ÁNGELES CUIDADORES

ÁNGELES CUIDADORES

DEVOCIONAL 

De tanto andar distraídos por la vida, nos resulta muy difícil reparar en los milagros cotidianos que el Señor hace con nosotros. De esta forma incluso nos permitimos pensar que el Todopoderoso nos ha olvidado.

Pero no nos damos cuenta que su Cuidado y su Amor, lo podemos encontrar en cada situación en la que nos suceden cosas, pero que simplemente las atribuimos a un golpe de fortuna.

Erróneamente pensamos de esta manera, por cuanto cada vez que nos creemos capaces de resolver situaciones comprometidas, en realidad lo que ha ocurrido es que se ha producido la intervención de los Ángeles de Dios.

Son ellos los que nos libran de problemas, resuelven gestiones o nos dan ideas para solventar asuntos complicados. Pero lamentablemente no los vemos, porque no entendemos como el Soberano, se puede ocupar de todo y todos los días.

El Señor nos ha prometido que estará siempre a nuestro lado y ÉL no hace más que cumplir con su Palabra, pero nosotros cargamos con la incredulidad de ignorar la magnitud Infinita de su Amor.

Seamos testigos de su Obra. Arrepintámonos de nuestros errores, de nuestras iniquidades. Seamos sabios y disfrutemos de la hermosa realidad de que siempre estarán con nosotros los Ángeles de Dios.

Lucas 15:10
Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
Diego Acosta / Neide Ferreira

La BENDITA PIEDAD

La BENDITA PIEDAD

DEVOCIONAL 

En el vértigo en el que vivimos olvidamos las cuestiones esenciales. El tiempo no nos alcanza para nada, porque estamos atrapados en hacer lo que el mundo quiere de nosotros.

Hemos dejado de pensar por nosotros mismos y nos sumamos a las modas, los estilos, de enfrentar la vida, desde comer hasta vestirnos, desde sonreír a entristecernos.

Todo lo que hacemos está determinado por las trampas del mundo, que nos llevan a pensar que no hay nada más importante, que aquello que nos justifica ante la sociedad y aspiramos a su reconocimiento.

Así es como nos olvidamos o nos hacen olvidar de lo que Dios ha dispuesto como la mejor forma de vivir, que es precisamente la opuesta a todo lo que nos afana día tras día, pues solo hacemos méritos para que el mundo nos acepte.

A pesar de todo la Piedad de Dios se mantiene sobre nosotros, porque Él verdaderamente nos ama y porque somos importantes para ÉL porque nos ha elegido como sus Hijos, aunque lo neguemos con nuestros hechos.

Elevemos nuestra mirada hacia el Todopoderoso y dejemos de ser esclavos del mundo para vivir con su Piedad y con su Amor.

Jonás 4:11
¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?
Diego Acosta / Neide Ferrreira

ESTAR SOLO

ESTAR SOLO

DEVOCIONAL

La dolorosa realidad de percibir que se está solo en el mundo, es una realidad en la vida de muchas personas que se niegan a aceptar que existe una posibilidad de cambiar la tristeza por la alegría.

 Este cambio sólo se logrará abandonando la actitud de negar la existencia de Dios y negándose a la vez, de recibir su maravilloso Consuelo y Amor, tan grande que resulta casi inimaginable.

Sentirse solo y luchar solo contra las adversidades de la vida, solo lleva a la frustración y también a la rebelión contra quienes nos rodean, por considerarlos parte del problema que nos afecta.

La soledad no es buena para nadie y así lo entendió el Todopoderoso con Adán en el Paraíso, siendo como era un lugar maravilloso pero con un vacío fundamental en la vida del primer hombre.

Abandonemos la terquedad de negar al Supremo y tengamos la humildad de reconocer nuestra debilidad, para transformarnos en un hombre nuevo y quién dice hombre obviamente dice mujer.

Luchemos ante las adversidades del mundo, bajo la protección del Poder de Dios. Solos, ya lo hemos comprobado, no podremos lograr más que derrotas y sembrar nuestro corazón con la semilla de la amargura.

Job:36:5

He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría.

Diego Acosta / Neide Ferreira