QUIENES ERAN LOS GIGANTES BÍBLICOS?

QUIENES ERAN LOS GIGANTES BÍBLICOS?

ESCUDRIÑAR

El gigante más notorio de la Biblia es Goliat, el filisteo que se enfrentó al rey David. La cuestión de los gigantes ha cobrado nuevamente actualidad a raíz de haber sido encontrado un papiro egipcio de alrededor de 3.300 años de antigüedad en el Museo Británico.

Estaba expuesto desde el año 1839 y  mencionó su existencia la Associates for Biblical Research (ABR) una entidad creada por el doctor David Livingston que tiene como principal objetivo el estudio de la BIblia, la Palabra de Dios.

En el documento que se menciona a los gigantes, se les adjudica una altura que oscilaba entre los 2 y los dos metros y medio, que era la altura que se otorgaba a los faraones, para ejemplificar su origen divino.

Estos seres pertenecían al pueblo Shashu, que era una tribu cananea nómada y que eran enemigos de los egipcios. Esta afirmación tiene su fundamento en un bajo relieve en el que se aprecia que dos gigantes, eran derrotados en la batalla de Kadesh en el siglo XIII a.C. que libraron egipcios e hititas.

La referencia a Goliat la encontramos en 1 de Samuel 17:23 Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David.

En otra mención bíblica, recordamos Números 13:33: También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. En el Museo de Berlín, restos de cerámicas egipcias permitirían identificar a esos gigantes como los anakin.

A estos gigantes, también se los describe como temibles guerreros formidables, que habitaban en la región montañosa del sur de Canaán, cerca de Hebrón y se les consideraba descendientes de Anac o Anak, hijo  de Arba, que fue fundador de la ciudad que posteriormente tomó el nombre de Hebrón.

La entidad que estudia la Biblia, refrenda lo que siempre será una realidad: Que es la Palabra de Dios.

Diego Acosta

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LLAMADOS…PARA QUÉ?

DEVOCIONAL 

Uno de los grandes interrogantes que nos formulamos quienes somos seguidores de Cristo, es saber para qué fuimos llamados. Y a veces nos preguntamos si Dios no se habrá olvidado de nosotros.

En realidad de un modo genérico todos hemos sido llamados, pero pocos hemos aceptado ese llamamiento. Y habiendo aceptado es cuando surge la gran pregunta. Siendo escogidos, tenemos la primera misión de alabar al Todopoderoso.

Pero eso no nos basta como respuesta y nos seguimos planteando la misma pregunta. Y lo entenderemos, cuando hayamos interpretado lo que significa que  muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Los escogidos somos los que aceptamos seguir a Cristo, a arrepentirnos de nuestros pecados y tras recibir el Perdón nos planteamos cómo seguir creciendo. Podríamos decir que debemos ser pacientes y esperar que el Creador nos hable.

Y mientras tanto además de adorarlo podemos comenzar a poner en oración a todas las personas que conocemos y a todas las que no conocemos, a los que son nuestros amigos y a los que consideramos nuestros enemigos. En otras palabras somos intercesores!

Este es en sí mismo un motivo para lo que fuimos llamados y escogidos.
Recordemos, además, que Moisés tenía 80 años cuando Dios le encomendó que liberara a su pueblo de la esclavitud en Egipto. Por tanto el paso del tiempo, sólo demanda paciencia de nuestra parte para esperar la Voz del Soberano.

 

Mateo 22:14
Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
Diego Acosta / Neide Ferreira

LA MISMA PIEDRA

LA MISMA PIEDRA

DEVOCIONAL 

Los refranes populares tienen su cuota de acierto, cuando se refieren a algunas acciones de los miembros de nuestra especie. Uno de ellos es el que dice: El hombre es el único ser que es capaz de tropezar dos veces con la misma piedra…

Rápidamente nos viene a la mente el pensamiento de imaginar lo difícil que resulta que algún animal pueda caer por haber tropezado una segunda vez con un obstáculo en su camino.

En este caso lo llamaremos piedra, pero los hombres hacemos bueno esta sabiduría popular porque nos obcecamos o la soberbia nos lleva a hacer lo mismo que una vez nos hizo caer e insistimos en repetir el error.

Deberíamos reflexionar y abandonar todo aquello que nos vincula al viejo hombre, para que siendo hijos de Dios, no ofendamos al Padre con comportamientos que nos desdibujan como miembros de la especie superior de la Creación.

Los restos de nuestra antigua condición, al parecer siguen siendo lo suficientemente fuertes  como para ser capaces de cometer el mismo error dos veces e incluso se puede llegar a pensar que lo hacemos deliberadamente.

No desafiemos a Dios con nuestros comportamientos y seamos seres razonables que se apartan de lo que no es bueno, para seguir el Camino que el Todopoderoso nos ha marcado.

Proverbios 3:23
Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.
Diego Acosta / Neide Ferreira

EL SUICIDIO JUVENIL

EL SUICIDIO JUVENIL

 

BLOG del TIEMPO 

El aumento de los porcentajes de suicidio juvenil, debería constituir por sí solo a ser un severo llamado de atención de todos quienes formamos parte de la sociedad.

Sin embargo es dramático advertir un alto grado de indiferencia con relación al problema, muchas veces como resultado del acomodaticio: a mí no me va a tocar. Ni por ser protagonista ni por tener una estrecha relación de parentesco o amistosa.

La cuestión se torna en desesperada cuando la realidad nos golpea de cerca y entonces seguramente comprenderemos que el suicidio es una responsabilidad compartida por toda la sociedad.

Una responsabilidad que comienza en la familia y que continúa extendiéndose a todos los ámbitos, pues ignorar el suicidio juvenil es ignorar de manera cómplice, que algo muy grave nos está pasando.

La frivolidad que es el signo de nuestro tiempo nos aparta del verdadero dolor y no escuchamos las señales angustiosas que nos envían quienes están sufriendo al borde del suicidio. Es tiempo de reaccionar y de actuar. Dios nos reclamará el cuidado que tuvimos de nuestros jóvenes y también de los que no son jóvenes…

Diego Acosta