EL DÍA DE PENTECOSTÉS

 

CARTA DE ALEMANIA

Hoy es una jornada muy especial en todo el país, donde se recuerda el cumplimiento de la promesa hecha por Jesús a los discípulos, acerca de la venida del Espíritu Santo.

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén,

sino que esperasen la promesa del Padre,

la cual, les dijo, oísteis de mí.

Libro de Hechos de los Apóstoles 1:4

Pasados los cincuenta días de la Pascua, la promesa se cumplió:

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos.

Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que

soplaba,

el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;

 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego,

asentándose sobre cada uno de ellos.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,

y comenzaron a hablar en otras lenguas,

según el Espíritu les daba que hablasen.

Libro de Hechos de los Apóstoles 2:1-4

Desde entonces podemos tener con nosotros el cumplimiento de la promesa del Hijo del Hombre!

Diego Acosta

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LA INTEGRIDAD

CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

Somos parte de quienes sostienen que el fin de los siglos anunciado por Jesús, está muy cercano.

No nos apoyamos ni en un sentido religioso de sus palabras, ni en la voluntariedad, ni en la tentación de parecer más cristiano que otros.

Solamente nos detendremos en un aspecto, que rara vez se menciona con relación a este tema. El fin de los tiempos, tiene una evidente relación con cada uno de nosotros.

El fin puede llegar antes del propio regreso de Jesús, porque habrá llegado el término de nuestra vida!

Para decirlo más claramente: El fin de los siglos, puede llegar como le ha llegado a millones de personas desde hace casi dos mil años, simplemente porque les ha llegado la muerte física.

Y pensando en ese fin es que debemos dar un paso sustancial en la dirección correcta: No desviarnos ni a derecha ni a izquierda en el Camino que es el propio Hijo del Hombre.

Esto significa nada más ni nada menos, que debemos de poner todo nuestro esfuerzo para acercarnos al modelo de la Perfección que es Jesús.

Cada día que pasa nuestro fin se acerca, aunque no coincida con el fin de los siglos!

Pablo debió escribir a los primeros cristianos para alertarlos de que el final no llegaría de forma inminente como se creía, erróneamente.

Lo que si llegaría sería el fin de la vida personal, que fue exactamente lo que ocurrió. Esto es así porque nos olvidamos que el Tiempo de Dios es Eternal y el nuestro tiene un límite.

Recordar esta cuestión tan trascendente, puede parecer un acto de gran negativismo, por usar una palabra coloquial de este tiempo.

Todo lo contrario, estamos advertidos a no ser engañados por el propio Jesús y lo primero que debemos hacer es no engañarnos nosotros mismos.

Tanto nuestro final personal como el fin de los siglos, llegará en el momento que solo el Padre sabe!

Razón más que suficiente para que busquemos ser cada día mejores, con la visión de Cristo. Y el principio de ser cada día mejores, se basa en nuestros hechos para que sean la evidencia de nuestra fe.

Y el primero de ellos, no puede ser otro que servir y no servido.

Diego Acosta

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MENTIRIJILLAS

En algunos países se utiliza el término mentirijillas, con la idea de que son mentiras, pero pequeñas, irrelevantes, para no ser tenidas en cuenta.

Esta justificación está muy extendida en su uso, porque es una forma de decir mentiras sin que ser condenado ni enjuiciado por eso.

Esta forma de pensar siempre me preocupó, porque me recordaba otra expresión igualmente peligrosa: mentiras piadosas.

Esta cuestión me fue aclarada por un añorado maestro, que me puso el siguiente ejemplo: Si Ud. me roba una moneda del valor que sea, me está robando.

Si, por supuesto!

Y si me roba un millón de monedas?

También lo estoy robando!

Pues esa es la explicación. La mentira será siempre mentira aunque la llamemos piadosa o mentirijilla.

Dios no admite la mentira y nos recuerda quién es su padre.

Juan 14:6

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;

nadie viene al Padre, sino por mí.

João 14:6

Disse-lhe Jesus: Eu sou o caminho, e a verdade, e a vida.

Ninguém vem ao Pai senão por mim.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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NO POR MÍ…!

Primero con asombro y luego con dolor, escuché un comentario acerca de una frase que estaba escrita en un cuadro: Jesús murió por las personas del mundo, pero no por mí!

Categórica manifestación en contra de la Gloriosa Obra de la Cruz, de un significado tan importante que determinó la historia de la humanidad.

Ante esta clase de actitudes, he aprendido a no reaccionar con rigidez, sino a pensar bien lo que era capaz de expresar.

No me cabe ninguna duda que cada uno de nosotros, puede tomar las decisiones que crea conveniente, esa es la libertad que nos ha dado el Eterno.

Admitiendo esto, creo también en la libertad que tengo y que tenemos de oponernos a esta forma de pensar y de decidir.

Negar a Jesús y su Obra Redentora, también me produce una profunda pena, porque es una forma de negarse a uno mismo lo mejor para su propia vida.

No sé quién es o quienes son los autores o los que participan de la idea de esta frase, pero pienso en ellos con Amor y Misericordia. Para que vean la Luz ante de caer definitivamente en las tinieblas.

Mateo 10:33

Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres,

yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Mateus 10:33

Mas qualquer que me negar diante dos homens,

eu o negarei também diante de meu Pai, que está nos céus

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DONDE…?

A veces la preocupación por no saber donde evangelizar es un pretexto para seguir sin hacer nada.

Donde?

Donde esté nuestro prójimo.

Donde sea peligroso.

Donde nadie quiera ir.

Donde nadie nos escuchará.

Donde nadie nos verá.

Donde seremos repudiados.

Ahora sé dónde ir!

 

Mateo 28:19-20

Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,

bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;

enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado;

y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Amén.

Mateus 28:19-20

Portanto, ide, ensinai todas as nações,

batizando-as em nome do Pai, e do Filho, e do Espírito Santo;

ensinando-as a guardar todas as coisas que eu vos tenho mandado;

e eis que eu estou convosco todos os dias,

até à consumação dos séculos. Amém!

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL PRESENTE

 

Las cuestiones personales son buenas para explicar algunas situaciones y también para poner en evidencia, como son de errados mis comportamientos.

Desde hace algunos años venía sugiriendo-pidiendo que mis más cercanos afectos, me regalaran un nuevo reloj, pero sin lograr ningún resultado.

El argumento era tan sólido como irrebatible: El que tengo a pesar de tener más de diez años de uso, funciona admirablemente bien.

A pesar de su poco valor, su calidad es asombrosa. Así que a pesar de mi insistencia, no obtuve ninguna respuesta, ni siquiera para el tiempo de mis aniversarios.

Llegué a pensar que no era el Propósito del Señor, que tuviera un reloj nuevo como anhelaba y poco a poco fui descartando la idea.

Pero cuando entregué esta cuestión ante la Soberanía de Dios, ocurrió un milagro: Un día, sin venir a cuento de nada, un amigo me dijo que me entregaba el reloj que estaba usando.

Me negué rotundamente y le me contestó: Me lo debes aceptar, porque anoche el Señor me dijo que te lo entregara. Finalmente lo acepté porque creí totalmente en esa afirmación.

Ahora me queda agradecer a Dios y a su instrumento por el regalo. Y también pedir perdón por la insistencia por tener algo que solamente estaría en mis manos, por una Gracia del Eterno.

Mateo 6:26

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en

graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta.

¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

Mateus 6:26

Olhai para as aves do céu, que não semeiam, nem segam, nem

ajuntam em celeiros; e vosso Pai celestial as alimenta.

Não tendes vós muito mais valor do que elas?

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL SILENCIO

En estos tiempos que vivimos casi no escuchamos nada, porque estamos absorbidos por el bullicio de palabras y más palabras.

Difícilmente podríamos reparar en la grandiosa enseñanza que Jesús nos dejó, con su silencio en los días finales antes de su muerte y Resurrección.

Llevado ante Herodes, el Hijo del Hombre respondió con silencio, a las preguntas que le formulaban.

Incluso, teniendo a su favor la circunstancia que el rey de Galilea tenía gran interés en conocer a aquel hombre que arrastraba a multitudes con sus mensajes.

Pero Jesús guardó silencio!

También ante quienes lo seguían acusando ante el rey, para que fuera condenado a muerte, por ser una amenaza para el orden del imperio.

Pensando en esto, comprendí cuántas veces me he equivocado hablando, sobre todo para defenderme, en lugar de dejar obrar al Hijo de Dios, como mi gran abogado.

En la mayoría de las situaciones, nuestro silencio puede ser más elocuente que el mejor de nuestros discursos, porque la Justicia es del Padre y la Defensa de su Hijo.

Lucas 23:9-10

ES – Y le hacía muchas preguntas, pero él nada le respondió.

Y estaban los principales sacerdotes y los escribas acusándole con

gran vehemencia.

PT – E interrogava-o com muitas palavras, mas ele nada lhe respondia.

E estavam os principais dos sacerdotes e os escribas acusando-o com

grande veemência.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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INTERMEDIARIO

Una de las más sorprendentes enseñanzas que he recibido, estuvo relacionada con un pedido de oración.

Le pedí a un líder que orara por mí y me contestó que no. Rotundamente, sin ninguna clase de explicación. Me dejó pensando, sobre todo por su falta de solidaridad.

Pasaron varios días, hasta que esta persona me preguntó si ya se me había pasado el enfado. Le contesté la verdad, no, no se me había pasado.

Entonces me dijo: Te puedes imaginar la situación de ir juntos a la casa de tu padre y que entonces, en lugar de saludar tú directamente a tu padre, me pidieras a mí que lo saludara…

Eso es lo que me has pedido, que en lugar de dirigirte tú al Padre, lo hiciera yo por ti.

Que ocurriría en una situación como esa?

El caso es exactamente igual al de pedir que alguien ore por mí. Es verdad que hay veces en que es bueno y necesario que otra persona ore por nosotros.

Pero, en nuestra relación personal con Dios no precisamos ningún intermediario. Cada uno puede hablar con el Padre, directamente, como lo haríamos con nuestro padre carnal.

Esa es la relación personal. Esa es la oración que el Eterno escucha y responde.

Efesios 2:18

Porque por medio de él

los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

Efésios 2:18

Porque, por ele,

ambos temos acesso ao Pai em um mesmo Espírito.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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PRIMERO DIOS


CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

Cuándo le preguntaron a Jesús cuál es el gran mandamiento de la ley, él contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”, Mateo 32:27.
Este es el grande y primer mandamiento, parece fácil pero no lo es, podemos pensar que lo cumplimos pero fallamos constantemente. ¿Es fácil amar a quién no ves y ponerle en primer lugar? ¿ Preferir a Dios antes que a padre o madre, hijos, o antes que la pareja? ¿Antes que el trabajo? ¿Antes que los amigos?¿Antes que las posesiones?
¡¡Si, antes y ante todo!!
Es difícil cumplir con este mandamiento, no voy a hablar de nadie, puedo ponerme a mí misma de ejemplo. Para mí es un reto diario, no poner a nadie ni nada antes que a Dios, pero también reconozco mí cobardía a la hora de tener que recordarle a personas queridas y especiales para mí, que se están equivocando, que están dejando a Dios en un segundo o tercer plano; que cuándo ponen a sus hijos, a su pareja, su trabajo, antes que a Dios le están deshonrando.
Siempre me digo a mi misma ¡Eres una cobarde! Porque lo que no quieres es molestar a la otra persona, también me digo: ¡Eres una sentimentalona!! Porque como la tal o cual persona es tu amiga no quieres enfadarla.
Los cobardes no le gustan nada al Señor, la cobardía es un síntoma de miedo, Proverbios 29:25 dice: “El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el SEÑOR estará seguro”. Por cobardía Elí perdió su sacerdocio por cubrir y no amonestar a sus hijos. Pero lo más rotundo es lo que nos advierte Apocalipsis 21:8 los cobardes no entrarán al Reino.
Los sentimentales tampoco le agradan al Señor, el sentimentalismo es un mal consejero. Cuándo Jesús anuncia a sus discípulos que le es necesario ir a Jerusalén y allí padecer mucho, Pedro le quiso disuadir diciéndole: “Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”, Mt.16:22.
Pedro le estaba hablando al amigo, al maestro, al compañero que les había acercado el Reino de Dios, con el que se deleitaba, no quería perderle, ya no podía imaginarse su vida sin él.
La respuesta de Jesús fue contundente: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Mateo 16:23
Poner la mira en las cosas de Dios es darle a Él las primicias, el primero en todo.
Por eso hoy quiero decirte a ti que lees, escudríñate, ¿qué es lo primero para ti? Dejas de orar? Dejas de acudir a la iglesia? Dejas de cumplir con el compromiso adquirido con Dios?
También quiero pedirte que te examines ¿ eres cobarde? ¿ eres sentimental? Pues tú cobardía y sentimentalismo le desagradan a Dios tanto como el que lo relega a un segundo plano.
De tal manera te ama Dios que dio a su único Hijo para que no te pierdas y tengas vida eterna, pero Jesús fue a la cruz primero porque amaba al Padre y no quería desobedecerle y después por amor a ti. Pon a Dios en primer lugar y todo lo que amas, lo que necesitas o lo que quieres, Él, lo tendrá en sus manos y lo guardará para ti.
Jesús lo tuvo claro, su decisión le llevó a negarse a si mismo. Decide.

Lourdes Diaz

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CALZA TUS PIES Y CORRE

CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

La letra de una canción dice: con mi Dios yo saltaré los muros, con mi Dios ejércitos derribaré, el adiestra mis manos para la batalla… la cantamos tantas veces, pero… ¿ la creemos? ¿ la vivimos?

Son muchas las batallas en la vida de un cristiano, tenemos las que enfrentan todos los seres humanos, más las que se añaden por ser un hijo de Dios; lo que me sorprende es lo desprevenidos que estamos en ocasiones y como caemos en la trampa de la discusión, del juicio, de la división, del desánimo, caemos en la tibieza, en la amargura, el resentimiento, la indignación, entramos en polémicas y murmuraciones o dejamos que la duda nos aleje del Señor.

Hace unos días me encontré con alguien que servía al Señor y que alababa a Dios y oraba al Padre; se había desencantado y dejó que en su corazón entrara queja hacia los hombres, se apartó del Señor y ahora su vida va mal pero no lo reconoce, sigue enfadada con Dios. Por supuesto ella no se culpa, la culpa es de los demás.

La palabra de Dios dice en la Carta de Efesios 6: 12 que no tenemos lucha contra sangre ni carne… estamos advertidos, tendremos luchas, se nos presentaran batallas pero Dios nos dice que tenemos que estar fortalecidos en el poder de su fuerza. No caigas en el engaño, no dejes que tus pies queden presos en las asechanzas entretejidas para hacerte sucumbir de la fe.

En otro versículo del mismo capítulo dice:  y calzados los pies con el apresto del Evangelio de la paz. Apresto es: Preparación a que se someten los tejidos para que tengan mayor consistencia. Si lees la palabra de Dios, si hablas con Él, si le escuchas, si le honras, si le obedeces,  si atesoras la palabra leída y la pones por obra, tu tendrás esa preparación, tu tendrás consistencia, resistencia y podrás enfrentar cada prueba y cada dificultad que venga a tu vida, sabrás que aquello que te está pasando no es culpa de nadie, es algo para lo que Dios te ha preparado. Hay un verdadero enemigo, de eso también aprendes con el Señor y además te da las armas para vencerle, no debes temer. Pero hay un enemigo verdaderamente peligroso para ti, Tú, tú mismo . Has de aprender a conocerte y a someterte a Dios, salta ese muro, derriba ese ejército, Dios te adiestra, te prepara para la batalla, eres más que vencedor. Calza tus pies y corre la carrera de la fe.

Lourdes Diaz

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