¿DEVOCIONAL?
¿Devocional? ¿Para qué un Devocional? Estas preguntas me asaltaron en plena madrugada cuando comencé a pensar en mi vida y en el sentido que tenía.
Podría decir que fue la típica noche en la que nos cuestionamos todo y declaramos con nuestra mente que estamos confundidos y que no comprendemos muy bien qué es lo que estamos haciendo.
Una vez más comprobamos lo peligrosa que resulta la
noche cuando nos abandonamos a los pensamientos y dejamos que nuestras emociones y sentimientos nos controlen por completo.
En el mundo de las tinieblas podemos comprobar cómo la percepción de lo que hacemos se modifica sustancialmente y perdemos la perspectiva de cuáles son los propósitos que tenemos.
La ausencia de luz se convierte en una realidad y comenzamos a ver todo oscuro, no somos capaces de reaccionar ni siquiera para entender que es lo que nos está pasando.
Pero es en esos momentos tremendos cuando comienza a obrar el Espíritu que advierte los esfuerzos desesperados que estamos haciendo para salir de una situación tan difícil.
El Espíritu nos recuerda que nunca el mal prevalecerá sobre el Bien, que la Luz siempre triunfará sobre las tinieblas y que el control de nuestros pensamientos debe estar bajo la autoridad del Señor.
Salmos 94:19
Diego Acosta García








