gracias1 septimomilenio

NADA…

Todas las veces que me sorprendo pensando en lo que me falta, en lo que me gustaría tener, debo pedir perdón por mis arrebatos de humana condición.

Me quejo por todo lo que creo que me falta…!

Me quejo por todo lo que me gustaría tener de lo que poseen los demás!

Me quejo por la facilidad con que algunas personas logran amistades!

Me quejo…

La lista es demasiado larga y por supuesto, demasiada conocida como para extenderme en ella. Y lo que más me entristece es el espíritu de queja.

Con que facilidad me olvido de la dura vida de los profetas!

Con que facilidad me olvido de la propia existencia terrenal del Hijo del Hombre!

Tengo lo que es bueno que tenga!

Si tuviera más sería un soberbio!

Si tuviera menos un sería un quejoso!

Cada uno tiene lo que es bueno que tenga!

Cuando viene a mí el espíritu de queja, me recuerdo de Jesús y entonces levanto la mirada y doy gracias…por todo!

Mateo 8:20

Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.

Mateus 8:20

E disse Jesus: As raposas têm covis, e as aves do céu têm ninhos, mas o Filho do Homem não tem onde reclinar a cabeça.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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callar septimomilenio 1

DECISIÓN

Creo que todos los días nos enfrentamos a momentos en los que tenemos que tomar decisiones importantes.

Una de ellas es hablar o lo contrario, callar!

Qué debemos hacer para no equivocarnos?

Obrar según lo hubiera hecho Jesús y no como lo hacen los hombres!

Jesús decía siempre la Verdad, aunque no fuera en apariencia lo más oportuno.

Los hombres en cambio, obramos según el pensamiento del mundo!

Para expresarlo más claramente: Jesús no especulaba, pero los hombres lo hacemos todo el tiempo.

Tanto si debemos hablar como si debemos callar, obremos pensando en los Hechos de Jesús.

Es probable que nos ganemos la antipatía del mundo pero seremos fieles al Hijo del Hombre, que siempre será lo más importante.

Mateo 15:12-13

 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?

Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.

Mateus 15:12-13

Então, acercando-se dele os seus discípulos, disseram-lhe: Sabes que os fariseus, ouvindo essas palavras, se escandalizaram?

 Ele, porém, respondendo, disse: Toda planta que meu Pai celestial não plantou será arrancada.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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congrega

INCÓMODO…!

 

Algunas ocasiones me imagino cómo sería un regreso sorpresivo de Jesús a una congregación. A la mía, por ejemplo.

Estaría conforme con lo que pudiera percibir?

Aprobaría las normas por las que nos regimos?

Aceptaría que los que sirven sean mucho menos que los que son servidos?

Qué diría acerca del incumplimiento de sus enseñanzas?

Cómo nos mandaría a cambiar lo que hacemos?

No tengo ninguna respuesta para dar a estas preguntas. Y me temo que no sea el único que se  encuentre en esa situación ante el Hijo del Hombre.

Tal vez yo como muchos otros, podríamos pensar que Jesús, nos resulta INCÓMODO…!

Lucas 22:24-27

PT –  E ele lhes disse: Os reis dos gentios dominam sobre eles, e os que têm autoridade sobre eles são chamados benfeitores.

Mas não sereis vós assim; antes, o maior entre vós seja como o menor; e quem governa, como quem serve.

 

Pois qual é maior: quem está à mesa ou quem serve? Porventura, não é quem está à mesa? Eu, porém, entre vós, sou como aquele que serve.

ES – Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que sobre ellas tienen autoridad son llamados bienhechores;

mas no así vosotros, sino sea el mayor entre vosotros como el más joven, y el que dirige, como el que sirve.

Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Mas yo estoy entre vosotros como el que sirve.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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creacion

NO VIERON…

Tras su Gloriosa Resurrección, el Señor mostró sus manos y su costado a Tomás para que pudiera comprobar que efectivamente era ÉL.

El discípulo le dijo entonces: Señor mío y Dios mío!

Jesús habló entonces de los que creyeron sin haber visto, declarando que son bienaventurados.

Pero quienes son los que reciben esa Gracia del Hijo del Hombre?

Nosotros, todos nosotros!

Los que sin ver creemos que ÉL es nuestro Salvador, que Resucitó de la muerte y está sentado a la diestra del Padre en el Trono de la Gloria.

La cuestión de creer, evidentemente está vinculada con la incredulidad. Y sobre este aspecto tan profundo es bueno que reflexionemos.

Es triste comprobar cómo hay personas que son capaces de creer que descendemos de una simple criatura de pequeñas dimensiones y a la vez son capaces de negar a Dios.

Se contentan con tener por ascendientes a los monos y se niegan a aceptar lo que resulta evidente: Que somos producto de la Creación del Omnipotente!

Esta tremenda contradicción de los hombres, nos debe impulsar cada día más a llevar el Evangelio hasta los confines de la Tierra.

Especialmente a aquellos que sabiendo la Verdad la niegan y la sustituyen por simples teorías, que nunca dejarán de serlo por ser indemostrables.

Tengamos Amor y Misericordia por quienes viendo no creen. A aquellos que viendo las maravillas de la Creación son capaces de negar a su Autor!

Oremos por quienes se niegan a sí mismos, la Gran Verdad y demos gracias por creer, sin haber visto.

Juan 20:29 –  Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

João 20:29 – Disse-lhe Jesus: Porque me viste, Tomé, creste; bem-aventurados os que não viram e creram!

Diego Acosta / Neide Ferreira

diego septimomilenio

INCOMPRENSIBLE…? INCOMPREENSÍVEL…?

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

La Biblia nos enseña que Dios confunde la mente de los hombres, para que no nos vanagloriemos de nuestra propia sabiduría.

Esta Verdad tiene su plena vigencia cuando recordamos uno de los momentos culminantes del Ministerio Terrenal de Jesús.

Uno de sus discípulos acuerda entregar a su Maestro a cambio de 30 denarios, una cantidad relativamente modesta, que revela la codicia y a la vez la miserable condición de su corazón.

En el Evangelio de Mateo, se nos revela el momento de cómo Judas se llega hasta el Hijo del Hombre y lo saluda  y lo besa.

En aquellos tiempos llamar Mestre a un hombre significaba reconocerle su Autoridad y el beso ejemplificaba la consideración que se tenía por ÉL.

Judas era plenamente consciente de lo que estaba haciendo.

Jesús, aún sabiéndolo todo por ser Dios le preguntó: A qué vienes?

Y lo llamó: Amigo…!, Mateo 26:50.

Llamaríamos amigo a alguien que sabemos tiene el propósito de traicionarnos? Y más aún: Lo llamaríamos amigo luego de haber consumado su traición, como hizo Judas con su beso?

Seguramente no!

Y por qué lo hizo Jesús?

Porque aún cuando era absolutamente conocedor de la intención de quién era su discípulo, le dio todavía una oportunidad.

Para qué?

Para que se arrepintiera, para no cambiar la profecía de que sería entregado a cambio de dinero. La traición ya estaba consumada cuando le llamó Amigo.

Jesús hasta el último momento tuvo Misericordia por el hombre que se estaba condenando a sí mismo, tanto, que  Judas se ahorcó.

Esto nos demuestra que muchas veces aún teniendo la oportunidad del arrepentimiento y el perdón, lo desechamos por nuestra soberbia y altivez.

En cambio Pedro, que también traicionó a quién vendrá como Rey, lloró amargamente cuando lo hubo negado tres veces.

Y así como Judas desechó ese llamado final sintetizado en la palabra amigo, Pedro se arrepintió con su llanto, buscando el perdón.

Puede que a los hombres nos resulte incomprensible llamar amigo a alguien que nos traicione, pero esto nos lleva a pensar que nunca debemos desechar a nadie. Por grande que haya sido su maldad.

Esa Misericordia que brindamos, puede que un día nosotros mismos la necesitemos.

Diego Acosta

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educar

LECCIÓN

Cuando era un padre con pocos meses de antigüedad, en mi lejana juventud, fui testigo de un incidente callejero, que me causó una gran impresión.

Un señor mayor que iba unos pasos delante de mí, fue agredido por graves palabras por un niño pequeño.

El señor reaccionó con vehemencia y tomándolo de la ropa le dijo: Nunca más vuelvas a insultar a una persona mayor. Que no se te vuelva a ocurrir hacerlo!

La siguiente en reaccionar fue la madre, quién increpó a esta persona diciéndole que no tenía ningún derecho de amenazar a su hijo.

El hombre, con gran serenidad le dijo: Señora, recuerde que un niño mal educado siempre encontrará en cualquier esquina, alguien que le enseñe.

Es por el bien de su hijo, que se lo digo: Edúquelo y no lo malcríe como hasta ahora! Lo que Ud. no haga con amor, otro como yo, lo hará con rigor.

Eso fue todo. El señor mayor continuó caminando, mientras el niño lloraba y la madre murmuraba.

Cuando llegué a mi casa, mi pequeña hija dormía plácidamente. Mientras la miraba como descansaba, me hice la firma promesa de recordar siempre lo que había ocurrido en la calle.

No sabía que años más tarde, comprendería con las enseñanzas de Jesús, el valor de lo que había aprendido en aquel lejano momento de mi juventud.

Enseñemos a nuestros hijos con rigor y amor, para que sean hombres y mujeres, respetuosos y para que sean capaces de hacerse respetar.

Si ignoramos el valor del respeto, nunca obraremos como debemos hacerlo. Ni tampoco nunca obraremos como el Hijo del Hombre lo hizo.

Provérbios 28:23

O que repreende ao homem achará depois

mais favor do que aquele que lisonjeia com a língua.

Proverbios 28:23

El que reprende al hombre, hallará después mayor gracia
que el que lisonjea con la lengua.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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dv9MAI17

QUE APRENDÍ…?

 

Haciendo un ejercicio de imaginación pensaba si alguna vez se plantearon los discípulos de Jesús, que habían aprendido a lo largo de tres años junto a ÉL.

Ante esa ocasión única e irrepetible me pregunté que hubiera hecho en semejante situación?

Hubiera dejado pasar los días?

Hubiera sido capaz de comprender el maravilloso tiempo que estaba viviendo?

Hubiera dejado para otro momento aprender las enseñanzas del Hijo del Hombre?

No es lo mismo que ocurre con cada día de nuestra vida?

Que aprendimos ayer?

Y hoy?

El tiempo que pasa no lo podemos recuperar. Y si no aprendemos todos los días, mal podremos enseñar cuando el Espíritu nos mande hacerlo!

Deuteronômio 4:10

 No dia em que estiveste perante o Senhor, teu Deus, em Horebe, o Senhor me disse: Ajunta-me este povo, e os farei ouvir as minhas palavras, e aprendê-las-ão, para me temerem todos os dias que na terra viverem, e as ensinarão a seus filhos.

Deuteronomio 4:10

El día que estuviste delante de Jehová tu Dios en Horeb, cuando Jehová me dijo: Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme todos los días que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos.

Diego Acosta / Neide Ferreira