamente se está aludiendo a un nivel de calidad que se convierte en digno de ser elogiado.
De esta manera colocamos en un alto escalón, todo aquello que realizamos para sobresalir, para destacar la obra de nuestras manos o poner de manifiesto nuestros talentos.
Bien podríamos decir que en la sociedad se utiliza la excelencia como una de las herramientas más sofisticadas para obtener resultados que puedan ser admirados por encima de lo que consideramos la media de calidad.
Esta cuestión surge como resultado de una conversación que mantuve con un respetado pastor, que en una oportunidad me preguntó sobre cómo me encontraba.
Le respondí que muy bien, pero también muy cansado, argumentando que no solamente trabajaba mucho, sino que también buscaba en cada cosa que hacía llegar a la excelencia.
Él, por toda respuesta me dijo: Has pensado como está tú nivel de vanidad?
Esa noche, volví a pensar en el tema tratando de encontrar una explicación a lo que el pastor me había dicho. Y sobre todo a tratar de aclarar por qué había vinculado la excelencia con la vanidad.
En el fondo la cuestión es bastante simple: Si nos pasamos el día buscando la excelencia, lo más probable es que dejemos de hacer lo que es nuestra responsabilidad, porque estaremos más ocupados en exaltarnos que en cumplir con nuestras obligaciones.
En términos del mundo podríamos argumentar que por buscar la excelencia, estamos afectando nuestro rendimiento y en cierta forma estamos incumpliendo con nuestro deber.
En términos espirituales, llegados a este punto es cuando podemos advertir que efectivamente esa búsqueda de la excelencia, que supuestamente estamos ofreciendo a Dios, no es otra cosa que nuestra vanidad en acción.
El Eterno no nos demanda ni sacrificios ni perfecciones, nos demanda obediencia para que seamos fieles con aquello que es el Propósito para nuestra vida.
Al advertir esta relación entre excelencia y vanidad, no tuve menos que pedir perdón al Supremo por la necedad de mi actitud de disfrazar mi orgullo con la máscara de una falsa humildad.
Sirvamos al Señor con alegría, porque ÉL conoce la magnitud de nuestros talentos!
Diego Acosta / Neide Ferreira
Oremos por la bendita Esperanza de la Salvación!
Oremos por los que reniegan de la Fe!
Oremos por los que se sirven!
Oremos por los que son servidores de corazón!
Oremos por los que alientan a la bendita Esperanza!
Oremos por el triunfo de la Fe sobre la incredulidad!
https://youtu.be/Y7yMBvtcCYE
PALABRAS PROFÉTICAS, con el tema:
Dios envía profetas
Programa emitido por SOLIDARIA TV,
desde Madrid – España.
Con el Pastor Miguel Diez, presidente de la Iglesia CUERPO DE CRISTO
y Diego Acosta.
Si vous portez beaucoup de fruit,
c’est ainsi que mon Père sera glorifié,
et que vous serez mes disciples.
Jean 15:8
ANTIVIRUS
El ministro de hacienda de Zimbawe ha advertido que la mitad de la población del país, unos siete millones de personas se encuentran sufriendo lo que llamo eufemísticamente inseguridad alimentaria.
Las orígenes de esta situación se adjudican a las cuestiones climáticas. Por un lado una sequía de magnitudes desconocidas en los último cuarenta años.
A ello deben agregarse las inundaciones que siguieron a la sequía, provocadas por los ciclones que trajeron grandes masas de agua que descargaron, sumando un estrago sobre otro estrago.
El problema se agravó aún más por el colapso económico que vive el país, al punto que hasta febrero del año próximo, no se volverán a dar estadísticas relacionadas con la inflación.
Las ayudas recibidas por los pobladores son manifiestamente insuficientes y la compra de alimentos en el exterior se complica por la falta de divisas y por el aumento de los precios internacionales.
En suma, que la llamada inseguridad alimentaria, no es otra cosa que el reconocimiento de una tremenda hambruna y la admisión de que las autoridades no están en condiciones de asumir sus responsabilidad.
Recordamos las palabras de Jesús: Porque me diste de comer cuando tuve hambre…
Diego Acosta
CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO
Las cuestiones relacionadas con la Santidad de Dios, son tan relevantes que su Palabra nos revela hasta los cuidados más detallados que debían cumplir quienes servían en el Templo.
Uno de esos detalles era el de que las vestiduras de los sacerdotes debían ser de lino, para preservar al máximo la higiene personal de quienes servían en tan altas funciones.
Dios es un Dios de grandes y de pequeños detalles.
Tanto unos como otros, responden a que su Majestad es tan elevada con relación a los hombres, que debe enseñarles acerca de como la deben considerar y de cómo deben preservar ellos mismos su aseo personal.
Trazando una alegoría con todo lo expuesto, podríamos preguntarnos: Cómo somos de cuidadosos con el templo que simbolizamos con nuestro cuerpo?
Esta cuestión que puede parecer ajena al sentido de todo lo que se nos indica en el Antiguo Pacto, tiene no solo el valor de la simbología sino también el valor de la realidad.
Algo que en la práctica debemos de hacer efectivo en cada uno de nuestros actos, de ahí que resulte más que conveniente que consideremos que el lino tiene sus especiales virtudes.
Una de ellas es la de evitar que ante el esfuerzo, nuestro físico produzca los efectos considerados como efluvios que pueden afectar la limpieza del Templo.
Qué Templo?
El Templo que simbolizamos con nuestro cuerpo. De allí su importancia y de allí también la necesidad de que somos la Iglesia viva, la que está encarnada con nuestra propia existencia.
Por eso es que se nos enseña que es errado decir que vamos a la Iglesia, cuando en realidad deberíamos decir que vamos al culto, porque nosotros mismos somos la Iglesia viviente.
Razón más que suficiente para que cuidemos nuestro cuerpo, con el mismo esmero que el Eterno demandaba a quienes cumplían funciones en el Templo.
El lino representa de esta manera el nivel que el Supremo reclama de quienes le servimos cotidianamente, para que seamos dignos de tan alta distinción.
Somos Mayordomos de nuestro cuerpo material, porque somos el Templo viviente de la Iglesia que Jesús estableció en la Tierra. Razón de más para que usemos el lino simbólico de nuestra santidad.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Darin wird mein Vater geehrt,
daß ihr viel Frucht bringet
und werdet meine Jünger.
Johannes 15:8