La funda Cristóbal Colón en el nuevo continente y fue denominada Santa María de Belén.
Estaba ubicada en la actual Veraguas en Panamá y se la tiene por la primera población civil española en América.
Su destino fue muy breve: Algunos miembros de la expedición de Colón secuestraron a unos nativos, lo que determinó que finalmente fueran expulsados. La población nunca fue restablecida.
Seguramente todos sabemos lo que significa buscar algo!
Pero seremos menos, los que sabemos lo que significa encontrar algo!
No es un juego de palabras, es mucho más que eso, Buscar es una cosa y encontrar otra!
La historia de la mujer que perdió, buscó y encontró un dracma, nos revela la importancia que tiene a no dar nada por perdido.
Y mucho menos rendirnos hasta encontrarlo!
Con esa misma intensidad debemos buscar a Jesús!
Si la mujer abandonó todo para buscar aquella moneda que se le había perdido, como no deberíamos abandonar todo para encontrar al Hijo del Hombre?
Pero que significa dejar todo?
Representa que tenemos que dejar de cumplir con nuestras obligaciones en el trabajo, en el hogar, los estudios o los compromisos que hayamos adquirido?
De ninguna manera!
Abandonar significa dejar de lado todo aquello que sobra en nuestra vida, todo aquello que nos aparta del Señor y que ocupa demasiado lugar en nuestro tiempo.
Si un día tomáramos la decisión de hacerlo, comprenderíamos mejor estas explicaciones y les daríamos el sentido que tienen.
Alguien diría que muy tarde, tomé la decisión de buscar a Jesús, abandonando todo lo que me sobraba o tal vez, abandonando la búsqueda de todo aquello que supuestamente me faltaba.
Pero así fue que con perseverancia no abandoné la búsqueda, que llegó cuando ya no era joven, pero sí en el tiempo de comprender lo maravilloso que había encontrado.
A veces pienso que en muchas ocasiones nos afanamos tratando de lograr aquello que no tiene ningún valor y por esa razón no lo encontramos.
Buscar a Jesús es lo más importante que podamos hacer!
Lucas:15:8-9
ES – ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.
PT – Ou qual a mulher que, tendo dez dracmas, se perder uma dracma, não acende a candeia, e varre a casa, e busca com diligência até a achar?
E, achando-a, convoca as amigas e vizinhas, dizendo: Alegrai-vos comigo, porque já achei a dracma perdida.
El emperador romano Dioceclano inicia lo que serían ocho años de sangrientas persecuciones de los cristianos. Los primeros episodios se registraron en Nicomedia, en la actual Turquía.
Esta fue la última y la más grande de las acciones que se emprendieron en el imperio romano contra los cristianos, con el propósito de exterminarlos.
A pesar de los esfuerzos no se lograron esos tremendos objetivos y en 311 el cristianismo fue declarado lícito. Poco después se convertiría en la religión oficial del imperio.
Leyendo con atención la Biblia, nos podemos encontrar con algunas situaciones tan extraordinarias, que además de sorpresa causan admiración.
Menciono esto pensando en nuestro padre Abraham. En realidad cuando Jehová lo llamó para que lo sirviera no se llamaba así, su nombre era Abram.
Así se lo conocía en la ciudad caldea de Ur, donde vivía y donde se había casado con Sarai. La expresión conocía, es correcta porque socialmente era un hombre reconocido, de bienes personales y con una vida establecida.
Pero a los 75 años Jehová interviene poderosamente en ese mundo del que seguramente disfrutaba. No solamente recibió el mandato de dejarlo todo, sino que fue enviado a una tierra que le sería mostrada.
Cuántos de nosotros hubiéramos obedecido un mandato semejante?
Si me hiciera la pregunta, comienzan mis dudas.
Lo hubiera aceptado?
Me marcharía dejando buena parte de mis bienes para ir a un lugar que ni siquiera conocía su nombre ni en qué lugar estaba?
Que hubiera hecho en lugar de Abram?
Lo concreto es que el Eterno le anunció lo que significaría en la vida de millones de personas: Sería una bendición y a través de él una nación grande.
Es evidente que esta situación es irrepetible, lo que agranda aún más la magnitud de la obediencia del caldeo.
Pero, como sería padre de naciones si no había tenido hijos con Sarai y los dos eran ancianos?
Ni siquiera esta sencilla pregunta lo detuvo en la certeza de que debía cumplir con lo que se le había mandado.
Debemos ser como Abram o Abraham!
Nuestra obediencia debe ser superior a todas nuestras dudas!
Génesis 12:1-3
PT – Ora, o Senhor disse a Abrão: Sai-te da tua terra, e da tua parentela, e da casa de teu pai, para a terra que eu te mostrarei. 2 E far-te-ei uma grande nação, e abençoar-te-ei, e engrandecerei o teu nome, e tu serás uma bênção. 3 E abençoarei os que te abençoarem e amaldiçoarei os que te amaldiçoarem; e em ti serão benditas todas as famílias da terra.
ES – Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
El acuerdo de la venta se formalizó entre el rey Fernando VII y el Secretario de Estado americano John Quincy Adams.
Por esta razón el Tratado de la venta es conocido por el nombre de los negociadores: Adams, por Estados Unidos y Onís de nombre Luis, por España.
La corona española recibió cinco millones de dólares como compensación pero por el acuerdo perdió los territorios de Oregón, Louisiana y los derechos para navegar en el río Mississipi. Mantuvo en cambio Texas.
En algunos países se sostiene cada vez con mayor fuerza, que los hombres debemos hacer lo que nos parezca bien. Si nos parece bien lo hagamos!
Observando una imagen de la patética soledad de un evangelista en la calle, es posible pensar que lógico que esto sea así.
Quién está dispuesto a escuchar a alguien hablar de Jesús? Muy pocos y los que lo hacen terminan asustados no por la esperanza, sino porque se nos habla del fin de los tiempos.
Por estas razones es tan fácil que el mundo nos engañe. Si se tratara de una cuestión de marketing, podríamos decir que el marketing del mundo es excelente!
Solo que profundamente engañador!
Es posible vivir sin límites? No.
Es posible vivir sin Dios? No.
Pero las alternativas que se nos ofrecen son tan atractivas, que corremos el riesgo de ser engañados. Sobre esto, estamos advertidos por el propio Jesús!
Como se diría en el mundo, no tenemos excusas ni tampoco el derecho de afirmar que no lo sabíamos!