Hanukkah 2

CIRO

Hanukkah-2

Elegiríamos al rey de un imperio que tenía cautivos a los judíos, para cumplir algún propósito?

Exactamente este fue el caso del rey Ciro que gobernaba sobre los medos y los persas y tenía cautivos a los judíos que habían sido llevados desde Israel a Babilonia.

Los designios humanos son irrelevantes con relación a las grandes decisiones de Jehová!

Ciro no solamente recibió el título de pastor, sino que también fue nombrado Ungido por el Todopoderoso, con la Autoridad que solamente ÉL ha tenido y tendrá.

Como pastor Ciro debía anunciar a Jerusalén que sería edificada y su Templo levantado. El Eterno comenzaba a obrar como el Restaurador de Su Pueblo!

El rey persa, recibe la Unción del Supremo, es decir lo declara Ungido, que es el título que luego recibiría el propio Cristo!

Si recordamos que Cristo es la denominación griega que identifica al Mesías, Meshiah en hebreo, podremos tener una idea más profunda de la magnitud de la decisión del Creador.

Recordar este pasaje bíblico nos debe llevar al temor y temblor, al contemplar la Majestad de Dios!

Nadie como ÉL!

Nadie mayor que ÉL!

En las horas amargas de las pruebas, hagamos Memoria de este pasaje para renovar nuestra Confianza y para renovar la grandiosa e inmerecida condición que tenemos de ser los elegidos como hijos por el Soberano, sobre todo y sobre todos.

No en vano tuvo el gesto maravilloso de enviar a Su Hijo para salvarnos!

Si ÉL utilizó a un rey como Ciro, como no nos utilizará a nosotros que somos sus hijos?

Confiadamente esperemos que llegue ese glorioso momento!

Isaías 44:28-45:1

Diego Acosta / Neide Ferreira

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justificar

DIMINUTIVOS…

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Los hombres tenemos una innata capacidad para engañar y para engañarnos a nosotros mismos.

Una de las formas del engaño es utilizar el diminutivo para aludir a cosas que sabemos que están erradas, pero que debemos justificar.

Uno de los métodos que empleamos es el de los diminutivos. De esta forma transformamos algo concreto en algo que no lo parece tanto.

Una mentira, se convierte en una mentirita…

Un pecado, en un pecadito…

Un insulto, en un insultito…

Fácilmente nos podemos imaginar que la lista puede resultar tan larga, como lo sea nuestra imaginación para crear esta clase de argumentos. Pero, sabemos de manera categórica, que:

Una mentirita, siempre será una mentira!

Un pecadito, siempre será un pecado!

Un insultito, siempre será un insulto!

Esta forma de pretender alterar las cuestiones fundamentales nos puede llevar a alterar nuestra visión de los hechos concretos.

En esto pensaba a propósito de mi propia vida y de cómo más frecuentemente de lo que me imaginaba, siempre trato de justificar mis errores y mis fallos.

Lo que es algo que está en contra de lo establecido por Dios, lo convierto en algo menos relevante, mediante argucias que no engañan a nadie y menos a ÉL.

Esta peligrosa forma de comportarme me coloca frente al Supremo, pensando que todos mis hechos serán juzgados.

No habrá forma de evadir ninguna responsabilidad!

Lo que hice mal, estará mal!

Ningún pretexto me será aceptado y la Misericordia del Eterno no se extenderá para justificar ninguno de mis pecados.

Por esta razón entiendo que es un grave llamado de atención, evitar el uso de diminutivos…Muchos menos, para disimular mis faltas!

2 Samuel 24:10

Diego Acosta / Neide Ferreira

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pensando4

LA ESPERA

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El refranero popular es casi inagotable en sus referencias a la vida de los hombres.

Uno de esos dichos, lo mencionamos como especialmente indicador de cómo son nuestras actitudes. Dice más o menos textualmente: El que espera…desespera.

Podríamos decir que es casi un axioma, una verdad irrebatible, porque se lo considera absolutamente cierto e inapelable.

Cada vez que alguien menciona a la situación en la que se encuentra alguien que espera, se le agregará rápidamente la frase en cuestión.

Sorprende y mucho, que esta frase sea aplicable también a algunos creyentes que están viviendo ese tiempo tan especial.

Sorprende, porque si alguien no debería desesperar en la espera, es precisamente un hijo de Dios, pues debería estar afirmado en la Roca de la Fe.

Por qué desesperamos en el tiempo de la espera?

Deberíamos apelar a la rotunda elocuencia de Jesús, para hacer Memoria de todo lo que se nos ha enseñado…y tener presente todo lo que no hemos aprendido.

Quién tiene su confianza puesta en el Señor, siempre podrá aguardar pacientemente, sin caer en ninguna clase de desesperación o en la amargura.

Quién espera en el Señor, SIEMPRE tendrá respuesta!

La cuestión fundamental es entender que el Tiempo del Todopoderoso, es diferente del nuestro. ÉL es Eterno y nosotros gozamos del Tiempo, como una Gracia de su Misericordia.

Si no tuviéramos la medida del Tiempo, viviríamos la inconcebible realidad de no tener referencias de lo que hacemos en la inacabable sucesión de los días.

Cuando llegue el tiempo de la espera, no nos abandonemos a la desesperación. Entreguemos nuestra ansiedad al Señor y ÉL obrará!

Salmo 31:24

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DESDÉN

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Demasiado frecuentemente podemos comprobar cómo nos cansamos con lo que estamos haciendo, como un servicio a la iglesia donde congregamos, por ejemplo.

Demasiado frecuentemente también comprobamos como nos sentimos fatigados, abrumados por tanto esfuerzo en la vida cotidiana.

Son dos formas demasiado comunes de expresar cansancio, que confluyen en nuestra vida personal y en nuestra actividad como creyentes.

Tan confluentes son, que tienen un denominador absolutamente común: El cansancio siempre es el producto de obrar según nuestras fuerzas!

No es otra cosa que cuando confiamos en los caballos y en los carros de guerra, que en otros tiempos eran la base de los ejércitos enfrentados en batallas.

Cuando no confiamos en nuestras fuerzas personales, confiamos en los aliados circunstanciales y también en todo aquello que nos puede representar una ayuda para librar la lucha cotidiana.

Estas decisiones representan, por mucho que intentemos disimularlo, un desdén hacia todo lo que se nos ha enseñado con la Palabra de Dios.

Debemos confiar en nuestras propias fuerzas?

NO.

Lo hacemos?

SI.

Esta es la gran contradicción en la que vivimos, por un lado confiamos en nuestra capacidad personal y por otro, nos declaramos hijos de Dios.

Si verdaderamente hubiéramos asumido la condición de ser los elegidos por el Eterno, nunca deberíamos librar ninguna batalla, pequeña o grande, confiando en nuestra fortaleza.

Pero, lo hacemos!

Pero, lo hago!

Por qué? Simplemente por la vanidad que domina nuestra mente y nuestro corazón. Por la soberbia con la que vivimos.

Antes de caer derrotados, aprendamos definitivamente que nada es posible sin el Todopoderoso!

Aprendamos que cada vez que lo olvidamos, estamos desafiando la Majestad de quién nos ha Creado!

Jeremías 46:9

Diego Acosta / Neide Ferreira

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BURLADOR

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Muchos conflictos entre las personas se podrían evitar adoptando actitudes drásticas, aunque en su momento puedan resultar difíciles.

En las congregaciones los conflictos entre los hermanos son más graves, porque tienen otro carácter dado que se trata de hombres y mujeres que deberían estar animados por un mismo sentir.

Es notable como en ambos casos las soluciones son muy parecidas, pero demandan posiciones muy concretas que no siempre estamos dispuestos a adoptar.

Definiendo el origen de las contiendas, se entenderá mejor la raíz del problema y la profundidad de la solución a utilizar.

Hay personas que tienen la ingrata capacidad de burlarse de los demás. En una acción que se suele ejemplificar como escarnecer. Y quién lo hace, se convierte en un escarnecedor.

Algunas veces por prudencia y en otras por exceso de tolerancia, se permite que quién se burla de alguien, no solo cumpla con su papel sino que casi siempre busca y encuentra cómplices para su deplorable comportamiento.

La cuestión es: Que hacemos con el escarnecedor?

En una congregación la cuestión se convierte en muy problemática, porque frecuentemente se eluden las responsabilidades para impedir que estas cosas sucedan.

Bien por comisión o bien por omisión, lo cierto es que recién se llega a obrar cuando las situaciones han llegado a sus puntos extremos.

Pero en la Palabra de Dios encontramos una contundente solución: Debemos apartar al burlador para que de esta manera la armonía y las heridas causadas, puedan ser restauradas.

No debemos ser temerosos de obrar según lo que el Creador ha establecido. No hacerlo, nos convierte en cómplices solidarios de las malas prácticas.

Proverbios 22:10

Diego Acosta / Neide Ferreira

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UN BEBE!

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Un joven preguntaba a sus amigos quién le enseñaría a ser padre, dado que su hijo estaba próximo a nacer.

Luego de las clásicas bromas que siempre originan estas situaciones, uno de ellos le dijo: Mira, no te preocupes, es tu hijo quién te enseñará a ser padre.

Pero como un bebé me va a enseñar?  Que sabe él?

No es él el que sabe, es quién nos ha Creado quién le dará sabiduría a su hijo para enseñarte…!

Pero como voy a aprender algo de un recién nacido?

Te gusto o no, te parezca bien o no, ten presente estas palabras. Por mucho que te esfuerces y por muchas opiniones que recibas o que leas, será tu hijo quién te enseñe a ser padre.

Él será tu mejor maestro!

El futuro padre se apartó de la conversación y finalmente se retiró. Horas después volvía a hablar con quién le había respondido.

Es que no puedo creer que mi hijo me vaya a enseñar. No lo acepto, me parece algo completamente sin sentido.

Creo saber lo que te ocurre: Te niegas a aceptar algo que a muchas personas les ha pasado. Solamente que la mayoría de ellas no tenía ni la vanidad ni la prepotencia tuya.

Te cuesta admitir que un bebé te vaya a enseñar, porque tu falta de humildad te impide comprender lo esencial: Quién es padre por primera vez tiene que aprender su papel.

Y el mejor maestro que tendrás será tu hijo, el niño recién nacido. Si aceptas esto, podrás disfrutar de los momentos más preciosos que pueden disfrutar un hombre y una mujer.

Y…aprendió!

Salmo 32:8

Diego Acosta / Neide Ferreira

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orgullo

PRESERVA…!

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David utiliza la palabra preserva cuando se dirige a Jehová, pidiéndole que lo ayude contra un gran enemigo.

Quién es ese enemigo?

La Soberbia!

Una vez más el Rey nos demuestra su capacidad para discernir los riesgos, al adjudicarle a la soberbia el carácter de peligrosa.

La actitud de pedir al Eterno su cuidado para que preservara su vida, es reveladora de la actitud de confianza que tenía el padre de Salomón con relación al Soberano.

Únicamente con su ayuda es posible combatir la soberbia!

Solamente con la intervención anticipada del Creador, podemos ser resguardados de los peligros o de los daños que provoca en nuestra vida la altivez desmedida.

No en vano muchos de los problemas que tenemos los hombres están relacionados con aquello que creemos que somos o con aquello que creemos que nos merecemos.

Tanto una cosa como la otra pueden llegar a destruir a una persona, sino que también puede provocar la más grave de las situaciones: Apartarnos de Dios!

Por estas poderosas razones debemos examinarnos constantemente, para detectar las acechanzas a las que estamos sometidos en la vida cotidiana.

A veces un simple gesto, puede ser demostrativo que estamos buscando ser los preferidos o también la satisfacción que nos producen determinados logros.

De eso buscaba David ser preservado. Y también de las actitudes iracundas, cuando no se nos reconoce como nosotros pensamos que somos.

Pienso en esto y pido la misma protección que pidió David. Mucho más porque no tengo su estatura espiritual y muchos menos su grandeza como hombre.

A veces cuando más pequeños somos, más nos consideramos!

Salmo 19:13

Diego Acosta / Neide Ferreira

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120…!

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Alguno de nosotros se puede imaginar siendo parte de un proyecto de 120 años de duración?

Lo más lógico es suponer que antes llegaríamos al final de la vida de nuestro cuerpo mortal.

Haciendo un ejercicio de imaginación, podríamos pensar que esa cuestión de la cantidad de años de vida, pudiera quedar al margen.

Entonces volveríamos a la pregunta inicial: Seríamos capaces de participar de un proyecto a 120 años?

Lo enfoquemos como lo enfoquemos, el tema es muy concreto y seguramente la respuesta también lo es: No.

No seríamos capaces de afrontar un reto de esa naturaleza.

Y si al reto lo planteara el propio Dios?

Dudaríamos, pero seguramente nuestra falta de discernimiento nos impediría siquiera considerar que deberíamos esperar 120 años para ver cumplido el proyecto.

Cada vez que hablo, leo o escucho sobre Noé, vienen a mi mente estos pensamientos. Y casi siempre termino abochornado, porque sabiendo que no voy a vivir esa cantidad de años, me escudo en esa alternativa.

Pero es un auto engaño!

En el supuesto que viviera, sería tan fiel y tan obediente como lo fue Noé?

Tristemente tengo que reconocer que seguramente no lo sería. La medida de mi fe es tan escasa, que no llegaría a soportar las burlas de la gente o las posibles quejas de los míos.

Pero hay algo alentador en todo esto!

Estos planteamientos muy teóricos escapan por completo a nuestra decisión. Pero están sujetos a la Voluntad Soberana del Eterno.

Y ÉL puede transformar mi mente, mi corazón e inundar de fe mi vida, como para ser capaz de obedecerle más allá de cualquier medida imaginable!

Génesis 6:22

Diego Acosta / Neide Ferreira

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horeb

REBELDÍA

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Fue Moisés uno de los grandes hombres que utilizó Jehová para cumplir sus designios con Su Pueblo.

En buena lógica podríamos suponer que este tiempo fue fácil para el hombre que confiaba en Dios. Pero sabemos que no fue así.

Le tocó sufrir a Moisés una de las actitudes humanas más nefastas: La rebeldía. Injustificada y también fuera de lugar no solo contra el hombre elegido por el Eterno sino también contra su propia la Dignidad del Creador.

Pensando en las difíciles circunstancias en el monte Horeb, podríamos imaginarnos que nosotros nunca haríamos lo que hicieron los hombres y mujeres que fueron liberados de Egipto.

Pero esta conclusión sería muy apresurada, porque si pensamos en cada día de nuestra vida, podríamos advertir que nosotros también somos rebeldes.

Cada uno es rebelde a su manera y en su medida!
Cuántas veces he sido rebelde al Soberano a lo largo de mi vida?

Tantas que no soy capaz de recordarlas a todas!Se me mandó luchar contra el amorreo?

Absolutamente No.

Pero fui mandado a hacer otras obras sobre las que recelé, sobre las que opiné y también sobre las que decidí no cumplirlas.

Por qué esta rebelión?

Porque seguramente tengo una idea equivocada de mi propia importancia. Porque tengo miedo por mi poca fe y entonces todo se me ocurre que es más difícil y más complicado para mis fuerzas.

Leyendo sobre aquellos tiempos, es necesario recapacitar y entender que cuando el Todopoderoso nos manda, solo nos queda obedecer.

ÉL no nos mandará a hacer nunca nada que sea perjudicial para nosotros y tampoco nunca nos abandonará.

A menos que decidamos apartarnos de su mano de Poder!

Deuteronomio 1:26

Diego Acosta / Neide Ferreira

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