llorar con el que llora

LLORAR CON EL QUE LLORA

DEVOCIONAL

Los tiempos difíciles siembran el desconcierto y el desánimo en el ánimo de muchas personas. Incluyendo naturalmente a muchos de quienes nos llamamos hijos de Dios.

Siempre me he preguntado: por qué ocurre esto?

Y la respuesta es única: Simplemente porque dejamos de tener confianza en el Dios Todopoderoso, el que sabe todas las cosas y el que tiene Autoridad sobre todo y sobre todos.

Y cuando dejamos de confiar abrimos una peligrosa brecha que el Diablo aprovecha para hacernos caer en las dudas y nos lleva a que escuchemos el bullicio del mundo.

Cuando me interrogo a mí mismo sobre estas cuestiones, me viene a la memoria de que debemos llorar con el que llora. Porque entonces y solo entonces dejaremos de preocuparnos por nuestros propios afanes.

Y entonces podremos comprender la profundidad de la Compasión de Jesús, cuando miraba a los sufrientes. Y podremos comprender que tener compasión es el primer paso hacia la Misericordia, que es la forma superior del Amor que proclamó el Hijo del Hombre.

Romanos 12:15
Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

Diego Acosta / Neide Ferreira

vivir con muertos

VIVIR CON MUERTOS

ANTIVIRUS

Una antigua costumbre en una isla de Indonesia, permite que los muertos de una familia sean momificados y formen parte de la vida cotidiana en la casa.

Una costumbre que tiene múltiples interpretaciones, pero una de ellas nos obliga a reflexionar esa tendencia que tenemos los seres humanos a buscar a los muertos, como si nos pudieran dar algo de vida.

De esta manera por ejemplo, imitamos torpemente una más que antigua práctica celta, de negociar con los muertos y que llevó a la exaltación de Halloween.

Recordemos que las normas que el Dios Todopoderoso, nos dejó en el Libro de Deuteronomio 18:11-12: ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. 12 Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

Recordemos: el trato de cualquier tipo con los muertos es abominación para Dios.

Diego Acosta