cambi

CAMBIAR!

Un escritor italiano firmó una frase que se hizo una  célebre: Que todo cambie para que todo siga igual… en un diálogo de su novela más famosa.

Una frase que encierra una cínica referencia a los comportamientos humanos en determinadas circunstancias, históricas o personales.

Esta frase contrasta casi podría decir que violentamente con lo que afirmó Pablo, cuando exhortó a que transformemos, cambiemos, nuestra mente, para no aceptar los fundamentos del mundo.

En otras palabras: Debemos ser hombres y mujeres nuevos, surgidos del simbólico bautismo en el que dejamos muerto a quienes éramos en el pasado.

Cada vez que escucho esta frase, me pregunto cuánto daño ha causado a los desprevenidos de siempre o a los ingenuos, también de siempre.

Tener esta frase a mano, parece ser una forma de evitar que la Palabra de Dios cumpla su misión Renovadora de quienes nos llamamos sus hijos.

Creo firmemente que una de las principales misiones que debemos asumir los seguidores de Jesús, es ocupar todos los espacios del pensamiento que nos sea posible.

Esto resulta indispensable, porque si no lo hacemos dejamos lugares vacíos en nuestras mentes, para que los mercaderes del mundo los ocupen con sus prédicas perversas.

Si somos amantes de la Verdad, enfrentemos sin miedo a quienes se aprovechan de nuestros errores y también de nuestra falta de conocimiento.

Nunca será verdad que el cambio deja las cosas tal y como estaban, si no lo aceptamos!

El Eterno entregó su Hijo para salvarnos y no podemos ignorar la grandiosa consecuencia de la expiación de nuestros pecados.

Seamos fieles y estemos dispuestos a CAMBIAR todos los días!

Romanos 12:2

ES – No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

PT – E não vos conformeis com este mundo, mas transformai-vos pela renovação do vosso entendimento, para que experimenteis qual seja a a boa, agradável e perfeita vontade de Deus.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

A Bíblia3

4- A BÍBLIA – 1 Juan 3:1-24

“Sendo filhos de Deus, devemos distanciar-nos do pecado, amar ao próximo e ser fiéis a Jesus Cristo”.

1 Vede quão grande amor nos tem concedido o Pai: que fôssemos chamados filhos de Deus. Por isso, o mundo não nos conhece, porque não conhece a ele.

Amados, agora somos filhos de Deus, e ainda não é manifesto o que havemos de ser. Mas sabemos que, quando ele se manifestar, seremos semelhantes a ele; porque assim como é o veremos.

E qualquer que nele tem esta esperança purifica-se a si mesmo, como também ele é puro.

Qualquer que pratica o pecado também pratica iniquidade, porque o pecado é iniquidade.

E bem sabeis que ele se manifestou para tirar os nossos pecados; e nele não há pecado.

Qualquer que permanece nele não vive pecando; qualquer que vive pecando não o viu nem o conheceu.

Filhinhos, ninguém vos engane. Quem pratica justiça é justo, assim como ele é justo.

Quem pratica o pecado é do diabo, porque o diabo vive pecando desde o princípio. Para isto o Filho de Deus se manifestou: para desfazer as obras do diabo.

Qualquer que é nascido de Deus não vive na prática do pecado; porque a sua semente permanece nele; e não pode viver pecando, porque é nascido de Deus.

10 Nisto são manifestos os filhos de Deus e os filhos do diabo: qualquer que não pratica a justiça e não ama a seu irmão não é de Deus.

11 Porque esta é a mensagem que ouvistes desde o princípio: que nos amemos uns aos outros.

12 Não como Caim, que era do maligno e matou a seu irmão. E por que causa o matou? Porque as suas obras eram más, e as de seu irmão, justas.

13 Meus irmãos, não vos maravilheis, se o mundo vos aborrece.

14 Nós sabemos que passamos da morte para a vida, porque amamos os irmãos; quem não ama a seu irmão permanece na morte.

15 Qualquer que aborrece a seu irmão é homicida. E vós sabeis que nenhum homicida tem permanente nele a vida eterna.

16 Conhecemos o amor nisto: que ele deu a sua vida por nós, e nós devemos dar a vida pelos irmãos.

17 Quem, pois, tiver bens do mundo e, vendo o seu irmão necessitado, lhe cerrar o seu coração, como estará nele o amor de Deus?

18 Meus filhinhos, não amemos de palavra, nem de língua, mas por obra e em verdade.

19 E nisto conhecemos que somos da verdade e diante dele asseguraremos nosso coração;

20 sabendo que, se o nosso coração nos condena, maior é Deus do que o nosso coração e conhece todas as coisas.

21 Amados, se o nosso coração nos não condena, temos confiança para com Deus;

22 e qualquer coisa que lhe pedirmos, dele a receberemos, porque guardamos os seus mandamentos e fazemos o que é agradável à sua vista.

23 E o seu mandamento é este: que creiamos no nome de seu Filho Jesus Cristo e nos amemos uns aos outros, segundo o seu mandamento.

24 E aquele que guarda os seus mandamentos nele está, e ele nele. E nisto conhecemos que ele está em nós: pelo Espírito que nos tem dado.

www.septimomilenio.com

 

La Biblia 2 2

LA BIBLIA – 1 Juan 3:1-24

«Siendo hijos de Dios, debemos alejarnos del pecado, amar al próximo y ser fieles a Jesús Cristo»

3:1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 
3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 
3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 
3:4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 
3:5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 
3:6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 
3:7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 
3:8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 
3:9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 
3:10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 
3:11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros.
3:12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. 
3:13 Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. 
3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 
3:15 Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. 
3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos. 
3:17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 
3:18 Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. 
3:19 Y en esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él; 
3:20 pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas. 
3:21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; 
3:22 y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él. 
3:23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado.
3:24 Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

www.septimomilenio.com

 

copan honduras ruinas

DESCUBREN LAS RUINAS DE COPÁN

HACIENDO MEMORIA – DCCCII

8 de Marzo de 1576

Un español fue el primer europeo en avistar las impresionantes Ruinas de Copán, que se encuentran en Honduras a poca distancia de la frontera con Guatemala.

Diego García de Palacio escribió a os reyes de España para informarles del descubrimiento, de una civilización que formó parte de los mayas, que se habría iniciado más de mil años antes del nacimiento de Cristo.

La civilización tuvo una compleja y difícil vida política y es una de las grandes culturas de la región de Centro América. Las Ruinas de Copán fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

La Biblia 2 2

LABIBLIA – 1 Juan 2:15-29

“Juan recuerda que para enfrentar al anticristo hay que ser fieles para ser merecedores de la vida Eterna”.

2:15 No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. 
2:16 Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 
2:17 Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
2:18 Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo. 
2:19 Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros. 
2:20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 
2:21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad. 
2:22 ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. 
2:23 Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre. 
2:24 Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre. 
2:25 Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna. 
2:26 Os he escrito esto sobre los que os engañan. 
2:27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. 
2:28 Y ahora, hijitos, permaneced en él, para que cuando se manifieste, tengamos confianza, para que en su venida no nos alejemos de él avergonzados. 
2:29 Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.

www.septimomilenio.com

juda

ORIGEN DEL TÉRMINO JUDÍO / 2

LA OTRA HISTORIA

Los Babilonios invadieron el Reino de Judá en el año 586 a.C. y las élites israelíes y gran parte de sus pobladores, fueron llevados al exilio.

La invasión de Judá significó el final del reinado de Sedequías, cuyos hijos fueron degollados en su presencia y al propio rey le fueron arrancados sus ojos y fue llevado a Babilonia donde murió en la cárcel, Jeremías 52:4-11.

La destrucción de Jerusalén comprendió a todos los edificios grandes y la Casa de Jehová fue quemada, Jeremías 52:12-14. Los pobres fueron dejados para que fueran viñadores y labradores.

48 años más tarde, en el 538 a.C  el rey Ciro llamado el Grande decretó que los exiliados israelitas podían regresar a su tierra, que formó parte del imperio babilónico con el nombre de Yahud.

Este nombre fue conservado por Jerusalén y sus alrededores en los 700 años siguientes de su historia. Cuando la revuelta de Bar Kochba fue derrotada, los romanos expulsaron a los judíos y le cambiaron el nombre a la región, llamándola Siria-Palestina.

Aunque dejó de llamarse judea, los miembros de su pueblo eran conocidos como iuaeu, palabra latina que proviene de la griega ioudaios, que procedía del arameo yehudai, que a su vez tenía origen en el nombre yehudi, proveniente del hebreo.

Queda por determinar cómo se relacionan estas palabras con la inglesa judío. Parte III.

Diego acosta

www.septimomilenio.com