CORRER DETRÁS DO VENTO
O sopro do Espírito é uma benção,
Mas correr detrás do vento é uma atitude insensata,
além de ser contrário
ao Sopro do Espírito no Pentecoste.
Pr. Autilino Batista de Souza – MENSAGEM
O sopro do Espírito é uma benção,
Mas correr detrás do vento é uma atitude insensata,
além de ser contrário
ao Sopro do Espírito no Pentecoste.
Pr. Autilino Batista de Souza – MENSAGEM
O significado do Santo Nome de Deus
é diferente quando pronunciado por cristãos,
do que por incrédulos.
O verdadeiro Nome de Deus
é o do Todo Poderoso.
Pr. Autilino Batista de Souza – MENSAGEM
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No ano que está começando,
renovemos nossa disposição de servir ao Senhor,
escrevendo todas as nossas ações espirituais
e os testemunhos das obras da nossa fé
nas 365 páginas do novo livro que temos pela frente.
Pr. Autilino Batista de Souza – MENSAGEM
Embora não tenhamos visto tudo o que esperávamos,
agradeçamos ao Senhor por Sua ajuda
todos os dias neste 2022 que termina. E sejamos agradecidos por tudo.
Podemos ter a certeza de que, em 2023,
Ele continuará a nos ajudar.
Pr. Autilino Batista de Souza – MENSAGEM
Nascer de novo fará com que possamos enfrentar
os tempos difíceis anteriores ao Arrebatamento.
As provas do Novo nascimento se mostrarão
com as obras dos frutos do Espírito que,
não só serão vistas, mas também demonstradas.
Pr. Autilino Batista de Souza – MENSAGEM
Quais cristãos serão arrebatados?
Aqueles que realmente tiverem nascido de novo,
seguindo a porcentagem bíblica
de que metade é escolhida
e metade ficará para trás.
Pr. Autilino Batista de Souza – MENSAJE
A comemoração do Natal,
que nos faz lembrar o nascimento de Jesus,
revela que muitos de nós sabemos que Ele virá novamente,
mas muito poucos estamos preparados
para esse acontecimento glorioso.
Pr. Autilino Batista de Souza – MENSAJE
TEXTO DEL MENSAJE EN ESPAÑOL
Gracia y Paz os sean multiplicadas. En cumplimiento de mi ministerio de predicaciones y mensajes divinos, estoy aquí de nuevo. Por favor escuchen el mensaje hasta el final ya que es muy profundo. ¿Qué fue más doloroso: ¿la Cruz o el Getsemaní? Cuándo el Señor Jesús sufrió más, ¿En la Cruz o en el Huerto de Getsemaní? Lo normal sería en el Gólgota o Calvario. Ese lugar mal oliente, empapado de sangre coagulada de otras crucifixiones, sería donde aparentemente agonizaría y sufriría más. Pero, en realidad, fue en el Getsemaní donde Su sufrimiento alcanzó dimensiones incalculables. Su dolor allí fue mas intenso, porque se centraba en el ámbito moral y espiritual, más que en el Calvario. Cuando Jesús pidió a los Apóstoles que velaran en oración con Él, por supuesto que estaba en agonía. Él hasta exclamó: “Mi alma está profundamente triste, hasta la muerte. Quedaos aquí y velad conmigo”. Y en agonía oraba más fuertemente, y sucedió que su sudor se volvió como gotas de sangre que rolaban sobre la tierra. Lo que pasa es que, en el Getsemaní, era el Hijo Amado de Dios quien agonizaba, era Su alma o Su espíritu quien agonizaba con los peores dolores y las peores agonías. Cuando llamó a Dios “Padre”, era exactamente eso: era el Hijo de Dios, o El Dios-Hombre que agonizaba, y era el momento que Le estaba reservado desde antes de la fundación del mundo como Cordero de Dios. No ha sido fácil, en ese momento, que Jesús asumiera nuestras miserias y pecados, pecados de todo tipo, desde los días del primer hombre hasta el último que vivirá. La presión moral y espiritual fue tan intensa e insoportable, que Su sangre salió de Sus vasos periféricos y se mezcló con el sudor, empapando toda Su frente y, ciertamente, todo Su cuerpo. La copa era tan insuperable y abyecta, que sólo Él, que vino para esto, podía soportarla y beberla, como de hecho la bebió intensamente, hasta la última gota. En la cruz, ha sido Su cuerpo el que sufrió. Claro está que el dolor moral y espiritual de Getsemaní estaba asociado con el dolor físico, que era terrible e inhumano. En la cruz, Él clamó, como sabemos: “Eloí, Eloí, Lema Sabactani” o “Lama Sabactani”, es decir, “Dios Mío, ¿por qué Me has abandonado?” Ahora no clamó “Padre, Padre”, porque quien está colgado del madero vil es el Hombre-Dios, el Hijo del Hombre, o la Semilla de la Mujer, o por extensión, el Cordero de Dios. De cualquier manera, el dolor que llevaba Jesús sólo fue posible de soportarlo porque Su compasión y amor eterno hablaron mucho más fuerte. Ya en el desierto Jesús ha sentido el olor asqueroso de la copa, justo al comienzo de Su ministerio. Bebió una parte en Getsemaní y el resto en el Calvario. Cuán inescrutable e incalculable es el Amor de Dios. Amor rechazado, primero por Su propio pueblo, el Pueblo de Israel, y luego por los gentiles, cosa que infelizmente sigue sucediendo hasta el día de hoy. Pero la historia de Cristo no terminó ni en el Calvario ni en la Tumba. Dios lo resucitó de las tinieblas de la Muerte, llevándolo a vencer al último enemigo, la Muerte, y habiéndole restaurado todo Poder en el Cielo y en la Tierra. Volvió al Cielo para ser exaltado como el Cordero Vencedor y Dios que es. Y nos queda levantar nuestras manos y almas a lo alto y exclamar: Bendito y Maravilloso Dios Padre, Dios Hijo, sea glorificado mucho más hoy y siempre. Amén. Gloria a Dios por esto. Amén.
Jesús nos anunció que en los tiempos finales
la maldad prevalecerá
y ante ello debemos guardar
nuestro corazón
y orar para prevalecer hasta el final y ser salvos.
Diego Acosta – MENSAJE