EL QUE QUIERA…

CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

Durante muchos años una ideología política argumentó que la religión era el opio, la droga de los pueblos.

Con esta frase se pretendía afirmar que todo lo relacionado con la fe, no era otra cosa que pura fantasía, engaño, falsedad.

Se aseguraba que la fe lo que buscaba era hacer adormecer las conciencias de las personas, para que no pensaran en su realidad.

Obviamente todos estos argumentos estaban dirigidos a exaltar la ideología que supuestamente respetaba los derechos de los hombres y mujeres, que debían ser sus seguidores.

Lo cierto es que esta frase tuvo repercusión en millones de personas, que la conceptuaron como cierta y fueron los que muchos años después, vieron como todo desaparecía bajo la dramática realidad.

La cuestión es: Era verdad o es verdad que la fe es la droga de los pueblos?

Que es el veneno que contamina los corazones y la razón?

Es verdad que los hombres no tenemos más alternativas que sujetarnos a una creencia?

Rotundamente NO!

Los hombres fuimos Creados para ser libres!

Fuimos Creados bajo el principio del libre albedrío, por lo que podemos tomar nuestras propias decisiones.

La frase que comentamos tuvo éxito, fundamentalmente porque se basaba en la ignorancia de quienes la escuchaban y la daban por cierta.

Hay pruebas irrefutables acerca de que el Eterno nos ha Creado libres!

El profeta Ezequiel habló por boca de Jehová, para darnos precisamente esa libertad para decidir!

El propio Jesús en su Ministerio terrenal, utilizó el mismo argumento para decirnos que teníamos libertad para oír o para no hacerlo.

Por tanto, que es lo malo de la fe?

Nos impide ser libres?

Ni la fe tiene nada de malo ni nos impide ser libres!

El Altísimo nos ha concedido la libertad de oír su Palabra o de negarnos a escucharla. Es decir: Tenemos la decisión final sobre su Mensaje.

Lo aceptamos o no lo aceptamos!

Lo aceptaremos si lo escuchamos. No lo aceptaremos si nos negamos a escucharlo.

Como todas las decisiones, cada una conlleva sus consecuencias. Si escuchamos el Mensaje de Salvación, seremos salvos.

Si ejercemos nuestro derecho a no escuchar a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, nos condenaremos.

Por tanto podemos decidir, para nuestra Libertad o para nuestra condena.

Diego Acosta

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TIEMPO DE…

La dura experiencia que vivió el Ezequiel relacionada con las circunstancias en las que debía hablar y las otras, en las que debía callar, nos deben hacer reflexionar.

Por qué Jehová haría callar a su profeta?

Por qué lo haría hablar?

Estas preguntas las podemos relacionar con nuestra propia vida, cuando enfrentamos situaciones en las que es más sabio enmudecer que abrir nuestra boca.

Del mismo modo cuando tenemos que asumir los graves momentos en los que hablar, puede representar un auténtico peligro para nuestra existencia.

Lo importante es discernir lo que Dios quiere en cada tiempo, para no obrar de acuerdo a nuestras percepciones o intereses, sino verdaderamente servir a su Mandato.

Debemos aprender de la enseña bíblica, cuando nos advierte de las dificultades que tiene el servir, cuando lo hacemos auténticamente desde la perspectiva de la Autoridad Soberana del Eterno.

Callar o hablar… esta parece ser la gran alternativa a la que nos vemos enfrentados los hombres y mujeres que servimos al Todopoderoso.

Callar o hablar, solamente cuando lo disponga el Señor de Señores!

Ezequiel 3:26-27

PT – E eu farei que a tua língua se pegue ao teu paladar, e ficarás mudo e não lhes servirás de varão que repreenda; porque casa rebelde são eles.

Mas, quando eu falar contigo, abrirei a tua boca, e lhes dirás: Assim diz o Senhor: Quem ouvir ouça, e quem deixar de ouvir deixe; porque casa rebelde são eles.

ES – Y haré que se pegue tu lengua a tu paladar, y estarás mudo, y no serás a ellos varón que reprende; porque son casa rebelde.

Mas cuando yo te hubiere hablado, abriré tu boca, y les dirás: Así ha dicho Jehová el Señor: El que oye, oiga; y el que no quiera oír, no oiga; porque casa rebelde son.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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BRISA SUAVE

Si deseamos que un determinado lugar recupere el saludable y sano aspecto de limpieza, una de las cosas que hacemos es abrir las ventanas.

Esto permite que una suave brisa recorra el ambiente y todo se transforme. Lo que antes parecía un mundo cerrado y por momentos impenetrable, se convierte en un lugar agradable.

Resulta más fácil respirar y la luz invade por completo aquello que estaba en una cierta penumbra, en una cierta oscuridad.

Esta situación es la misma que se repite cuando volvemos nuestra mirada y atención hacia Jesús. Todo se renueva y el aire limpio llena nuestra vida.

La similitud con un ambiente cerrado es también válido para nuestro corazón, que estaba anhelante de que un soplo renovara su estado.

Donde antes había zonas oscuras, ahora hay plena claridad, porque ÉL es la Luz. Y la suave brisa que nos invade no es otra cosa que el impulso del Espíritu en nuestro interior.

Recobremos la plenitud de vivir con la Majestad del Hijo del Hombre y dejemos que Espíritu renueve como una nuestro interior.

Ezequiel 37:9

ES – Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.

PT – E ele me disse: Profetiza ao espírito, profetiza, ó filho do homem, e dize ao espírito: Assim diz o Senhor Jeová: Vem dos quatro ventos, ó espírito, e assopra sobre estes mortos, para que vivam.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LÍMITES

A veces actuamos con Dios como en las historias del tío rico, al que sus sobrinos demandan día tras día el dinero que prodiga con su magnanimidad.

Conozco una versión de estas historias, en la que un día el tío rico se cansó de ser la fuente de dinero a hombres y mujeres que vivían sin esfuerzos por ganarse el sustento.

Entonces un día, sorpresivamente dijo: Basta!

Ante esto los sobrinos clamaron y se rebelaron contra el tío, a causa de su supuesta avaricia y por negarles lo que siempre les había dado.

Con el Eterno ocurre exactamente lo mismo!

Podemos vivir pensando en que nunca se acabará su paciencia y de que nunca seremos juzgados?

Si en algún momento pensamos en esto o llegamos a esta errada conclusión, estamos totalmente equivocados y expuestos a su severa disciplina.

Obrar mal tiene un límite.

Solamente lo sabremos el día en que el Altísimo disponga aplicar su Justicia. Que no será severa ni vengativa, será justa porque ÉL es justo.

No desesperemos a causa de los supuestos éxitos de los impíos, de los malvados, de los hacedores del mal. La Justicia de Dios nos alcanzará a todos y SIEMPRE el Bien prevalecerá sobre el mal.

Ezequiel 11:12

ES – Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis andado en mis  estatutos,

ni habéis obedecido mis decretos sino según las costumbres de las naciones que os rodean habéis hecho.

PT –  E sabereis que eu sou o Senhor, porque nos meus estatutos      não andastes,

nem executastes os meus juízosantes, fizestes conforme os juízos das nações que estão em redor de vós.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ENSEÑAR…

El principio básico de la buena enseñanza es la humildad.

En realidad se trata de un principio bíblico, que nos obliga a ser humildes en cualquier circunstancia. Pero en el caso de la enseñanza, adquiere más importancia todavía.

Demanda un especial esfuerzo la actitud de humildad, mucho más cuando pueda resultar evidente que nuestros conocimientos sean manifiestamente superiores.

Es entonces cuando la Obra de Jesús en nuestra vida debe manifestarse, para no caer en la soberbia del que sabe mucho.

Esta actitud que puede resultarnos muy difícil de asumir, es muy buena para que la otra persona, pueda advertir que no se la está dejando en evidencia por saber menos.

Todo lo contrario, debe percibir que quién oficia de maestro, está dando por gracia lo que a su vez recibió por gracia.

Enseñar de esta manera, convierte en realidad la enseñanza bíblica de que es mejor dar que recibir, en cualquier momento y circunstancia.

Ezequiel 44:23

ES –  Y enseñarán a mi pueblo a hacer diferencia entre lo santo y lo profano, y les enseñarán a discernir entre lo limpio y lo no limpio.

PT – E a meu povo ensinarão a distinguir entre o santo e o profano

       e o farão discernir entre o impuro e o puro.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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GLORIA…!

En la visión que recibió el profeta Ezequiel, la primera que se refleja en su Libro, se hace especial mención a una cuestión fundamental: La Gloria de Jehová.

Si nos detenemos en este momento tan impresionante de la visión, advertiremos que nada hay más trascendente para el Eterno, que su propia Gloria.

De allí que debemos comprender como ÉL no comparte ni su Poder, ni su Gloria, ni su Honra con nadie.

Por la sencilla razón que no existe nadie con la condición de Eterno y con la condición de haber sido el Creador del concepto de Tiempo.

Tengamos especial cuidado con la Majestad de Dios!

Nunca provoquemos que su mirada nos alcance, con otro sentido que el de su Misericordia y el de su Amor!

Ezequiel 1:27-28

ESY vi apariencia como de bronce refulgente, como apariencia de fuego dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor alrededor.

Como parece el arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.

PTE vi como a cor de âmbar, como o aspecto do fogo pelo interior dele, desde a semelhança dos seus lombos e daí para cima; e, desde a semelhança dos seus lombos e daí para baixo, vi como a semelhança de fogo e um resplendor ao redor dele.

Como o aspecto do arco que aparece na nuvem no dia da chuva, assim era o aspecto do resplendor em redor. Este era o aspecto da semelhança da glória do Senhor; e, vendo isso, caí sobre o meu rosto e ouvi a voz de quem falava.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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NABUCODONOSOR SITIA A JERUSALÉN

HACIENDO MEMORIA – DCCL

15 de Enero de 588 a.C

Aunque la fecha es objeto de controversia, los hechos se registraron durante el reinado de Sedequías, que sería el último rey de Judá.

El asedio babilónico se prolongó durante más de dos años y a su término se produjo el segundo destierro de los judíos.

El cruel final de Sedequías está revelado en la Biblia en los Libros de los profetas Jeremías, Ezequiel y en el de Reyes y también en el de Crónicas.

Diego Acosta

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QUIENES ERAN LOS HITITAS?

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LA OTRA HISTORIA

Eran los descendientes de Het, el segundo hijo de Canaán. Dominaron el llamado Medio Oriente durante alrededor de siete siglos, utilizaban la escritura cuneiforme acádica y tenían muchos dioses a quienes ofrecían todo tipo de sacrificios, incluidos los humanos.

Su historia comienza alrededor de 1.800 a.C. y su ocaso se lo determina en torno a 1.200 a.C. La capital del reino fue encontrada a comienzos del siglo pasado a unos 150 kilómetros de Ankara, en la actual Turquía. Su escritura fue descifrada en 1915.

El reino Hitita se extendió al norte de la Mesopotamia, abarcando a Siria hasta el Líbano. La tierra de los heteos, como los llama la Biblia, Génesis 23:3, se extendía desde el Eúfrates hasta el Mediterráneo.

Ocuparon Canaán en la época de los patriarcas e incluso después de que los hebreos tomaran posesión de la Tierra Prometida, Génesis 15:20, Deuteronomio 7:1, Jueces 3:5.

El Pueblo de Dios tuvo relaciones con los descendientes de Het. Abraham les compró una heredad, Génesis 25:7-11, Esaú tuvo por mujer a una de las hijas de Het, Génesis 27:46.

Jerusalén tuvo su origen amorreo e hitita, Ezequiel 16:3, 45. La mujer que David tomó a uno de sus capitanes, era esposa de un hitita, Urías, 2 Samuel 23:39.

David en su huida de Saúl, tuvo por compañero a un hitita, Ahimelec, 2 Samuel 26:6. Otra referencia bíblica de los hititas o heteos, se registra en 2 Crónicas 8:7.

Lo concreto, es que los hititas o heteos, descendientes de Het, fueron uno de los pueblos que ocuparon Canaán desde los tiempos de los Patriarcas y no los árabes, como se argumenta con relación a Palestina.

Diego Acosta

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