EL PACIFICADOR

 

Tenemos el privilegio de conocer a un hermano que tiene el ministerio de pacificador, un ministerio que conmueve y sorprende a quienes tenemos oportunidad de ver en acción.

Es difícil explicar que es un pacificador, pero podríamos decir que es el hombre o la mujer que es capaz de tener siempre una actitud dispuesta a serenar los ánimos.

No debemos confundir este don con el de poner “pañitos tibios” que es una cosa no solamente diferente sino decididamente opuesta a lo que significa pacificar.

Cuando los ánimos están encendidos y en la mayoría de los casos con razones valederas, es difícil tener el temple necesario como para dirigirse a esas personas con las palabras adecuadas.

Es difícil si no se tiene el talento del Espíritu, porque entonces los efectos que produce son sombrosos y sobre ellos deberíamos reflexionar en profundidad.

Pacificar es un don que deberíamos anhelar, pero tener actitudes de pacificador es algo que debemos buscar con la ayuda del Espíritu, para no avivar fuegos que precisan ser sofocados.

El pacificador no es pacifista. El pacificador obra sobre el ánimo de las personas para que abandonen actitudes airadas y comprendan que solo con el Amor de Jesús es posible la vida en estos tiempos.

Proverbios 10:21

Diego Acosta García

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SÉPTIMO MILENIO: EL FIN NO JUSTIFICA LOS MEDIOS

En España desde hace varios días se comenta la situación del Alcalde de una población que ha participado en forma directa del robo de un supermercado.
Esta acción según el dirigente político tiene el propósito de ayudar a quienes pasan necesidades, dándoles alimentos para aliviar su situación. En principio es un buen argumento.
Pero, debemos preguntarnos: No es un Alcalde quién ha sido elegido para gobernar y aplicar la ley? Entonces: como puede violarla para ayudar a los necesitados?
Tal vez podríamos decir con una lógica elemental, que quién siendo funcionario jerarquizado al máximo, como es un Alcalde, puede ayudar a los demás renunciando a su sueldo y donando el salario.
Pero no ha sido así. Lo más grave es que sus compañeros de partido político, respaldan su actitud con lo que se está produciendo un auténtico vacío legal.
La clase política reclama desde hace años a la sociedad, porque se siente no respaldada según lo indican todas las encuestas. Pero la clase política ha perdido una extraordinaria oportunidad.
Esa oportunidad no es otra que la de haber respaldado masivamente a la ley y no a un dirigente político que amparado en su cargo, cometió hechos delictivos.
El fin no justifica los medios. E insistimos: si un dirigente político desea ayudar en forma directa a quienes lo necesitan, que renuncie a su salario y lo done. Pero desde sus fueros nunca debe violar la ley, con ningún pretexto.
Jesús les dijo a sus discípulos sobre el fin de los siglos: Mirad que nadie os engañe. No nos dejemos engañar por quienes bajo el pretexto de la ayuda, violan la ley cuando deberían guardarla y hacerla guardar.

Diego Acosta García 

EL QUE SE AMA…

 

Si nos preguntaran de manera sorpresiva que quiere decir narcisista, tal vez responderíamos: El que se ama a sí mismo. Pero esa respuesta resume lo que verdaderamente significa?.

Vivimos en una sociedad donde se nos alienta a valorarnos y esa presión es cada vez mayor, al punto que casi todos los mensajes que recibimos nos motivan para que obremos en esa dirección.

Este es el principio básico del humanismo,  valorar al hombre por sobre todas las cosas y a valorarnos de manera personal, también sobre todo y sobre todos.

Por esta razón el que se ama a sí mismo, se convierte en una persona que se valora desmesuradamente frente a quienes lo rodean, buscando ser el centro de la atención en cualquier circunstancia.

Es más que evidente que esta postura personal desembocará inexorablemente en el exhibicionismo, el orgullo y la vanidad, porque quienes llegan a esta situación no soportan el menor menoscabo.

Y como debemos actuar con estas personas? Rotundamente con amor, aunque despierten rechazo y aunque sean ofensivos en sus procederes y aunque en más de una ocasión nos hayan agraviado.

El que se ama se encuentra en el polo opuesto al amor que predicó Jesús, al mandamiento que nos dejó de amar al prójimo, más que a nosotros mismos. Amemos al que se ama… para transformar su vida.

Proverbios 21:4
Diego Acosta García
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ASISTIR…

Hace unos domingos nos preguntábamos a qué íbamos a la Iglesia. Una pregunta que lejos de la retórica nos confrontaba con la realidad de nuestra vida.

Cuando extendimos a otras personas la inquietud, las respuestas fueron sorprendentes y no hicieron otra cosa que ahondar la preocupación inicial sobre la cuestión.

Nos dijeron que algunas personas asistían al Culto para reunirse con los amigos y escuchar el mensaje. Otros que a recibir. Otros que a cumplir con lo de los domingos.

Pero quizá la respuesta más sorprendente fue la de un hermano cuando dijo que iba al Culto porque era su obligación y de esta manera cumplía con su compromiso de creyente.

Volviendo a la pregunta inicial, porque asistimos al Culto, tal vez podríamos decir que todos los motivos que escuchamos ninguno se acercaba a lo que necesitaba o esperaba escuchar.

Pero la respuesta vino en el propio Culto. Cuando nos enteramos cuántos hermanos estaban pasando necesidades concretas, reales, difíciles, más graves que las dificultades normales en las familias.

También pudimos conocer las necesidades de la congregación. Entonces comprendimos que asistir al Culto, era ratificar nuestro compromiso no con una congregación ni con una Iglesia, sino con Dios.

2 Corintios 6:16
Diego Acosta García

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PERDÓN… SIN OLVIDO

Hace muchos años vimos escrita en un muro de grandes dimensiones, una frase que todavía recordamos a causa del impacto que nos provocó: Ni olvido ni perdón.

Entonces no éramos creyentes ni sabíamos de la tremenda importancia del perdón, como expresión de amor y como expresión superior de ese mandato que nos dejó el Señor.

La frase tenía un gran sentido político pero reflejaba sin duda el sentimiento que muchas personas tienen del perdón, que es posible que lo concedan pero nunca sin olvidar.

Espiritualmente debemos comprender que esta frase revela una actituf, que no es otra cosa que la incapacidad de perdonar y la de olvidar.

Pero también podemos decir: Perdono pero no olvido. En otro sentido esta frase al contrario de la anterior, encierra una gran contradicción. Si no olvidamos no hemos perdonado.

Una de las condiciones fundamentales que tiene el perdón es el olvido del hecho que lo provocó. Por eso nuestros pecados son perdonados… y olvidados.

Nunca más se nos reclamará por nuestros pecados por parte de Dios. Será el enemigo de nuestra fe el que nos acuse y nos persiga por nuestros malos hechos del pasado. El enemigo es quién no olvida.

Aprendamos que así como recibimos el Perdón para siempre por nuestros pecados, así debemos perdonar a los demás. La suprema grandeza del perdón, consiste en olvidar. Para siempre.

Salmos 32:1
Diego Acosta García

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RENOVEMOS EL PACTO

Cada vez que recordamos que la Misericordia de Dios se renueva cada día, nos produce una alegría y una confianza notable, digna de quién proviene esa Gracia.

Vivimos confiadamente en la certeza de que la Misericordia de Dios nos acompaña cada nuevo amanecer, sabiendo que esa Gracia es para ese día y que mañana tendremos nuevas y renovadas misericordias.

Pero, alguna vez pensamos en como respondemos a esa Misericordia? No deberíamos acaso ser verdaderamente fieles a nuestra condición de hijos de Dios y obrar de otramanera?

La respuesta necesariamente debe ser afirmativa y entonces la relacionaremos con la renovación de nuestro Pacto personal con Dios, con la renovación de nuestra fe en Él.

Debemos plantearnos renovar cada día nuestro Pacto con Él, nuestro compromiso de ser sus hijos totalmente entregados a cumplir con los mandatos que recibimos.

No se trata de corresponder al renuevo de sus Misericordias. Se trata de establecer un grado superior de nuestra relación con el Eterno, renovando nuestro Pacto con Él todos los días.

Deuteronomio 4:31
Diego Acosta García

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PASARLO BIEN…

Esta frase parece encerrar una forma de vivir o una fórmula para vivir y a fuerza de ser utilizada está ganando la condición de ser una referencia para muchas personas.

Pasarlo bien se aplica a casi todas las circunstancias de la vida o lo que es lo mismo, a tratar de que todo lo que hagamos nos de cómo resultado una desprejuiciada concepción de la vida.

Pasarlo bien no es otra cosa que una frivolidad expresada con acierto y que muchas personas adoptan, simplemente porque se dejan llevar por el oleaje del oportunismo.

Pero qué significa “pasarlo bien”? Tal vez para comprender mejor su significado le deberíamos agregar algunas palabras a la frase en cuestión y entonces seríamos más precisos.

Pasarlo bien, de cualquier modo, por ejemplo? Pasarlo bien, sin importar lo que hagamos ni medir las consecuencias? Pasarlo bien, en el verano o las vacaciones sin pensar en el futuro?

Pasarlo bien nos puede llevar a que espiritualmente provoquemos en nuestro interior un desorden de principios muy grave y perdamos la referencia del bien y del mal.

No aceptemos las propuestas del mundo con tanta ligereza. Pasarlo bien se parece mucho al “vive como quieras”, es decir sin límites de ningún tipo. Pasarlo bien debería ser vivir como Dios quiere que vivamos.

Salmos 4:8

Diego Acosta García

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HAY MILAGROS?

Hace poco una señora preguntaba: Cómo era posible que hubiera personas que todavía creyeran en los milagros?. Decía que si en realidad alguna vez hubo milagros, seguramente fue en el pasado.

Esta incredulidad se basaba en las cosas que ocurren en el mundo y que a ella le mostraban que Dios se había olvidado de las personas y que había dejado librado a los hombres a su propia suerte.

En casos como este es necesario pedir Sabiduría de lo Alto para poder dar las razones  oportunas y que pudieran llegar hasta la mente y el corazón de quién se siente frustrado y hasta traicionado.

Como siempre hay quién tiene el argumento necesario. Le preguntó: Señora, Ud. viaja todos los días en el metro? Ella dijo que sí, que todos los días, a eso de las siete de la mañana.

Y Ud. tiene seguridad de que el metro va a funcionar? Por supuesto contestó ella, como no habría de funcionar. Y Ud. compra pan todos los días? Claro, antes de irme de casa.

Si Ud. cree que el metro y la panadería estarán abiertos todos los días, por qué no puede creer que Dios hace milagros todos los días? Y uno de esos milagros es la fe que Ud. tiene para poder viajar y poder comprar alimentos para comer.

Daniel 4:2
Diego Acosta García

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SÉPTIMO MILENIO: ESPÍRITU OLÍMPICO? V

Los Juegos Olímpicos son una gigantesca pantalla que se asoma a los lugares más recónditos del mundo, ofreciendo imágenes de éxitos potenciados casi hasta el infinito.
Se comenta poco de los fracasos y menos todavía de aquellas otras cuestiones que ponen en entredicho el llamado “espíritu olímpico” como si la consagración al dios Zeus pesara todavía en el ánimo de los participantes.
Atletas que son descalificados por dar positivo en los análisis que controlan la nefasta práctica del doping, ponen de relieve que no siempre la competencia es lícita y que se apela al “todo vale”
No es menos notorio el caso de los equipos que pudiendo ganar no lo hacen,  para evitar rivales que potencialmente puedan ser peligrosos para sus aspiraciones de triunfo.
Estos casos que levantan nubes de sospechas, que son difícilmente comprobables de acuerdo a la legalidad vigente, si en cambio pasan la prueba de la aplicación de que “el fin justifica los medios”.
Es este el ponderado “espíritu olímpico”? Que valores morales podrán exhibir quienes se valen de esas artimañas para después alardear de sus éxitos?
Frente a tanto despropósito y frente a tanto falsear la competencia, es saludable destacar un gesto notable. El de un triunfador asombroso como deportista, que en el medio de su éxito es capaz de tener una actitud ejemplar.
Con nombre propio lo destacamos: Usain Bolt más ejemplar fuera de las pistas, aun considerando su calidad inigualable como atleta. Interrumpió un reportaje para escuchar respetuosamente el himno de un país que no era el suyo.
Un gesto que no fue tan destacado porque seguramente poco importa lo ejemplar, frente a la exaltación del triunfo y el consiguiente éxito, porque tal vez ese sea el propósito de los Juegos: Exaltar al hombre ganador.

Diego Acosta García

LA INFLUENCIA

En las relaciones humanas siempre se van estableciendo determinados niveles, que permiten que unas personas predominen sobre otras, en lo que llamamos la influencia.

Esto puede ser bueno o puede ser malo, dependiendo de cómo es la otra persona, de cuáles son sus ideas y sobre todo como son valores espirituales.

En otras palabras, si la influencia que recibimos es la correcta estaremos creciendo en la dirección adecuada. Pero si no fuera así, estaremos abandonando la senda estrecha.

Esto no significa que la persona que pueda tener predicamento sobre nosotros sea un hombre o una mujer de malos principios, simplemente se trata de entender que quizás esos principios no coincidan con los nuestros o no nos sean convenientes.

Los buenos principios de otros pueden entrar en conflicto con los que debemos sostener como elementos fundamentales de nuestra fe y entonces, dejaran de ser buenos para convertirse en alarmantes.

Esto significa que constantemente debemos de escudriñar las actitudes y los pensamientos de quienes nos rodean, para tratar de contrastar todo lo que dicen o lo que hacen con la Palabra de Dios.

Este ejercicio de prudencia nos ha sido dado como un mandato, a efectos de que nadie nos engañe y también para que con nuestras actitudes permisivas nos dejemos engañar.

Proverbios 1:10
Diego Acosta García