mirada distraida

Mirada distraída

DEVOCIONAL

Más de una vez he tomado conciencia de mi actitud de ver y no ver.

Aunque parezca contradictorio, se trata de que no presto atención a las cosas que me rodean, porque estoy abstraído en mis propias preocupaciones.

Digamos que se trata de otro caso de ombliguismo o de comodidad, porque ciertamente resulta más fácil no ver lo que tenemos delante, por muy evidente que sea.

De esta manera no veo las necesidades del Prójimo ni me preocupo por pensar en la que forma en que podría ayudar a que no sean tan agudas o imperiosas.

Se comprende así como en la parábola de Jesús, todos pasaron al lado del caído y nadie lo ayudó. Salvo uno, que viendo la necesidad tuvo compasión y se puso en acción para solucionarla.

Cuando me vienen estos pensamientos, siempre concluyo en el mismo punto: Y si Dios tuviera una mirada distraída conmigo? Y si no mirara mis necesidades?

Entonces pido perdón y busco ayudar. Pero el miedo no es la mejor motivación para hacerlo.

Deuteronomio 22:4
Si vieres el asno de tu hermano, o su buey,
caído en el camino,
no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.

Deuteronômio 22:4
O jumento que é de teu irmão ou o seu boi
não verás caídos no caminho e deles te esconderás;
com ele os levantarás, sem falta.

Diego Acosta / Neide Ferreira

 

matrimonio y sociedad

Matrimonio y sociedad

Un comentario analiza los problemas
de las parejas de hecho,

para comprar una vivienda,
contratar un seguro o los derechos de cada uno.
También habla de los hijos en común,
pero no dice que Dios estableció el matrimonio
como forma de relación superior
entre un hombre y una mujer.

Diego Acosta – PODCAST

aprender a vivir

Aprender a vivir

DEVOCIONAL

Es notable como siempre hay algo que provoca que hagamos una especie de pausa, para mirar y para mirarnos a nosotros mismos.

Es el tiempo que Dios utiliza para mostrarnos todo aquello que está bien y sobre todo, lo que está mal ante sus ojos. Es por tanto un tiempo maravilloso para que observemos sin apasionamiento nuestra vida.

La pasada porque es parte de nuestra carga y es la que debemos ir dejando atrás para no arrastrar tanto peso y que nos impide caminar ligeros de equipaje.

La que forma parte del presente, para quitarle los restos de aquello que no nos deja crecer y que nos tira hacia abajo, como si fuera un espiral maligno.

Por tanto nos queda lo mejor por aprender: Lo que vendrá!

Aquello que forma parte de los Propósitos del Eterno para mi vida, que aunque ignoro cuáles serán sí tengo la certeza que serán lo mejor, porque en su infinita Misericordia, siempre tiene mucho más sobre lo que yo considero bueno.

Por eso debo aprender a vivir confiadamente, ignorando las circunstancias, dejando atrás el pasado e impidiendo que la memoria humana se interponga con lo sobrenatural.

Romanos 8:28
ES
– Y sabemos que a los que aman a Dios,
todas las cosas les ayudan a bien,
esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

PT – E sabemos que todas as coisas
contribuem juntamente para o bem daqueles que amam a Deus,
daqueles que são chamados por seu decreto.

 Diego Acosta / Neide Ferreira