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COMPROMISO

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Cada vez que me encuentro en una situación extrema, clamo al Señor por su ayuda!

Siempre!

Lo hago con la seguridad que seré escuchado, que mi clamor será atendido y que tendré la respuesta esperada.

Esto significa total y plena confianza en el Señor!

Pero cuando la tormenta comienza a menguar, también ocurre lo mismo con mis oraciones. Ya no levanto un clamor sino que lo hago como cumpliendo con un requisito.

Cada vez menos busco el contacto con el Eterno!

Recordando esta situación que se repite una y otra vez, me detuve a reflexionar qué pensaría Dios de todo esto, de mis actitudes de clamor o de tibieza.

Y debo confesar que me sobrevino una enorme preocupación por esta forma de obrar. Y me hice una pregunta sobrecogedora: Qué ocurriría si el Soberano obrara del mismo modo que yo?

Es decir, si actuara exactamente al contrario de cómo yo obro. No habría clamores escuchados y sí, tiempos de sosiego bendecidos.

Esto evidentemente, no es otra cosa que falta de compromiso en mi condición de creyente, con el propio Creador.

Traerlo a la memoria cuando lo necesitamos y dejarlo en la tibieza cuando la vida pensamos que nos está sonriendo.

Alertado por el peligro que yo mismo he provocado, he decidido renovar mi Pacto, mi compromiso con el Altísimo!

En la paz y en la adversidad, SIEMPRE lo buscaré!

Con el temor y temblor que demanda su Majestad y con la confianza que inspira su Amor y su Misericordia!

Salmo 2:11

Servid a Jehová con temor,
Y alegraos con temblor.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Flamme

LLAMITA…

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Como iluminaría nuestro camino la magnitud de nuestra fe?

Alcanzaría para ver a lo lejos o apenas haría visible nuestros pasos más inmediatos?

Estas preguntas deberían ser las más habituales que nos podamos hacer quienes nos llamamos hijos de Dios. Pero no ocurre así.

La primera vez que escuché este aparente juego de palabras o de imaginación, sonreí pensando con la idea de que se trataba de algo tan sencillo como elemental.

Con el paso del tiempo fui comprendiendo que se trataba de cuestiones fundamentales. No tenían nada de sencillo ni eran pequeños juegos.

El alcance de nuestra fe, siempre será una cuestión en continua revisión. Hoy será mayor, pero mañana puede menguar y pasado mañana ser todavía menor.

Todo depende, según mi propia experiencia de la forma en que se desarrollen los acontecimientos que nos afectan en forma directa.

Si son favorables estaremos pletóricos de fe, pero si lo que deseamos no se concreta,  disminuirá continuamente.

Entonces comprenderemos por qué nuestros caminos a veces los vemos oscuros y muy pocas veces muy claros, luminosos.

Las tinieblas que nos impiden ver por donde caminamos son la exacta medida de la fe con la que vivimos. Las tribulaciones muchas veces pueden llegar hasta acabar con la débil llamita que se agita en nuestro interior.

Puedo afirmar que desde hace un tiempo, muy poco lamentablemente, he comenzado a ver más claros mis caminos.

La llama de mi fe está superando las tinieblas que producen los fracasos, las decisiones erradas, las motivaciones equivocadas, los sueños irrealizables.

La confianza en el Señor es el mejor alimento para la llama de nuestra fe!

Isaías 12:2

He aquí Dios es salvación mía; me aseguraré y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, quien ha sido salvación para mí.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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niñas

AYUDAR O EXPLOTAR A LOS NIÑOS REFUGIADOS

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Blog… del TIEMPO!

Esta dramática alternativa se presenta obstinada, muy a pesar de quienes tratan de ignorar la realidad y prefieren vivir la cara amable de la vida.

En Turquía donde hay miles de refugiados sirios el argumento de la ayuda es cambiado, al de la explotación. Probablemente esto sea desmentido con la falsedad de la explicación tergiversada.

Pero por mucho que se intente disimular esta realidad, es la dura comprobación que en cualquier tiempo siempre habrá quienes sacan ventaja de las situaciones más difíciles y con las personas más vulnerables: Los niños!

Algunas fábricas turcas emplean la mano de obra más barata y dócil que se pueda lograr: La de niños que son en muchos casos la única fuente de ingresos para la familia.

Dominar los accesos de un niño es muy fácil, mucho más cuando sus padres necesitan los ingresos de quienes son menores de edad y sin ninguna perspectiva de futuro.

No hay estudios para la mayoría de los niños refugiados, pero si trabajos brutales para sus edades y pagos que revelan como es de codicioso el corazón del hombre.

En estos casos la Declaración de los Derechos de los Niños, es una abstracción total, que existe quién lo puede negar, pero que no se cumple. Quién lo puede negar.

Conocer la realidad nos hará menos cómplices. Desde la perspectiva personal no podemos hacer nada. Pero no nos engañemos.

Hay algo muy importante que podemos hacer, quizás lo más importante: Orar clamando al Señor por Justicia por la explotación de los niños en Turquía. Y en todo el mundo!

Diego Acosta

Foto y fuente: Dario El País – España

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