El Creador con Adán y Eva comenzó la Vida en la Tierra
y fueron un hombre y una mujer
los que formaron la primera familia.
Siempre ha sido y será así:
una familia está formada por el padre, la madre y sus hijos.
Diego Acosta MENSAJE
CONGREGACIÓN SÉPTIMO MILENIO
Nuevamente hemos cambiado la hora y nuevamente los humanos hemos dado muestras de nuestra patética voluntad de perseverar en el error.
Desde 1974 se viene cambiando el sistema horario, dos veces al año, como si esos cambios hubieran tenido un resultado demostrable, seguimos insistiendo en repetirlos.
Lo cierto es que ni antes ni ahora hay quienes puedan esgrimir argumentos suficientes como para justificar, estos cambios que solo demuestran una cosa.
Y no es otra que el desafío de los humanos en modificar la perfección de la Creación de Dios. Los tiempos fueron establecidos por el Creador y por tanto son inalcanzables para la mente humana para intentar mejorarlos.
Si fuéramos más humildes nos evitaríamos tener que reconocer una vez que somos capaces de repetir el mismo error y que somos incapaces de asumir que nos equivocamos.
Podemos ver un paisaje maravilloso un día y admirarlo diferente al otro día o al mes siguiente, siendo el mismo renovado y asombroso. Así es la Obra infinita del Señor tan grandiosa como llena de matices. LA CREACIÓN
En estos tiempos de confusión, de medias verdades o de supuestas buenas intenciones, creemos que es importante refirmar conceptos fundamentales.
Nos referimos al matrimonio, la institución establecida por Dios. Ahora hay quienes hablan sobre él por conveniencia, oportunismo o simplemente por perseverar en graves errores.
El Eterno estableció el matrimonio únicamente entre un hombre y una mujer. No existe por tanto otra unión verdadera frente a este Mandato perpetuo.
Nadie puede permitirse cambiar lo que Dios determinó como una norma hasta el fin de los tiempos. No es posible tratar de adecuar con buenas o malas intenciones una institución que definitivamente representa uno de los fundamentos de nuestra creencia.
Así fuimos Creados hombre-mujer y para que no haya ninguna y ni siquiera margen para debatir, recordamos lo que establece la Palabra de Dios, en el Libro de Génesis capítulo 2 versículos del 23 al 25:
Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona,[a] porque del varón[b] fue tomada.
24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
25 Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban.
Nadie se puede considerar exento de este Mandamiento ni nadie puede eximir a nadie de su cumplimiento.
Siempre hablamos de las flores
como de un presente del Señor porque su existencia se justifica por el hecho de darnos un momento de alegría cuando las admiramos. Demos gracias al Señor, también por esto. LA CREACIÓN
Mirando por mí ventana ya se pueden apreciar los cambios en los grandes árboles. Van perdiendo esa fuerte tonalidad verde que tuvieron durante meses.
Ahora la van cambiando por una variedad de ocres, amarillos y otros tonos similares, que anuncian que el verano es historia y que pronto tendremos los primeros fríos.
Estos cambios que asumimos casi sin advertirlos, verdaderamente son un presente de Dios, para que recordemos que la vida tiene ciclos que se cumplen inexorablemente.
Si lo aplico a la mía también podré ver que hay tiempos de esplendor que podría comparar con el verano y otros más oscuros y fríos, que bien podrían representar al invierno.
Del mismo modo, puedo hablar del otoño, como en este caso o de la primavera dentro de varios meses. El Eterno simboliza cada fenómeno con una enseñanza.
Es tiempo de aprender a disfrutar de cada momento, esencialmente porque forma parte del Plan del Creador para mi vida. Por eso cuando veo de mi ventana la cambiante espesura de los árboles, doy gracias a Dios, también por eso.
Génesis 1:14 Dijo luego Dios:
Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche;
y sirvan de señales
para las estaciones, para días y años,
Gênesis 1:14 E disse Deus:
Haja luminares na expansão dos céus, para haver separação entre o dia e a noite;
e sejam eles para sinais
e para tempos determinados e para dias e anos.
En uno de los grandes desiertos del planeta
se produce un notable fenómeno tormentoso con fantásticos desplazamientos de arena. La Obra del Creador es infinita y no terminará nunca de sorprendernos. LA CREACIÓN
Algunas aves tienen un aspecto llamativo
por su finura y delicadeza, otras tienen un aspecto fiero que revela su carácter. Pero todas tienen un Propósito y por ello forman parte de la Gran Obra. LA CREACIÓN
Cuando levantamos nuestra mirada de lo que nos rodea, de nuestras propias circunstancias, nos enfrentamos a la maravillosa visión del Universo tan inconmensurable como misterioso para los hombres. Solamente lo explicamos creyendo en el Eterno. LA CREACIÓN
En la Biblia podemos encontrar varios pasajes
en donde se destaca la importancia y el simbolismo de las flores. Para adornar el Templo en los Libros de Éxodo y Números para exaltar la vida en el Cantar de los Cantares. Todo tiene un Propósito en la Obra del Eterno. LA CREACIÓN