EL SILENCIO

En estos tiempos que vivimos casi no escuchamos nada, porque estamos absorbidos por el bullicio de palabras y más palabras.

Difícilmente podríamos reparar en la grandiosa enseñanza que Jesús nos dejó, con su silencio en los días finales antes de su muerte y Resurrección.

Llevado ante Herodes, el Hijo del Hombre respondió con silencio, a las preguntas que le formulaban.

Incluso, teniendo a su favor la circunstancia que el rey de Galilea tenía gran interés en conocer a aquel hombre que arrastraba a multitudes con sus mensajes.

Pero Jesús guardó silencio!

También ante quienes lo seguían acusando ante el rey, para que fuera condenado a muerte, por ser una amenaza para el orden del imperio.

Pensando en esto, comprendí cuántas veces me he equivocado hablando, sobre todo para defenderme, en lugar de dejar obrar al Hijo de Dios, como mi gran abogado.

En la mayoría de las situaciones, nuestro silencio puede ser más elocuente que el mejor de nuestros discursos, porque la Justicia es del Padre y la Defensa de su Hijo.

Lucas 23:9-10

ES – Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió.

Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con

gran vehemencia.

PT – E interrogava-o com muitas palavras, mas ele nada lhe respondia.

E estavam os principais dos sacerdotes e os escribas acusando-o com

grande veemência.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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INTERMEDIARIO

Una de las más sorprendentes enseñanzas que he recibido, estuvo relacionada con un pedido de oración.

Le pedí a un líder que orara por mí y me contestó que no. Rotundamente, sin ninguna clase de explicación. Me dejó pensando, sobre todo por su falta de solidaridad.

Pasaron varios días, hasta que esta persona me preguntó si ya se me había pasado el enfado. Le contesté la verdad, no, no se me había pasado.

Entonces me dijo: Te puedes imaginar la situación de ir juntos a la casa de tu padre y que entonces, en lugar de saludar tú directamente a tu padre, me pidieras a mí que lo saludara…

Eso es lo que me has pedido, que en lugar de dirigirte tú al Padre, lo hiciera yo por ti.

Que ocurriría en una situación como esa?

El caso es exactamente igual al de pedir que alguien ore por mí. Es verdad que hay veces en que es bueno y necesario que otra persona ore por nosotros.

Pero, en nuestra relación personal con Dios no precisamos ningún intermediario. Cada uno puede hablar con el Padre, directamente, como lo haríamos con nuestro padre carnal.

Esa es la relación personal. Esa es la oración que el Eterno escucha y responde.

Efesios 2:18

Porque por medio de él

los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

Efésios 2:18

Porque, por ele,

ambos temos acesso ao Pai em um mesmo Espírito.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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PRIMERO DIOS


CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

Cuándo le preguntaron a Jesús cuál es el gran mandamiento de la ley, él contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”, Mateo 32:27.
Este es el grande y primer mandamiento, parece fácil pero no lo es, podemos pensar que lo cumplimos pero fallamos constantemente. ¿Es fácil amar a quién no ves y ponerle en primer lugar? ¿ Preferir a Dios antes que a padre o madre, hijos, o antes que la pareja? ¿Antes que el trabajo? ¿Antes que los amigos?¿Antes que las posesiones?
¡¡Si, antes y ante todo!!
Es difícil cumplir con este mandamiento, no voy a hablar de nadie, puedo ponerme a mí misma de ejemplo. Para mí es un reto diario, no poner a nadie ni nada antes que a Dios, pero también reconozco mí cobardía a la hora de tener que recordarle a personas queridas y especiales para mí, que se están equivocando, que están dejando a Dios en un segundo o tercer plano; que cuándo ponen a sus hijos, a su pareja, su trabajo, antes que a Dios le están deshonrando.
Siempre me digo a mi misma ¡Eres una cobarde! Porque lo que no quieres es molestar a la otra persona, también me digo: ¡Eres una sentimentalona!! Porque como la tal o cual persona es tu amiga no quieres enfadarla.
Los cobardes no le gustan nada al Señor, la cobardía es un síntoma de miedo, Proverbios 29:25 dice: “El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el SEÑOR estará seguro”. Por cobardía Elí perdió su sacerdocio por cubrir y no amonestar a sus hijos. Pero lo más rotundo es lo que nos advierte Apocalipsis 21:8 los cobardes no entrarán al Reino.
Los sentimentales tampoco le agradan al Señor, el sentimentalismo es un mal consejero. Cuándo Jesús anuncia a sus discípulos que le es necesario ir a Jerusalén y allí padecer mucho, Pedro le quiso disuadir diciéndole: “Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”, Mt.16:22.
Pedro le estaba hablando al amigo, al maestro, al compañero que les había acercado el Reino de Dios, con el que se deleitaba, no quería perderle, ya no podía imaginarse su vida sin él.
La respuesta de Jesús fue contundente: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Mateo 16:23
Poner la mira en las cosas de Dios es darle a Él las primicias, el primero en todo.
Por eso hoy quiero decirte a ti que lees, escudríñate, ¿qué es lo primero para ti? Dejas de orar? Dejas de acudir a la iglesia? Dejas de cumplir con el compromiso adquirido con Dios?
También quiero pedirte que te examines ¿ eres cobarde? ¿ eres sentimental? Pues tú cobardía y sentimentalismo le desagradan a Dios tanto como el que lo relega a un segundo plano.
De tal manera te ama Dios que dio a su único Hijo para que no te pierdas y tengas vida eterna, pero Jesús fue a la cruz primero porque amaba al Padre y no quería desobedecerle y después por amor a ti. Pon a Dios en primer lugar y todo lo que amas, lo que necesitas o lo que quieres, Él, lo tendrá en sus manos y lo guardará para ti.
Jesús lo tuvo claro, su decisión le llevó a negarse a si mismo. Decide.

Lourdes Diaz

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CALZA TUS PIES Y CORRE

CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

La letra de una canción dice: con mi Dios yo saltaré los muros, con mi Dios ejércitos derribaré, el adiestra mis manos para la batalla… la cantamos tantas veces, pero… ¿ la creemos? ¿ la vivimos?

Son muchas las batallas en la vida de un cristiano, tenemos las que enfrentan todos los seres humanos, más las que se añaden por ser un hijo de Dios; lo que me sorprende es lo desprevenidos que estamos en ocasiones y como caemos en la trampa de la discusión, del juicio, de la división, del desánimo, caemos en la tibieza, en la amargura, el resentimiento, la indignación, entramos en polémicas y murmuraciones o dejamos que la duda nos aleje del Señor.

Hace unos días me encontré con alguien que servía al Señor y que alababa a Dios y oraba al Padre; se había desencantado y dejó que en su corazón entrara queja hacia los hombres, se apartó del Señor y ahora su vida va mal pero no lo reconoce, sigue enfadada con Dios. Por supuesto ella no se culpa, la culpa es de los demás.

La palabra de Dios dice en la Carta de Efesios 6: 12 que no tenemos lucha contra sangre ni carne… estamos advertidos, tendremos luchas, se nos presentaran batallas pero Dios nos dice que tenemos que estar fortalecidos en el poder de su fuerza. No caigas en el engaño, no dejes que tus pies queden presos en las asechanzas entretejidas para hacerte sucumbir de la fe.

En otro versículo del mismo capítulo dice:  y calzados los pies con el apresto del Evangelio de la paz. Apresto es: Preparación a que se someten los tejidos para que tengan mayor consistencia. Si lees la palabra de Dios, si hablas con Él, si le escuchas, si le honras, si le obedeces,  si atesoras la palabra leída y la pones por obra, tu tendrás esa preparación, tu tendrás consistencia, resistencia y podrás enfrentar cada prueba y cada dificultad que venga a tu vida, sabrás que aquello que te está pasando no es culpa de nadie, es algo para lo que Dios te ha preparado. Hay un verdadero enemigo, de eso también aprendes con el Señor y además te da las armas para vencerle, no debes temer. Pero hay un enemigo verdaderamente peligroso para ti, Tú, tú mismo . Has de aprender a conocerte y a someterte a Dios, salta ese muro, derriba ese ejército, Dios te adiestra, te prepara para la batalla, eres más que vencedor. Calza tus pies y corre la carrera de la fe.

Lourdes Diaz

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CONFLICTO

La llamada sabiduría popular, en algunas ocasiones acierta al referirse a determinadas situaciones.

Un ejemplo de lo que decimos es esta cita: Cuando la calma es grande, la tormenta será fuerte!

No recordamos si es exactamente así, pero refleja lo que ocurre en nuestras vidas. Cuando tenemos un tiempo de relativa tranquilidad o cuando creemos que tenemos todo bajo control…viene el conflicto.

Todas las veces que he pensado en esta cuestión, siempre he llegado a la misma conclusión: Este tal vez sea uno de los métodos que tiene nuestro Padre para mantenernos sujetos y también bajo su Autoridad.

Si los tiempos fueran siempre de bonanza, difícilmente nos acordaríamos de quién nos ha dado la vida, porque creeríamos que somos capaces de arreglarlo todo o de solucionarlo todo.

Cuando se nos presenta un conflicto, es cuando nos acordamos de Dios y que podemos apelar a ÉL cuando nuestras fuerzas se están agotando.

Y si ser seguidores de Jesús nos ocasiona dificultades o problemas, significa que estamos obrando en la dirección correcta, por lo que debemos esperar el auxilio del Supremo.

Por tanto demos gracias a los conflictos, por serios y graves que sean, porque si sus magnitudes son grandes, tanto más precisaremos del Eterno.   

Y estaremos más cerca de ÉL.     

Filipenses 1:29-30

ES –  Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo,

no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,

 teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que

hay en mí.

PT – Porque a vós vos foi concedido, em relação a Cristo,

não somente crer nele, como também padecer por ele, 

tendo o mesmo combate que já em mim tendes visto e, agora, ouvis

estar em mim.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA PEQUEÑEZ

Una fuerte tormenta con lluvia, nieve y sobre todo con ráfagas de viento de gran intensidad, provocó una serie de problemas e incluso hasta la pérdida de vidas.

A pesar de las circunstancias decidimos mantener el rumbo de nuestro viaje, soportando inclemencias que nunca habíamos visto.

Fue entonces cuando percibí varias circunstancias que estaban relacionadas con mi propia vida y que tenían su reflejo en la fuerza de la naturaleza.

Resultó evidente que no había nada que por su tamaño pudiera enfrentar a los vientos de fuerza notable. Y por supuesto, sufriendo con más impacto sus embates los más pequeños.

Del mismo modo que tanto la lluvia como la nieve, pueden afectar de manera considerable la movilidad y la propia existencia.

Es así como me sentí pequeño, muy pequeño, tal vez demasiado pequeño, porque los embates que duraron horas, solamente eran superados por la Gracia que preservó a miles de personas que se desplazaban.

Cuántas veces he sido cuidado sin advertirlo! En estas circunstancias, el Eterno me estaba mostrando que solamente por su Misericordia, muchas veces podemos superar las adversidades de la naturalezas…y las otras.

Comprender nuestra pequeñez, contribuirá a combatir nuestro orgullo y vanidad y acercarnos y depender aún más al Dios Todopoderoso!

Mateo 18:14

Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños.

Mateus 18:14

Assim também não é vontade de vosso Pai,

que está nos céus, que um destes pequeninos se perca.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA MENTIRA

El sentido de la afirmación de que a Jesús se le dio de beber cuando tuvo sed y de comer cuando tuvo hambre, está claro.

Es rotundo en cuanto al pensamiento del Hijo del Hombre. Pero, trasladando la simbología, que ocurre cuando mentimos?

Es evidente que servimos al padre de la mentira y por crudo que nos resulte nos alejamos dramáticamente del Padre de la Verdad.

Cuando mentimos no solo nos hacemos daño a nosotros mismos, sino que dañamos gravemente a quienes creen en lo que afirmamos.

A veces los daños causados por la mentira son irreparables. Pero mientras sea posible, debemos humillarnos y pedir perdón por nuestros errores.

El dador del perdón estará esperando nuestro arrepentimiento sincero y nuestra decisión de no volver a incurrir en la mentira.

No seamos mentirosos compulsivos, porque bien puede llegar el momento en el que nuestro arrepentimiento no alcanzará para ser perdonados.

Y entonces seremos esclavos de la mentira.

Para siempre.

Proverbios 12:22

Los labios mentirosos son abominación a Jehová;
Pero los que hacen verdad son su contentamiento.

Provérbios 12:22

Os lábios mentirosos são abomináveis ao Senhor,

mas os que agem fielmente são o seu deleite.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA BUENA RUTA

Hace unos días tuve que conducir un auto durante más de ocho horas bajo una intensa nevada, que arreciaba por momentos pero que siempre fue constante.

Una de las maneras más seguras de conducir en esas condiciones verdaderamente extremas, es hacerlo con la máxima prudencia y como cosa práctica, seguir la huella que otros vehículos van dejando.

Por la Gracia todo resultó perfecto, aunque el viaje fue el doble más lento que lo normal, para cubrir la misma distancia.

Recordando esas horas, creo que se puede comparar ese viaje bajo la nieve, como la propia vida: en condiciones extremas debemos confiar más que nunca en el cuidado de Dios!

ÉL nos guardará y nos mostrará la mejor huella, la mejor ruta posible para nuestra vida, porque sencillamente nadie nos conoce mejor y Jesús es el Único que sabe por donde debemos ir.

De nada vale apelar a nuestra experiencia o capacidad, si no confiamos en el Eterno para que nos guíe y nos guarde.

Todo lo demás es superfluo, riesgoso y por demás vanidoso!

João 14:6

Disse-lhe Jesus: Eu sou o Caminho, e a verdade, e a vida.

Ninguém vem ao Pai senão por mim.

Juan 14:6

 Jesús le dijo: Yo soy el Camino, y la verdad, y la vida;

nadie viene al Padre, sino por mí.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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