La primera vez que pregunté cómo se debía leer la Biblia, me dieron una respuesta sorprendente: Por el Evangelio de Juan!
Me desconcertó que se alterara el orden natural del Texto y de esta manera se me sugiriera que no comenzara por Génesis. Con el paso de los años lo que fue sorpresa se convirtió en certeza.
Qué razón tenía la maestra que me habló de Juan!
Desde entonces es la recomendación que hago con más entusiasmo con relación a la primera lectura de la Palabra de Dios!
Siendo como es todo importante en la Biblia, tomar contacto con el Amor del Eterno, es como abrir una ventana hacia el infinito, donde prevalece la Luz con la que se puede alumbrar el Camino hacia la Salvación.
Desde aquel sabio consejo, Juan se ha convertido en el inicio de la lectura bíblica, para muchas personas que como yo, fuimos capaces de aceptar que se nos guiara hacia el verdadero Amor.
Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo,
que ha dado a su Hijo unigénito,
para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna.
João 3:16 Porque Deus amou o mundo de tal maneira
que deu o seu Filho unigênito,
para que todo aquele que nele crê não pereça,
mas tenha a vida eterna.
Hablar con otros hermano, siempre contribuye a contrastar las propias ideas con las de otros y de esta manera ampliar nuestra visión de Dios.
No se trata solo de contrastar sino de confrontar los pensamientos con lo que nos enseña la Palabra, para buscar ser cada vez mejores.
Recuerdo con mucho cariño a una anciana maestra que nos decía que el hablar es un arte que hay que preservar, porque en el fondo lo que significa es aprender a escuchar.
Jesús supo escuchar las inquietudes de los que estaban con ÉL, dejándoles el mensaje adecuado en cada circunstancia.
Si no sabemos escuchar no aprenderemos a interceder por las necesidades de quienes nos rodean, simplemente porque no sabremos cuales son.
Cada vez que tengo oportunidad de orar por las necesidades de otra persona, aprecio que estoy cumpliendo el Mandato del Hijo del Hombre, relacionado con el Amor y la Misericordia.
Por tanto pido Sabiduría al Eterno para que me ayude a luchar contra mi ego y me permita hacer partícipe de las necesidades del prójimo. Que me enseñe a llorar con el que llora!
Efesios 6:18
Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu,
y velando en ello con toda perseverancia
y súplica por todos los santos.
Efésios 6:18
Orando em todo tempo com toda oração e súplica no Espírito