El Hijo del Hombre nos anunció que el que persevere
hasta el fin será salvo, porque esa es la victoria de los que no desmayan, de los que no se rinden ante el enemigo porque confían
en la Bendita Esperanza. Diego Acosta – MENSAJE
Se cumplen cinco meses de la brutal agresión de Hamás contra Israel y que además de dejar centenares de muertos y secuestrados, desencadenó una guerra.
Con el tiempo se van poniendo de manifiesto las verdades y las actitudes controversiales, principalmente de las Naciones Unidas, que llegaron a negar las violaciones a las mujeres israelíes.
También que en evidencia la negativa de la ONU a reconocer que en Gaza había túneles construidos por Hamás a un costo fabuloso, negando esa suma a la asistencia de la propios habitantes del territorio.
La Palabra de Dios nos revela que nada permanecerá oculto y en estos casos, quedan plenamente expuestas las posturas tendenciosas y deliberadas.
Todos o casi todos estamos tremendamente ocupados y preocupados por esa persona tan importante, que no es otra que nosotros mismos.
Casa cosa que nos sucede es motivo de nuestra máxima atención y de esta forma cultivamos esa peligrosa plantita que se convierte en un gigantesco árbol, que se llama egoísmo.
Que produce frutos que nadie más conoce, aparte de nosotros mismos, porque estamos centrados en que crezca junto con nuestra vida.
Así nos volvemos indiferentes, intransigentes con relación a las personas que nos rodean, sin pensar ni en un momento de la enseñanza de Jesús sobre el Prójimo.
Nunca nos atrevimos a pensar, que siendo Dios quién se ocupa y preocupa por nuestra vida, por qué no descansamos y comenzamos a preocuparnos por las personas que nos rodean?
Si yo fuera capaz de obrar de esta manera, comenzará a secarse el árbol llamado egoísmo y comenzará a crecer otro en su lugar, que deberemos llamar Amor. Y crecerá mucho más, si volcamos el Amor que recibimos por Gracia, en el Prójimo.
Proverbios 14:21
Peca el que menosprecia a su prójimo; Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.
Con Jesús la Ley dada por Dios a través de Moisés se perfeccionó con el Mandamiento del Amor,
para darnos la plenitud de una vida diferente
como hombres nuevos y disfrutando de esa Gracia. Diego Acosta – MENSAJE
Cada tanto la cuestión de la corrupción acapara los primeros niveles de las informaciones, provocando reacciones más o menos condenatorias.
Infelizmente esa grave problemática, es uno de los resultados de la falta de temor ante Dios, porque el hombre carece de los límites que ordenarían su conducta.
Debemos comprender que la corrupción no es privativa de un país, sino que enloda a todas las naciones, porque allí donde haya más de un hombre habrá riesgo de esta lacra.
Debemos recordar que para que haya un corrupto, indefectiblemente tendrá que haber un corruptor porque por la naturaleza del problema, siempre es por lo menos cosa de dos.
Como nos recuerda la Palabra de Dios, el que esté en lo alto, cuidese de no caer. Y en este caso, debemos cuidarnos de no caer al lodo contagioso de la corrupción.
Cuando Adán y Eva pecaron por comer del árbol prohibido, nos enseñaron que cada día podíamos hacer lo mismo, es decir desobedecer e ignorar a Dios haciendo lo prohibido, que nos lleva a la muerte eterna y renunciando
a la Vida Eterna en el Reino Glorioso. Diego Acosta – MENSAJE
La brutal práctica de la ablación genital a las jóvenes musulmanas, cobra actualidad ante informaciones que revelan como hay mujeres que se preocupan por sus hijas en varios países.
La ablación es directamente una ruptura de los derechos de la mujer, pues afecta totalmente su desarrollo como ser humano en lo tocante a su sexualidad.
Asumir autoridad sobre una joven para concretar esta práctica revela hasta que punto la religión, no respeta ningún derecho y menos los de la mujer.
La lucha por erradicar esta forma de fanatismo religioso debe comprometer especialmente a quienes se proclaman campeones de la igualdad o de los derechos de la mujer.
Aunque en la práctica, lo que se puede apreciar es que los derechos de la mujer, son defendidos según quienes sean ellas, cometiendo una hipócrita omisión en sus propósitos.
Quienes sí nos preocupamos por este tremendo problema, recordamos que el verdadero Dios no hace acepción de personas
En la hora de la angustia oremos para tener la
PAZ Y EL GOZO que el Señor nos ha prometido.
Teniendo en nuestro corazón el Amor de Jesús y la confianza de que siempre estará a nuestro lado.
Diego Acosta – MENSAJE