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LA EXCELENCIA

CONGREGACIÓN
SÉPTIMOMILENIO

Una de las máximas del mundo, es la de buscar la excelencia. Obviamente se está aludiendo a un nivel de calidad que se convierte en digno de ser elogiado.

De esta manera colocamos en un alto escalón, todo aquello que realizamos para sobresalir, para destacar la obra de nuestras manos o poner de manifiesto nuestros talentos.

Bien podríamos decir que en la sociedad se utiliza la excelencia como una de las herramientas más sofisticadas para obtener resultados que puedan ser admirados por encima de lo que consideramos la media de calidad.

Esta cuestión surge como resultado de una conversación que mantuve con un respetado pastor, que en una oportunidad me preguntó sobre cómo me encontraba.

Le respondí que muy bien, pero también muy cansado, argumentando que no solamente trabajaba mucho, sino que también buscaba en cada cosa que hacía llegar a la excelencia.

Él, por toda respuesta me dijo: Has pensado como está tú nivel de vanidad?

Esa noche, volví a pensar en el tema tratando de encontrar una explicación a lo que el pastor me había dicho. Y sobre todo a tratar de aclarar por qué había vinculado la excelencia con la vanidad.

En el fondo la cuestión es bastante simple: Si nos pasamos el día buscando la excelencia, lo más probable es que dejemos de hacer lo que es nuestra responsabilidad, porque estaremos más ocupados en exaltarnos que en cumplir con nuestras obligaciones.

En términos del mundo podríamos argumentar que por buscar la excelencia, estamos afectando nuestro rendimiento y en cierta forma estamos incumpliendo con nuestro deber.

En términos espirituales, llegados a este punto es cuando podemos advertir que efectivamente esa búsqueda de la excelencia, que supuestamente estamos ofreciendo a Dios, no es otra cosa que nuestra vanidad en acción.

El Eterno no nos demanda ni sacrificios ni perfecciones, nos demanda obediencia para que seamos fieles con aquello que es el Propósito para nuestra vida.

Al advertir esta relación entre excelencia y vanidad, no tuve menos que pedir perdón al Supremo por la necedad de mi actitud de disfrazar mi orgullo con la máscara de una falsa humildad.

Sirvamos al Señor con alegría, porque ÉL conoce la magnitud de nuestros talentos!

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LINO

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Las cuestiones relacionadas con la Santidad de Dios, son tan relevantes que su Palabra nos revela hasta los cuidados más detallados  que debían cumplir quienes servían en el Templo.

Uno de esos detalles era el de que las vestiduras de los sacerdotes debían ser de lino, para preservar al máximo la higiene personal de quienes servían en tan altas funciones.

Dios es un Dios de grandes y de pequeños detalles.

Tanto unos como otros, responden a que su Majestad es tan elevada con relación a los hombres, que debe enseñarles acerca de como la deben considerar y de cómo deben preservar ellos mismos su aseo personal.

Trazando una alegoría con todo lo expuesto, podríamos preguntarnos: Cómo somos de cuidadosos con el templo que simbolizamos con nuestro cuerpo?

Esta cuestión que puede parecer ajena al sentido de todo lo que se nos indica en el Antiguo Pacto, tiene no solo el valor de la simbología sino también el valor de la realidad.

Algo que en la práctica debemos de hacer efectivo en cada uno de nuestros actos, de ahí que resulte más que conveniente que consideremos que el lino tiene sus especiales virtudes.

Una de ellas es la de evitar que ante el esfuerzo, nuestro físico produzca los efectos considerados como efluvios que pueden afectar la limpieza del Templo.

Qué Templo?

El Templo que simbolizamos con nuestro cuerpo. De allí su importancia y de allí también la necesidad de que somos la Iglesia viva, la que está encarnada con nuestra propia existencia.

Por eso es que se nos enseña que es errado decir que vamos a la Iglesia, cuando en realidad deberíamos decir que vamos al culto, porque nosotros mismos somos la Iglesia viviente.

Razón más que suficiente para que cuidemos nuestro cuerpo, con el mismo esmero que el Eterno demandaba a quienes cumplían funciones en el Templo.

El lino representa de esta manera el nivel que el Supremo reclama de quienes le servimos cotidianamente, para que seamos dignos de tan alta distinción.

Somos Mayordomos de nuestro cuerpo material, porque somos el Templo viviente de la Iglesia que Jesús estableció en la Tierra. Razón de más para que usemos el lino simbólico de nuestra santidad.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DISFRACES

DEVOCIONAL

Que la maldad prevalecerá en los últimos tiempos es más que una evidencia!

Tristemente hemos podido comprobar cómo los padres, tienen la osadía de disfrazar a sus hijos con alegorías demoníacas, bajo el pretexto de una no menos demoníaca celebración vinculada con el espíritu de los muertos.

Es necesario que comprendamos que por el hecho de que muchas personas lo hagan, no es razón suficiente, para que nosotros repitamos lo que el mundo hace.

Con las cuestiones de Dios no hay justificaciones posibles!

En esto pensaba al ver a criaturas que recibían de sus propios padres, lo que bíblicamente llamamos consagraciones del enemigo sobre sus vidas. Dramático para los niños y tremendo para quienes tienen la responsabilidad de velar por ellos.

No le puedo restar el valor que pueda tener un disfraz, por pensar que es solamente eso, una forma de transformar por unas horas la verdadera identidad.

Se trata de que estoy cambiando la semejanza del Eterno, por la del propio diablo.

Deuteronomio 26:14
No he comido de ello en mi luto,
ni he gastado de ello estando yo inmundo,
ni de ello he ofrecido a los muertos;
he obedecido a la voz de Jehová mi Dios,
he hecho conforme a todo lo que me has mandado.

Deuteronômio 26:14
Disso não comi na minha tristeza e disso nada tirei para imundícia,
nem disso dei para algum morto;
obedeci à voz do Senhor, meu Deus;
conforme tudo o que me ordenaste,
tenho feito.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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INTERNET SEPTIMOMILENIO

INTERNET…50

Blog del TIEMPO!

Como mucho de los grandes descubrimientos, el momento en el que se inició lo que conocemos como Internet, fue muy sencillo y completamente opuesto a la importancia que ha logrado en medio siglo.

Un simple mensaje: Log in…fue enviado desde un ordenador ubicado en la Universidad de Los Ángeles -UCLA – hasta otro situado en el Stanford Research Institute, a unos 600 kilómetros de distancia, en los Estados Unidos.

La respuesta fue: Solo llegó Lo…la portentosa posibilidad de la comunicación entre dos ordenadores había sido establecida y el problema que surgió en ese momento fue resuelto a los minutos. Había nacido ARPANET.

Esta es la historia sencilla de un hecho grandioso. Como siempre somos los hombres los que le hemos dado y le seguiremos dando la verdadera dimensión que tiene el invento.

Y como siempre, es nuestra responsabilidad el de ser fieles Mayordomos de un medio que Dios ha concedido a través de la sabiduría a algunos científicos, para que sea un instrumento al servicio del sentido superior de la vida de los hombres.

Diego Acosta

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