HALAGOS

DEVOCIONAL

Puede que pocas cosas sean más peligrosas para un predicador, que recibir el halago de los miembros de la congregación tras dejar su mensaje.

Esta reflexión tiene su fundamento en la necesidad de preservar el corazón de quién predica y también en la necesidad de cada creyente de ser prudente.

Si pienso que en cada predicación el protagonismo es del Espíritu Santo, resulta más fácil admitir que haya hermanos que se manifiesten a favor de las palabras recibidas.

Pero, no es menos cierto que esas manifestaciones pueden afectar emocionalmente a quién predicó, porque pueden llevarlo se sentirse más importante que el mensaje.

Como norma pertenezco al grupo de predicadores, que entendemos que el mejor reconocimiento a un mensaje, es el de atribuir su inspiración al Espíritu Santo.

Esto es lo fundamental, tanto para quién habla como para quién escucha. Nada hay más importante que saber que el mensaje ha sido inspirado, teniendo al mensajero como a un instrumento apropiado.

Salmo 144:11

ES – Rescátame,
y líbrame de la mano de los hombres extraños,
cuya boca habla vanidad,
y cuya diestra es diestra de mentira.

PTLivra-me
e tira-me das mãos dos filhos estranhos,
cuja boca fala vaidade
e cuja mão direita é a destra da iniquidade.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL PROCESO

DEVOCIONAL

En la casa donde vivo hay un hermoso jardín, poblado de árboles frutales. Entre ellos se encuentra un ciruelo, que con el tiempo de la primavera ha estallado en colores con sus delicadas flores.

Las primeras brisas las van haciendo caer, cumpliendo así el ciclo que llevará después al árbol a producir los brotes de donde surgirán los frutos deliciosos que ofrece año tras año.

Mirando todo esto, el Espíritu me recordó como es el crecimiento de los hombres y mujeres que aceptamos a Jesús. Podríamos decir que florecemos tras la muerte y el perdón de los pecados con el bautismo.

Luego seguirán las enseñanzas, que nos harán crecer hasta que finalmente comenzaremos a dar los Frutos que se nos demandan. Los maravillosos frutos de la Fe.

El Espíritu me enseña, en cualquier lugar y circunstancia. Para que comprenda el inmenso valor del perdón de los pecados y para que ayude a otros a recibir, lo que tengo por Gracia.

1 Corintios 3:7
Así que ni el que planta es algo,
ni el que riega,
sino Dios, que da el crecimiento.

1 Coríntios 3:7
 Pelo que nem o que planta é alguma coisa,
nem o que rega,
mas Deus, que dá o crescimento.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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UNA PREGUNTA

DEVOCIONAL

Cada tanto me pregunto sobre la cantidad de tiempo que dedico a estudiar la Palabra de Dios.

Y la mayoría de las veces tengo un bochornoso silencio en torno a mi respuesta.

Por qué?

Sencillamente porque es tan poco el tiempo que le dedico al Mensaje del Eterno, que prácticamente no tengo la posibilidad de medirlo, ni siquiera en minutos.

Siempre tengo algo más urgente que hacer!

Lo cierto es que por resolver lo que presuntamente es urgente, dejo de hacer lo que sí es importante. Y nada hay más importante que estudiar la Biblia.

Tengo la certeza de que a mayor conocimiento del Texto, mayor enseñanza podrá impartirme el Espíritu Santo, porque sabré de qué me está hablando o de qué me quiere hablar.

Estudiar poco la Biblia, significa que todo lo maravilloso que puedo recibir, me lo estoy negando por la influencia que el mundo ejerce sobre mí.

Contra más ignorante sea, mejor para el enemigo!

Y peor para mí!

Eclesiastés 5:6

No dejes que tu boca te haga pecar,
ni digas delante del ángel, que fue ignorancia.
¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz,
y que destruya la obra de tus manos?

Eclesiastes 5:6

Não consintas que a tua boca faça pecar a tua carne,
nem digas diante do anjo que foi erro;
por que razão se iraria Deus contra a tua voz,
de sorte que destruísse a obra das tuas mãos?

Diego Acosta / Neide Ferreira

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FLUIR

DEVOCIONAL

Hace muchos años cuando era un niño, viví una experiencia impresionante, tanto que todavía tengo en la memoria las imágenes y el sonido de lo ocurrido.

Luego del mediodía el cielo se cubrió y una tormenta amenazante primero y tremenda después, convulsionó al pequeño caserío serrano donde me encontraba.

Pocas horas después, un lugareño sugirió a mi familia que fuéramos hasta el río, para ver la llegada de la crecida que estaba anunciada por un creciente rumor.

Nos ubicamos en una de las riberas del escaso río serrano y frente a una curva. A los pocos minutos el pequeño curso se transformó en una oleada gigantesca que se abatió contra un murallón.

El río subió más de tres metros y arrastró todo a su paso. Este episodio quedó grabado en mis recuerdos, porque luego me sugirió la Obra poderosa del Espíritu Santo.

Puede ser leve como una brisa o avasallante como las aguas de un río serrano, que elimina a su paso todo lo que no es bueno, dejando solamente aquello que es lo mejor.

Dejemos que el Espíritu fluya y obre con su Poder!

Romanos 5:5

ES – Y la esperanza no averguenza;
porque el amor de Dios
ha sido derramado en nuestros corazones
por el Espíritu Santo que nos fue dado.

PT –  E a esperança não traz confusão,
porquanto o amor de Deus
está derramado em nosso coração
pelo Espírito Santo que nos foi dado.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CALLAR

DEVOCIONAL

Un maestro le decía a su discípulo en el ministerio evangélico, que uno de sus principales errores era el de hablar demasiado.

El alumno le replicó que si no hablaba, como iba a llevar el Mensaje de Salvación?

Callando, fue la respuesta.

Para mi sorpresa el argumento fue tan contundente como expresivo de lo que significa entender lo que la Biblia enseña y no lo que nos gustaría que diga.

Hablar mucho no significa evangelizar, pero puede ser una forma de manifestación de nuestro ego, al escucharnos lo bien que nos expresamos.

Allí terminó el dialogo entre maestro y alumno, dejándome pensativo con relación a lo que había escuchado.

Podía que el alumno tuviera razón?

De ninguna manera, porque hablar más de lo debido, puede llevar al aturdimiento o al aburrimiento de la persona que escucha.

Y lo más importante: Si hablo mucho, estoy impidiendo que el Espíritu Santo concrete su Obra. No soy yo el que convence, es su Poder el que transforma.

Lucas 12:12

ESPorque el Espíritu Santo os enseñará
en la misma hora lo que debáis decir.

PT – Porque na mesma hora vos ensinará
o Espírito Santo o que vos convenha falar.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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SIN REY

DEVOCIONAL

La Biblia es una fuente inagotable de Sabiduría, cuando la leemos con atención y esperando que el Espíritu Santo nos revele, aquello que tiene de especial para nosotros.

Así lo entendí, leyendo un pasaje del Libro de Los Jueces, donde se pueden apreciar dos situaciones opuestas: La Misericordia de Dios y los malos resultados que surgen de hacer la propia voluntad.

Impresiona apreciar como el Eterno tuvo una grandiosa actitud de Amor hacia la tribu de Benjamín y la rehabilitó y permitió a sus hombres que reedificaran sus ciudades y vivieran en ellas.

Pero como eran tiempos difíciles, la falta de un rey facilitaba que cada uno viviera como le pareciera mejor. No es lo mismo que ocurre en nuestros días?

No es que falten autoridades, sino lo que falta es el reconocimiento hacia el Rey de Reyes, que es la auténtica Soberanía sobre los hombres.

Pienso que en mi caso, no es la falta y reconocimiento al Rey, lo que me impide ser mejor. Tal vez, porque me sea necesario estudiar más la Palabra de Dios y confiar más en sus enseñanzas.

Jueces 21:25

En estos días no había rey en Israel;
cada uno hacía lo que bien le parecía.

Juízes 21:25

 Naqueles dias, não havia rei em Israel,
porém cada um fazia o que parecia reto aos seus olhos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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