DISCU2

ESTÉRIL

DISCU2

Todo lo que no da frutos, lo vinculamos esencialmente con la mujer, que no puede concebir hijos. Por eso la llamamos estéril.

No dar frutos es una muestra de que nuestra fe no está en acción. Somos estériles!

Una fe sin frutos, es estéril!

Pero como llegamos a esta situación?

Como hay muchas respuestas, nos centraremos en una que ha sido frecuente preocupación en mi vida personal: La de las discusiones…estériles!

Un debate de ideas en la que nada resulta positivo, es una de las cosas más estériles a las que podamos dedicar nuestro tiempo.

Sabemos antes de comenzar que por mucho que aleguemos, que por mucho que nos preocupemos en tener los mejores argumentos, todo será en vano.

Quién habla con nosotros, es muy probable que se encuentre en la misma situación. Hablará porque debe hablar, pero sabe que por mucho que diga, todo será igual de vano.

Estas son las discusiones estériles!

Aquellas que nos hacen perder nuestro tiempo, agotan nuestra paciencia y nos llevan muchas veces a pensar, en cosas que no debemos sobre los demás.

Las discusiones son más peligrosas todavía, en el seno de las congregaciones, donde un cambio de ideas se puede transformar en una confrontación que dañe lo personal y también a la propia iglesia.

No debemos ser impulsores de ninguna discusión estéril!

No debemos alimentar nuestra vanidad personal, discutiendo por el solo placer de mostrar nuestra capacidad dialéctica o nuestros supuestos conocimientos.

El Señor nos ha dotado de talento, para edificar no para destruir. Cada vez que discutimos de manera estéril, estamos menguando nuestra fe y restando esfuerzos para el Reino.

Tito 3:8-10

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ALIENTO

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Quienes somos más débiles que otros, podemos encontrar el estímulo que nos falta en la Palabra de Dios.

Siempre resulta inspiradora de ejemplos importantes que son aplicables perfectamente en nuestras vidas, para dar los pasos que ansiamos y para servir mejor a Quién debemos servir.

Un notable ejemplo de lo que decimos es Pedro, que cuando defendió a los suyos de la acusación de estar borrachos, habló diciendo que no era la ingesta de vino lo que les afectaba sino la Gloriosa presencia del Espíritu.

Pedro asumió un papel inesperado para quienes lo conocían. Sabían de su confianza en el Señor, pero también sabían de sus flaquezas, como lo demostró cuando lo negó tres veces.

Pero la obra del Espíritu se cumplió íntegramente en su persona, renovando aquello que no era lo mejor y trayendo una nueva dimensión a su fe y a su manera de expresarla.

Tuvo a través del Espíritu, la visión perfecta de invocar a uno de los profetas, para que los judíos que lo escuchaban, tuvieran plena certeza de que estaba hablando de las cosas de Dios.

Hacer Memoria de Joel delante de los judíos era también un atrevimiento que muy pocos podían asumir, porque él siendo un humilde pescador de Galilea se convertía ahora en un defensor abnegado y valiente de Jesús.

Cuando leamos el primer discurso de Pedro, pensemos en nosotros mismos!

Pensemos en todo lo que podremos hacer si permitimos que el Espíritu que está en nosotros, nos Guíe y nos permita afrontar situaciones inimaginables.

La más importante de todas: Invocar la Salvación por el sacrificio de Jesús!

Predicar el Evangelio!

Hechos 2:21

Diego Acosta / Neide Ferreira

DV27ap16

DEDICACIÓN

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Hace poco quedé sorprendido con un pensamiento muy duro: Cuánto tiempo le dedico a mi relación con el Señor?

Es sorprendente que este tipo de planteamientos, puedan provenir de nuestro interior, sin que nadie mencione el tema ni haya referencias ajenas a mí.

Entonces por qué la pregunta: Cuanto tiempo le dedico a Dios?

La respuesta es bochornosamente lamentable: Muy poco!

O quizás más preciso sería decir: Poquísimo!

Y por qué ocurre esto?

Simplemente porque le damos siempre más valor aquello que nos resulta urgente y dejamos de ocuparnos de lo que verdaderamente es lo importante.

Esta tal vez sea la clave de mi comportamiento hacia el Eterno!

Siempre tenemos cosas que aparentemente resultan de inexcusable ejecución. Siempre hay cosas que si no las hacemos en el momento, pareciera que el mundo se podría derrumbar.

Pero no es cierto. No hay nada que sea de inexcusable realización ni tampoco el mundo se va a caer a pedazos. Esta es la justificación que me doy para estar alejado del Todopoderoso.

Es evidente que para obrar en relación a la Grandeza de Dios, nuestros comportamientos deben ser totalmente diferentes.

El Creador demanda nuestra atención todo el día y todos los días. Si ÉL fuera el centro de mi vida, dejaría de ocuparme de las urgencias que no son urgentes ni de los apremios que no son apremiantes.

Entonces y solo entonces, comenzaré a descubrir por mí mismo, aquellas cosas maravillosas de las que hablan los grandes hombres de la fe.

Si el mundo no se va a derrumbar por no hacer algo urgente, por qué no pienso que mi mundo si se puede derrumbar por mi falta de consideración hacia lo importante?

Deuteronomio 8:11

Diego Acosta / Neide Ferreira

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reli

RELIGIOSO

reli

El cambio establecido por Jesús para la vida de los hombres es de tal magnitud, que muchas personas siguen sin comprenderlo.

El Hijo del Hombre estableció Su Iglesia, sobre la base de su presencia cuando dos o tres se congregaran en su nombre.

Sin intermediarios, sin ritos establecidos, sin normas que dominen lo sobrenatural y de esta manera los hombres y mujeres nuevos podemos participar de la nueva vida pagada con su sangre.

Pero, el corazón que obligatoriamente debe ser un corazón nuevo, en muchos hombres sigue siendo el corazón del hombre viejo.

Por esa razón hay una añoranza de las normas, de los ritos que dominaron la vida pasada y de esa iglesia antigua que prevalece sobre todo y sobre todos.

Jesús es nuestro Único Mediador, es el Único a través de quién podemos llegar hasta el Padre y por eso no existen privilegios, costumbres o tradiciones del pasado.

Jesús vino a cambiar el mundo, de una manera radical y con Autoridad, para abolir todo aquello que atenazaba a los hombres a las normas de los propios hombres.

Quienes deben asumir responsabilidades en la Iglesia de Jesús, deben servir y no ser servidos, como ÉL mismo lo declarara y lo estableciera. Y como ÉL lo hizo!

Por estas razones lo religioso forma parte del pasado, forma parte de cómo vivíamos antes de recibir un corazón nuevo, que es el Templo del Espíritu.

Oremos para que esta Libertad que nos fue dada, no la perdamos por la añoranza del pasado, por los privilegios perdidos o por las normas que nos beneficiaban.

Isaías 61:1

Diego Acosta / Neide Ferreira

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desert

NO SOY…

desert

La vida de Elías es tan singularmente extraordinaria, que bien podría ser un ejemplo acerca de cómo son los comportamientos de los hombres.

Seguramente ninguno de nosotros será llamado a hacer las obras que el profeta hizo, pero sí sus circunstancias pueden parecerse mucho en cuanto a las humanas reacciones.

Él vivió la impresionante demostración de que el Poder de Jehová respaldaba su misión, contra los sacerdotes de Baal, por ejemplo.

Pero también tuvo miedo de una mujer, Jezabel, por lo que huyó al desierto deseando morir, considerando que no era mejor que sus padres.

En ese momento estaba haciendo algo que nunca debemos hacer, que es compararnos. Si no somos iguales, nunca podremos compararnos los unos con los otros.

Y el profeta se comparó con sus padres y además de eso, declaró que no era mejor que ellos, olvidando que el Poderoso de Israel, es el Único que juzga a los hombres.

He escudriñado mucho este pasaje, porque revela cómo podría obrar, en algunos momentos de mi vida, en el que pueda perder la Confianza en el Supremo.

Y no estoy en condiciones de negar, que algún día pueda hacer lo mismo que el profeta, de compararme y de sentirme abandonado por la Voluntad del Eterno.

Frente a esta posibilidad tan cierta, solo me queda el recurso de orar pidiendo Misericordia al Señor, para que renueve mi fe y para que pueda hacer Memoria de cómo siempre estuvo a mi lado.

No podemos juzgar a Elías por sus hechos!

Más bien, le agradezcamos su humanidad, porque nos permite adelantar como serán nuestros errores y como finalmente Jehová nos demostrará su Amor.

1 Reyes 19:4

Diego Acosta / Neide Ferreira

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voluntad5

VOLUNTAD

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Hace unos días quedé francamente sorprendido por las contundentes palabras de un hermano, que declaraba que era un hombre con voluntad propia.

Releí los conceptos para tratar de entenderlos y llegué a la obvia conclusión, que estaba anunciando que él era un hombre que tomaba sus propias decisiones.

En condiciones normales esto sería irreprochable, pues es una actitud más que común entre las personas que viven según las normas del mundo.

En cierta forma hasta resulta destacable que una persona tenga voluntad propia, porque estaría demostrando su capacidad para asumir responsabilidades.

Esto lo acercaría a ese ideal que es para muchos, ser considerado un hombre ejemplar, con grandes posibilidades de ejercer liderazgo, por esa condición de tener voluntad propia.

Sin embargo, todas estas consideraciones surgieron como consecuencia de que quién había dejado claro que estaba en esa situación, era un hermano pastor.

Fue necesario reflexionar mucho para encontrar una mínima explicación sobre esta actitud. Este hermano era consciente plenamente del significado de su actitud?

Si lo era, estaba declarando que su voluntad estaba por encima del propio Creador, cuya Autoridad no puede ser discutida y muchos menos, desafiada.

Pensé en este caso durante bastante tiempo, imaginando como sería la congregación donde este hermano ejercía el liderazgo.

Sería a su imagen y semejanza?

Sería un ejemplo de autoritarismo sin límites?

Y el servicio?

En qué nivel de importancia quedaba lo que Jesús dijo que ÉL estaba para servir y no para ser servido?

No tuve ninguna respuesta, pero sí una certeza. La Única Voluntad admisible en la vida de un creyente, es la del Soberano sobre todo y sobre todos!

Juan 6: 38-40

Diego Acosta / Neide Ferreira

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redic

INSPIRADO

redic

Los creyentes somos muy afectos a identificar la iglesia con un pastor, como si fuera su propietario y a los mensajes con un predicador, como si fuera el mejor.

En ambos casos cometemos un error que revela hasta qué punto nuestra relación con el Señor, es más emotiva que profunda.

Lo superficial predomina totalmente sobre aquello otro que es lo sustancial, porque está relacionado con la Majestad del Soberano.

Esto pensaba cuando escuché un mensaje en una iglesia, por un joven hermano que no era el predicador habitual y que resultó una maravillosa experiencia personal.

Pronto me olvidé de sus años, de su evidente inexperiencia, porque fue usado con una intensidad tremenda por el Espíritu.

Frente a la opinión de muchos creyentes, esta clase de mensajes son aquellos que resultan inesperados, porque son asiduos seguidores de un determinado predicador.

Porque les gusta su estilo, su modo desenfadado, su capacidad para contar chistes en medio del mensaje, su forma grata de expresar el mensaje.

Pero, que tienen que ver todas estas cuestiones con Dios?

A menos que el modernismo y la actualización de la iglesia indiquen que ese es el modelo, podríamos decir que todo lo expuesto nada tiene que ver con el Eterno.

La Palabra siempre será una y deberá ser siempre Inspirada, porque solamente así nos acercaremos a la Profecía que el Señor quiere brindarnos para nuestro crecimiento espiritual.

Por todo esto agradecí al Todopoderoso  por el joven predicador que había utilizado para traer un mensaje Inspirado y profundo. Aunque en las formas no haya sido el florido y colorido mensaje, que algunos desean escuchar.

1 Corintios 12:9

Diego Acosta / Neide Ferreira

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aparcados

DESUSO

aparcados

Puede que utilizar la palabra desuso, para referirse a las personas mayores provoque más de una reacción contraria.

Como casi siempre, importa más lo anecdótico que lo sustancial. Molesta más el uso de una palabra que el trato que reciben muchos ancianos.

Es exactamente lo mismo que ocurre cuando se muestran imágenes de un aborto. Hay quienes se preocupan más por la crudeza de ver un cuerpito sin vida, que por el hecho de habérsela quitado.

La Palabra de Dios nos advierte severamente a propósito de la consideración que debemos a nuestros mayores. Más específicamente a los ancianos.

Resulta sorprendente la frivolidad con las que algunas personas se comportan frente a quienes están en el ocaso de sus vidas.

Son despreciadas, hechas a menos, simplemente porque tienen muchos años y porque ya no pueden valerse como cuando eran jóvenes.

Este cruel comportamiento no solo es reprobable desde la visión de la sociedad organizada, sino también porque se desestiman los valores que los ancianos pueden transmitir, debido a su experiencia.

Puede resultar sorprendente pero hay quienes se comportan como si sus años llenos del impulso vital de la juventud, fueran a prolongarse indefinidamente sin menguar nunca.

La vida es un ciclo vital que comprende determinados años, según lo que Dios haya establecido para cada persona.

Pero sí podemos estar seguros que cuando vamos llegando al final de la natural existencia, el respeto debido es deseable como comportamiento racional e inexcusable como mandamiento.

Tengamos cuidado cuando enviemos a los ancianos a las vías del desuso… Puede ocurrir que también sea nuestro propio final.

Levítico 19:32

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ENVANECIDO…

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Tal vez en el diccionario podría encontrarse como definición para esta palabra: Envanecido, dícese del hombre que está dominado por la vanidad.

Si hacemos un pequeño ejercicio de memoria, rápidamente nos vendrán las imágenes de personas que se encuentran en esta situación.

Cómo son?

Cómo se las distinguen?

Cómo se manifiestan?

Es muy triste, pero la mayoría de las personas que vienen a mi memoria, son todos hombres y mujeres a quienes consideramos hermanos de fe.

Por esta razón debo ser más que prudente en todas las apreciaciones, porque afectan en forma directa a personas que jamás nombraré, pero que sí forman parte directa o indirecta de mi propia vida.

Como se comporta un ser arrogante?

Mirando siempre por encima de nuestros ojos, porque nos considera indignos y por tanto no se rebaja a sostener la mirada con un ser inferior.

También estas personas siempre tendrán un punto de presunción, es decir siempre se considerarán más importantes que cualquier otra.

El detalle identificador será el de su consideración personal, que se supone es tan elevada, que escapa a la capacidad de quienes los rodean, para poder evaluarla o ponderarla.

Estas personas son las que alimentan cotidianamente su propia importancia, con jactancia y prepotencia, valiéndose de la humildad con la que obramos quienes nos consideramos sus hermanos.

Ese espacio indefinido es el que se atreven a operar, mostrando su lado más pérfido, porque utilizan a su favor una actitud que debería ser propia de todos quienes nos llamamos hijos de Dios.

Como debemos obrar con los envanecidos?

Con misericordia y con amor, orando por ellos y por nosotros mismos, para evitar caer en su situación!

Eclesiastés 2:22

Diego Acosta / Neide Ferreira

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negarse

NADA MÁS…?

negarse

En un momento de gran incertidumbre, alguien preguntó qué era lo mejor que podría hacer para solucionar la situación.

La respuesta fue categórica: ORAR!

Quién estaba afrontando el problema, preguntó: Nada más…?

Confieso que me sentí profundamente conmovido por esta actitud, por inesperada y también porque fue reveladora de una tendencia natural a hacer, pero a partir del esfuerzo personal.

Hice un intento de hablar acerca de cómo la Biblia nos enseña que debemos orar en todo momento, por todo y por todos.

Incluso llegué a mencionar a algunos de los hombres que fueron utilizados por Dios y que siempre confiaron en el Poder tremendo de la Oración.

Pero todo resultó en vano!

Vino a mí un pensamiento, relacionado con el grado de responsabilidad que podía tener en un caso como este y como debería obrar.

Muchas veces me he afanado en tratar de ayudar a las personas a comprender el grandioso significado que tienen las cosas de Dios.

Pero en un momento como este, pude advertir que era parte de mi culpa, el haber intentado convencer y no permitir que el Espíritu hiciera su Obra.

En otras palabras: Me había permitido ocupar el lugar de Dios!

No nos mandó Jesús a convencer a nadie!

Nos mandó a predicar el Evangelio!

Solamente eso, pero sin darme cuenta había caído en el mismo error que el hombre que tenía el problema y que buscaba solucionarlo, sin la ayuda del Eterno.

En mi caso por buscar convencer y en el de la persona que afrontaba una seria situación, porque había desdeñado la Guía del Espíritu y se negaba a orar.

1 Corintios 14:15

Diego Acosta / Neide Ferreira

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