QUIÉN JUZGA AL PRÓJIMO?

ANTIVIRUS

Acusar de extremismo a la iglesia Evangélica parece haberse convertido en otro supuesto filón, para ganar notoriedad, aunque difícilmente prestigio.

Criticar a una rama de la iglesia y además haciéndola cercana a una forma de opinión política, es no solo aventurado sino también irrespetuoso.

Tal vez porque se especula que la Iglesia no será capaz de reaccionar y de esta forma debilitar los argumentos que se alzan en su contra. Este mensaje no tiene el propósito de defender a nadie, sino el de esclarecer una cuestión fundamental.

Se trata que el supuesto extremismo eclesial, de existir, no es menor de sus acusadores, que haciendo abuso de la libertad de expresión, se permiten valorar cuestiones espirituales, con la vulgaridad de ubicar a quienes profesan la fe, como cercanos a una determinada idea política.

El Movimiento Reformista que inició Martin Lutero hace más de 500 años, buscó y busca colocar a la Fe en su verdadera dimensión, y será Dios el Supremo Juez, quién determine quienes se apartaron de sus Mandamientos y juzgan al Prójimo.

Por eso es que nos preguntamos: ¿Quién juzga a quién?

Diego Acosta

yo yo yo

YO, YO, YO…

CADA UNO

DEVOCIONAL

Todos o casi todos estamos tremendamente ocupados y preocupados por esa persona tan importante, que no es otra que nosotros mismos.

Casa cosa que nos sucede es motivo de nuestra máxima atención y de esta forma cultivamos esa peligrosa plantita que se convierte en un gigantesco árbol, que se llama egoísmo.

Que produce frutos que nadie más conoce, aparte de nosotros mismos, porque estamos centrados en que crezca junto con nuestra vida.

Así nos volvemos indiferentes, intransigentes con relación a las personas que nos rodean, sin pensar ni en un momento de la enseñanza de Jesús sobre el Prójimo.

Nunca nos atrevimos a pensar, que siendo Dios quién se ocupa y preocupa por nuestra vida, por qué no descansamos y comenzamos a preocuparnos por las personas que nos rodean?

Si yo fuera capaz de obrar de esta manera, comenzará a secarse el árbol llamado egoísmo y comenzará a crecer otro en su lugar, que deberemos llamar Amor. Y crecerá mucho más, si volcamos el Amor que recibimos por Gracia, en el Prójimo.

Proverbios 14:21

Peca el que menosprecia a su prójimo; Mas el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado.

Diego Acosta /  Neide Ferreira