El emperador romano Dioceclano inicia lo que serían ocho años de sangrientas persecuciones de los cristianos. Los primeros episodios se registraron en Nicomedia, en la actual Turquía.
Esta fue la última y la más grande de las acciones que se emprendieron en el imperio romano contra los cristianos, con el propósito de exterminarlos.
A pesar de los esfuerzos no se lograron esos tremendos objetivos y en 311 el cristianismo fue declarado lícito. Poco después se convertiría en la religión oficial del imperio.
Leyendo con atención la Biblia, nos podemos encontrar con algunas situaciones tan extraordinarias, que además de sorpresa causan admiración.
Menciono esto pensando en nuestro padre Abraham. En realidad cuando Jehová lo llamó para que lo sirviera no se llamaba así, su nombre era Abram.
Así se lo conocía en la ciudad caldea de Ur, donde vivía y donde se había casado con Sarai. La expresión conocía, es correcta porque socialmente era un hombre reconocido, de bienes personales y con una vida establecida.
Pero a los 75 años Jehová interviene poderosamente en ese mundo del que seguramente disfrutaba. No solamente recibió el mandato de dejarlo todo, sino que fue enviado a una tierra que le sería mostrada.
Cuántos de nosotros hubiéramos obedecido un mandato semejante?
Si me hiciera la pregunta, comienzan mis dudas.
Lo hubiera aceptado?
Me marcharía dejando buena parte de mis bienes para ir a un lugar que ni siquiera conocía su nombre ni en qué lugar estaba?
Que hubiera hecho en lugar de Abram?
Lo concreto es que el Eterno le anunció lo que significaría en la vida de millones de personas: Sería una bendición y a través de él una nación grande.
Es evidente que esta situación es irrepetible, lo que agranda aún más la magnitud de la obediencia del caldeo.
Pero, como sería padre de naciones si no había tenido hijos con Sarai y los dos eran ancianos?
Ni siquiera esta sencilla pregunta lo detuvo en la certeza de que debía cumplir con lo que se le había mandado.
Debemos ser como Abram o Abraham!
Nuestra obediencia debe ser superior a todas nuestras dudas!
Génesis 12:1-3
PT – Ora, o Senhor disse a Abrão: Sai-te da tua terra, e da tua parentela, e da casa de teu pai, para a terra que eu te mostrarei. 2 E far-te-ei uma grande nação, e abençoar-te-ei, e engrandecerei o teu nome, e tu serás uma bênção. 3 E abençoarei os que te abençoarem e amaldiçoarei os que te amaldiçoarem; e em ti serão benditas todas as famílias da terra.
ES – Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
El acuerdo de la venta se formalizó entre el rey Fernando VII y el Secretario de Estado americano John Quincy Adams.
Por esta razón el Tratado de la venta es conocido por el nombre de los negociadores: Adams, por Estados Unidos y Onís de nombre Luis, por España.
La corona española recibió cinco millones de dólares como compensación pero por el acuerdo perdió los territorios de Oregón, Louisiana y los derechos para navegar en el río Mississipi. Mantuvo en cambio Texas.
En algunos países se sostiene cada vez con mayor fuerza, que los hombres debemos hacer lo que nos parezca bien. Si nos parece bien lo hagamos!
Observando una imagen de la patética soledad de un evangelista en la calle, es posible pensar que lógico que esto sea así.
Quién está dispuesto a escuchar a alguien hablar de Jesús? Muy pocos y los que lo hacen terminan asustados no por la esperanza, sino porque se nos habla del fin de los tiempos.
Por estas razones es tan fácil que el mundo nos engañe. Si se tratara de una cuestión de marketing, podríamos decir que el marketing del mundo es excelente!
Solo que profundamente engañador!
Es posible vivir sin límites? No.
Es posible vivir sin Dios? No.
Pero las alternativas que se nos ofrecen son tan atractivas, que corremos el riesgo de ser engañados. Sobre esto, estamos advertidos por el propio Jesús!
Como se diría en el mundo, no tenemos excusas ni tampoco el derecho de afirmar que no lo sabíamos!
El genial italiano, publica en su idioma el Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo. Enfrenta las teorías de que la tierra es el centro del universo y de que es en torno al sol en el que gira nuestro planeta.
Esta obra le significaría a Galilei la acusación de sospecha de graves herejías formulada ante la inquisición de la iglesia católica.
La primera consecuencia fue que el libro que enfrentaba la teoría de Ptolomeo que defendía la iglesia y la de Copérnico, que asumió Galilei, fuera incluido en el registro de publicaciones prohibidas por la iglesia romana.
Tal vez porque alientan a los hombres a vivir de acuerdo a su propia capacidad y a ser los artífices de los hechos que formarán parte de su paso por la tierra.
Si nos preguntamos: Debemos o no debemos de tener esperanza, la respuesta es rotundamente afirmativa. Debemos tener esperanza!
Solamente que de una manera completamente distinta a quienes exaltan al hombre por el hombre mismo. La esperanza nos debe conducir a la Majestad del Soberano!
Es la que nunca nos desilusionará, la que nunca nos hará sentir infantiles, ni tampoco amantes de las fantasías o las ilusiones.
En mis primeros tiempos de creyente, cuando aún precisaba los alimentos de los niños, pensaba que la esperanza no era propia de quiénes éramos seguidores de Jesús.
Era porque no conocía su verdadera dimensión y la comparaba con mis anteriores formas de concebir la esperanza.
No sabía que se fundamentaba precisamente en el Hijo del Hombre, en las promesas del Padre y en el total cumplimiento de todas las que se hicieron en el pasado y se formularon para el futuro.
No tiene más esperanza el que mente llena su mente de fantasías, ni el que se adjudica grandes hechos. Todo lo contrario, se alejan cada día más de lo verdadero.
Si nuestra esperanza está depositada en la Vida Eterna y en la certeza de la venida de Jesús como Rey de Reyes, NUNCA seremos defraudados.
Creer en eso es absolutamente legítimo y habla de nuestra confianza en el Hijo de Dios. Tengamos viva la buena esperanza!
Salmo 146:5
PT – Bem-aventurado aquele que tem o Deus de Jacó por seu auxílio
e cuja esperança está posta no Senhor, seu Deus.
ES – Bienaventurado aquel cuyo ayudador es el Dios de Jacob,