EL DESÁNIMO

Una de las responsabilidades de los hermanos mayores en una congregación, es la de estar atentos a lo que les ocurre a quienes son más jóvenes en la fe.

Es una actitud de misericordia y amor hacia quienes tienen poco camino recorrido en las cosas del Señor y cuidarlos con el mejor de los ánimos.

Esa fue precisamente la razón por la que advertimos que una pareja de hermanos tenía una forma de participar de los Cultos, que evidenciaba que no se encontraban bien de ánimo.

Se lo comentamos y tras algunas preguntas y respuestas, advertimos que les estaba dominando un gran sentimiento de desánimo, razón por lo que se estaban alejando no solo de la Iglesia sino del propio Dios.

La cuestión era encontrar lo que provocaba ese desánimo. El Espíritu nos reveló que los hermanos estaban angustiados por lo que ocurría con los hombres y mujeres del mundo que triunfaban a pesar de sus malos actos y comportamientos.

Recibimos Sabiduría de lo Alto para recordarles que nunca el Mal prevalecerá sobre el Bien, que nunca los pecados quedarán impunes y que la alegría del presente, se convertirá en amarga tristeza el Día del Juicio.

Números 16:26
Diego Acosta García

MENTIR POR OBLIGACIÓN

En algún tiempo de nuestra vida de impío tuvimos oportunidad de tener grandes ingresos a través del trabajo en una empresa donde se decía medio en broma medio en serio, que “se mentía más que se hablaba”.

Al cabo de algunos meses nos convertimos en seguidores del Señor y seguíamos trabajando en la misma empresa, que seguía siendo tan rentable económicamente.

Luego de unas pocas semanas se planteó una difícil cuestión. Si no mentíamos no éramos fieles a la empresa que nos daba la oportunidad de ganarnos la vida.

Y si mentíamos no éramos fieles a Dios que prohíbe expresamente la mentira, con lo que vivíamos horas de confusión y también de determinaciones.

Todo se aclaró un día al abrir la Palabra de Dios, leímos pudimos leer un versículo que hablaba de que nuestro sí debía ser sí y nuestro no, no. Era más que evidente que se trataba de una respuesta para nuestro interrogante.

La cuestión siguiente fue cuando dudamos con qué íbamos a vivir tras la salida de la empresa donde trabajábamos. También la Biblia nos dio la respuesta: El Señor es el Proveedor.

Es evidente que no podemos poner excusas de ningún tipo, cuando somos advertidos por la Palabra acerca de nuestros comportamientos. Si somos hijos de Dios nos debemos comportar como tales.

Salmos 40:4
Diego Acosta García

LA CARGA DEL PASADO

Un joven se lamentaba amargamente de su pasado, sabiendo todo el mal que había hecho y todo el daño que había causado. Se preguntaba como una persona así podía ser ser mirada por Dios.

Le respondimos que nadie es lo suficientemente digno como para ser aceptado por Dios, nadie es lo suficientemente perfecto como para que Dios pueda depositar su mirada sobre él.

Lo que ocurre es que el infinito amor de Dios supera todos nuestros errores, nuestros pecados, nuestras rebeldías e incluso olvida todas las veces que lo negamos.

Por eso Dios es Amor… Él elige a quienes serán sus hijos. Solo Él tiene el Poder suficiente para perdonar lo que nadie nos perdonará y para olvidar lo que nadie olvidará.

El joven quedó asombrado que pudiéramos hacer estas afirmaciones y que quedó todavía más perplejo, cuando le dijimos que nosotros no nos atrevíamos a juzgar su pasado.

Le dijimos que lo único que el Señor precisa es nuestro arrepentimiento y nuestro corazón dispuesto a buscar el Perdón que solo el Eterno nos puede conceder.

Nosotros que fuimos y somos pecadores nos llamamos hijos de Dios, solo por la infinita Gracia y Misericordia del Creador. No hay mérito suficiente que pueda hacer un humano para hacerse acreedor a tanto Amor.

Salmos 79:9
Diego Acosta García

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NO NOS HAGAMOS ÍDOLOS

El pueblo hebreo en numerosas ocasiones fue reprendido por Dios por haberse hecho ídolos, cuestión fundamental que el Eterno planteó con relación a que Él es el Único Dios.

Esta prohibición de carácter perpetuo parece no tener una excesiva importancia en nuestra forma de vivir, por cuanto nos hacemos ídolos de forma permanente.

La idolatría forma parte de la naturaleza humana, puesto que necesitamos tener imágenes a las cuáles adorar y rendir pleitesía, no obstante saber que no podemos caer en ritos paganos.

Nuestra primera reacción será negar que haya alguna forma de idolatría en nuestras vidas. Pero estamos en lo cierto? El culto al cuerpo no es una forma de idolatría?

Y el culto al dinero, a la posición social, a los grandes templos, a los dogmas o a las doctrinas o teologías que tergiversan la única fuente original de nuestra fe que es la Palabra de Dios?

No son esas formas de idolatría? Dediquemos unos minutos a escudriñar nuestro interior y advertiremos las necesidad que tenemos de arrepentirnos y de pedir perdón por nuestro pecado.

Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza, pero espiritual. Por eso la práctica pagana de adorar figuras hechas por los hombres, es un desafío al Eterno. Una rebeldía que no quedará impune.

Levítico 26:1
Diego Acosta García

EL PACIFICADOR

 

Tenemos el privilegio de conocer a un hermano que tiene el ministerio de pacificador, un ministerio que conmueve y sorprende a quienes tenemos oportunidad de ver en acción.

Es difícil explicar que es un pacificador, pero podríamos decir que es el hombre o la mujer que es capaz de tener siempre una actitud dispuesta a serenar los ánimos.

No debemos confundir este don con el de poner “pañitos tibios” que es una cosa no solamente diferente sino decididamente opuesta a lo que significa pacificar.

Cuando los ánimos están encendidos y en la mayoría de los casos con razones valederas, es difícil tener el temple necesario como para dirigirse a esas personas con las palabras adecuadas.

Es difícil si no se tiene el talento del Espíritu, porque entonces los efectos que produce son sombrosos y sobre ellos deberíamos reflexionar en profundidad.

Pacificar es un don que deberíamos anhelar, pero tener actitudes de pacificador es algo que debemos buscar con la ayuda del Espíritu, para no avivar fuegos que precisan ser sofocados.

El pacificador no es pacifista. El pacificador obra sobre el ánimo de las personas para que abandonen actitudes airadas y comprendan que solo con el Amor de Jesús es posible la vida en estos tiempos.

Proverbios 10:21

Diego Acosta García

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EL QUE SE AMA…

 

Si nos preguntaran de manera sorpresiva que quiere decir narcisista, tal vez responderíamos: El que se ama a sí mismo. Pero esa respuesta resume lo que verdaderamente significa?.

Vivimos en una sociedad donde se nos alienta a valorarnos y esa presión es cada vez mayor, al punto que casi todos los mensajes que recibimos nos motivan para que obremos en esa dirección.

Este es el principio básico del humanismo,  valorar al hombre por sobre todas las cosas y a valorarnos de manera personal, también sobre todo y sobre todos.

Por esta razón el que se ama a sí mismo, se convierte en una persona que se valora desmesuradamente frente a quienes lo rodean, buscando ser el centro de la atención en cualquier circunstancia.

Es más que evidente que esta postura personal desembocará inexorablemente en el exhibicionismo, el orgullo y la vanidad, porque quienes llegan a esta situación no soportan el menor menoscabo.

Y como debemos actuar con estas personas? Rotundamente con amor, aunque despierten rechazo y aunque sean ofensivos en sus procederes y aunque en más de una ocasión nos hayan agraviado.

El que se ama se encuentra en el polo opuesto al amor que predicó Jesús, al mandamiento que nos dejó de amar al prójimo, más que a nosotros mismos. Amemos al que se ama… para transformar su vida.

Proverbios 21:4
Diego Acosta García
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ASISTIR…

Hace unos domingos nos preguntábamos a qué íbamos a la Iglesia. Una pregunta que lejos de la retórica nos confrontaba con la realidad de nuestra vida.

Cuando extendimos a otras personas la inquietud, las respuestas fueron sorprendentes y no hicieron otra cosa que ahondar la preocupación inicial sobre la cuestión.

Nos dijeron que algunas personas asistían al Culto para reunirse con los amigos y escuchar el mensaje. Otros que a recibir. Otros que a cumplir con lo de los domingos.

Pero quizá la respuesta más sorprendente fue la de un hermano cuando dijo que iba al Culto porque era su obligación y de esta manera cumplía con su compromiso de creyente.

Volviendo a la pregunta inicial, porque asistimos al Culto, tal vez podríamos decir que todos los motivos que escuchamos ninguno se acercaba a lo que necesitaba o esperaba escuchar.

Pero la respuesta vino en el propio Culto. Cuando nos enteramos cuántos hermanos estaban pasando necesidades concretas, reales, difíciles, más graves que las dificultades normales en las familias.

También pudimos conocer las necesidades de la congregación. Entonces comprendimos que asistir al Culto, era ratificar nuestro compromiso no con una congregación ni con una Iglesia, sino con Dios.

2 Corintios 6:16
Diego Acosta García

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PERDÓN… SIN OLVIDO

Hace muchos años vimos escrita en un muro de grandes dimensiones, una frase que todavía recordamos a causa del impacto que nos provocó: Ni olvido ni perdón.

Entonces no éramos creyentes ni sabíamos de la tremenda importancia del perdón, como expresión de amor y como expresión superior de ese mandato que nos dejó el Señor.

La frase tenía un gran sentido político pero reflejaba sin duda el sentimiento que muchas personas tienen del perdón, que es posible que lo concedan pero nunca sin olvidar.

Espiritualmente debemos comprender que esta frase revela una actituf, que no es otra cosa que la incapacidad de perdonar y la de olvidar.

Pero también podemos decir: Perdono pero no olvido. En otro sentido esta frase al contrario de la anterior, encierra una gran contradicción. Si no olvidamos no hemos perdonado.

Una de las condiciones fundamentales que tiene el perdón es el olvido del hecho que lo provocó. Por eso nuestros pecados son perdonados… y olvidados.

Nunca más se nos reclamará por nuestros pecados por parte de Dios. Será el enemigo de nuestra fe el que nos acuse y nos persiga por nuestros malos hechos del pasado. El enemigo es quién no olvida.

Aprendamos que así como recibimos el Perdón para siempre por nuestros pecados, así debemos perdonar a los demás. La suprema grandeza del perdón, consiste en olvidar. Para siempre.

Salmos 32:1
Diego Acosta García

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RENOVEMOS EL PACTO

Cada vez que recordamos que la Misericordia de Dios se renueva cada día, nos produce una alegría y una confianza notable, digna de quién proviene esa Gracia.

Vivimos confiadamente en la certeza de que la Misericordia de Dios nos acompaña cada nuevo amanecer, sabiendo que esa Gracia es para ese día y que mañana tendremos nuevas y renovadas misericordias.

Pero, alguna vez pensamos en como respondemos a esa Misericordia? No deberíamos acaso ser verdaderamente fieles a nuestra condición de hijos de Dios y obrar de otramanera?

La respuesta necesariamente debe ser afirmativa y entonces la relacionaremos con la renovación de nuestro Pacto personal con Dios, con la renovación de nuestra fe en Él.

Debemos plantearnos renovar cada día nuestro Pacto con Él, nuestro compromiso de ser sus hijos totalmente entregados a cumplir con los mandatos que recibimos.

No se trata de corresponder al renuevo de sus Misericordias. Se trata de establecer un grado superior de nuestra relación con el Eterno, renovando nuestro Pacto con Él todos los días.

Deuteronomio 4:31
Diego Acosta García

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PASARLO BIEN…

Esta frase parece encerrar una forma de vivir o una fórmula para vivir y a fuerza de ser utilizada está ganando la condición de ser una referencia para muchas personas.

Pasarlo bien se aplica a casi todas las circunstancias de la vida o lo que es lo mismo, a tratar de que todo lo que hagamos nos de cómo resultado una desprejuiciada concepción de la vida.

Pasarlo bien no es otra cosa que una frivolidad expresada con acierto y que muchas personas adoptan, simplemente porque se dejan llevar por el oleaje del oportunismo.

Pero qué significa “pasarlo bien”? Tal vez para comprender mejor su significado le deberíamos agregar algunas palabras a la frase en cuestión y entonces seríamos más precisos.

Pasarlo bien, de cualquier modo, por ejemplo? Pasarlo bien, sin importar lo que hagamos ni medir las consecuencias? Pasarlo bien, en el verano o las vacaciones sin pensar en el futuro?

Pasarlo bien nos puede llevar a que espiritualmente provoquemos en nuestro interior un desorden de principios muy grave y perdamos la referencia del bien y del mal.

No aceptemos las propuestas del mundo con tanta ligereza. Pasarlo bien se parece mucho al “vive como quieras”, es decir sin límites de ningún tipo. Pasarlo bien debería ser vivir como Dios quiere que vivamos.

Salmos 4:8

Diego Acosta García

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