SI ME AMAS…

DEVOCIONAL

Sabemos que hay enseñanzas qué con el tiempo, van adquiriendo más importancia, porque ayudan a establecer normas de conducta.

Una de ellas fue el de una querida maestra, que luego de que ponderara su predicación, me llamó aparte y me dijo: Si me amas, no me alabes…

En ese momento mi reacción fue de sorpresa y ella simplemente me respondió: Piensa en lo que te dije, porque lo que has dicho me estimula la vanidad.

Y naturalmente pensé y mucho llegando a la conclusión de que a veces la ponderación, puede resultar dañina. Y lo que se hace con buena intención, puede tener consecuencias impensadas.

Mucho más, cuando quién recibe el juicio favorable, tiene la certeza de la sinceridad de la opinión. Me resultó bueno saberlo y comprenderlo, porque alentar la vanidad no es bueno para nadie. Y si es malintencionada, peor todavía.

1 Samuel 12:21
No os apartéis en pos de vanidades
que no aprovechan ni libran,
porque son vanidades.

Diego Acosta – Neide Ferreira

 

SIN RECHAZO

DEVOCIONAL

En el Primer Libro de Samuel, podemos leer el pasaje cuando el profeta habló al pueblo de Israel, tras el pedido que hicieron a Dios de tener un rey como otros pueblos.

Analizando esta situación, podemos concluir qué a lo largo de los tiempos, los hombres siempre hemos tenido actos de rebeldía contra el Eterno.

Y siempre ÉL se ha mostrado magnánimo, para perdonar los hechos que desafiaban lo que había establecido y también siempre había exhortado a la obediencia.

Esto es válido para el Pueblo de Israel y también para quienes nos consideramos hijos de Dios, porque también hemos sido desafiantes con el Todopoderoso y hemos recibido su perdón y el llamado a permanecer fieles.

La historia se repite y por mucho que la escuchemos seguimos cometiendo los mismos errores. Pero tenemos una advertencia: Si persistimos en la maldad, seremos destruidos.

Es tiempo de obrar con Sabiduría.

1 Samuel 12:25
Mas si perseverareis en hacer mal,
vosotros y vuestro rey pereceréis
.

Diego Acosta / Neide Ferreira

REGALO INMERECIDO

DEVOCIONAL

Cuando cumplí dos años más que el medio siglo, hacía unos pocos días que había aceptado al Señor como mi Salvador y no sabía que sería el mejor regalo de aniversario que he recibido en toda mi vida.

Han pasado 27 años de ese domingo tan especial en el que por primera vez entré en una iglesia evangélica y sin comprender mucho lo que veía, sí supe con absoluta certeza que era lo que estaba deseando encontrar.

Es necesario el paso el tiempo para comprender como son los planes de Dios para cada uno de nosotros, porque difícilmente en  el momento en que ocurren los grandes acontecimientos no sabemos ni siquiera que están sucediendo.

Agradezco al Eterno por ese presente que sigue siendo maravilloso varios años después y también agradezco tener la posibilidad de entender lo que representa.

Nunca pensé en tener un regalo tan valioso sin merecerlo, por lo que humildemente le doy las gracias al Creador de todo.

2 Samuel 22:47
Viva Jehová, y bendita sea mi roca,
Y engrandecido sea el Dios de mi salvación.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

EN TÍ CONFIARÉ

DEVOCIONAL

El rey David siempre declaró su plena confianza en Jehová, en los grandes momentos y también en los se sentía impotente ante la magntidud de la adversidad que debía afrontar.

Esa confianza lo guió para escribir una imprescindible enseñanza que debemos de tener en todos los tiempos de nuestra vida.

En esto pensaba cuando afronté una prueba que era muy importante y que se resolvió favorablemente, porque todas las dudas se disiparon.

Todo aquello que había pensado también quedó en el pasado porque la confianza en Dios fue superior a cualquier problema que pudiera tener.

Como sería de distinta mi vida si siempre confiara de esta manera en el Todopoderoso de Israel!

En las grandes dudas o dificultades o aún en los menores problemas, siempre debemos apelar al Eterno confiadamente, porque nunca habrá un mal que sea superior a su infinito Poder.

2 Samuel 22:3
Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré;
Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio;
Salvador mío; de violencia me libraste.

Diego Acosta / Neide Ferreira