Los BUENOS RECUERDOS

Los BUENOS RECUERDOS

 

DEVOCIONAL 

Al recibir la noticia de la muerte de un amigo de mi misma edad, me sobrevino una gran tristeza. Pero el Espíritu trajo a mi memoria una frase que en su momento me dejó una querida maestra: Nunca evoques en el pasado los malos momentos. Recuerda solo los buenos.

Entonces pude pensar en mi amigo muerto, sin  tristeza y evocando los preciosos momentos que vivimos juntos, él en su carrera profesional y yo en la mía. Pero compartiendo acerca de las cosas que muchas veces nos dolían.

Esta maravillosa enseñanza acerca de pensar en los buenos momentos, debe servirnos para no caer en la depresión y también para evitarnos la ansiedad que puede producir pensar en el futuro.

Jesús nos enseñó que cada día tiene su afán y su propio mal y es así como debemos de vivir,  sabiendo que nos tocará perder a los amigos del pasado, tal y como ocurrirá con nosotros mismos.

Razones de más, para que nos aferremos a lo bueno que Dios nos ha dado y para agradecerle todos los pasajes de nuestra vida. Los que nos fueron gratos y los que no.

Isaías 65:17
Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.
Diego Acosta / Neide Ferreira

AGRADECER SIEMPRE…

AGRADECER SIEMPRE…

 

DEVOCIONAL 

Sería bueno y fundamental, podríamos decir, el enseñar a nuestros hijos, a nuestros menores, que la palabra de agradecimiento, debe estar en nuestra boca y en nuestros sentimientos…siempre.

Es la mejor manera de acercarnos al Dios Todopoderoso y a la vez retribuir aunque sea mínimamente las cosas maravillosas que hace en nuestras vidas. Aún aquellas que nos duelen o que no entendemos.

Como su propia Palabra nos revela, ÉL convierte lo malo en bueno y lo incomprensible en finalmente grato y venturoso. Que estos milagros sean conocidos por nuestros hijos, para  que ellos a su vez los enseñen a su descendencia.

Enseñar sobre las Bondades de nuestro Dios, es una de las grandes tareas que tenemos cada día, para que fructifique en otros el mismo Amor que despertó en nosotros y nos convirtió en Hijos solamente por su Gracia.

En esto pensaba luego de vivir una vez más, otra milagrosa muestra de su Amor y Cuidado, de una manera que supera todo lo comprensible y solo puede entenderse desde la perspectiva de la fe.

Seamos agradecidos al Padre, que nos envió a su Hijo Unigénito, para que nos diera la Salvación y la Bendita Esperanza de la Vida Eterna.

Colosenses 3:15
Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
Diego Acosta /Neide Ferreira