EL VALOR DEL DINERO

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La Biblia advierte acerca de lo que el dinero significa para el hombre: Uno de sus peligros mayores, porque afecta al corazón en forma directa.

En qué forma lo afecta?

Porque domina las conductas, porque pervierte la razón y esclaviza a quienes se rinden a su dudoso poder. Al fin de cuentas, el dinero en sí mismo no tiene valor.

El valor del dinero es el valor que cada hombre le concede. Desde quienes lo utilizamos como un medio para la vida cotidiana, hasta los que lo convierten en su razón para vivir.

Precisamente por esa razón es lamentable comprobar cómo hay muchas personas que por su amor al dinero son capaces de vender sus miserias, en suma para vender su triste intimidad.

Lo grave de esta cuestión, es que cuando se pretende recuperar el valor de la intimidad, siempre es demasiado tarde porque lo mostrado por dinero, se sigue exhibiendo gratuitamente. Ese es el perverso poder del dinero.

Diego Acosta

LA HERENCIA

DEVOCIONAL

Son muchos los testimonios de familias rotas por la cuestión del legado a recibir, tras la muerte del padre o de la madre o de ambos.

La ambición y podríamos decir que la avaricia domina el corazón de los seres humanos, olvidando cualquier modo de gratitud hacia quienes les dejaron bienes. E incluso criticándolos por la forma en que administraron la riqueza.

Así es como somos y así es también como la Sabiduría de lo Alto, nos revela una y otra vez que el dinero ha sido y seguirá siendo el mayor problema que tenemos los hombres en nuestra vida terrenal.

De allí la importancia que tienen otros ejemplos, de personas que vivieron humildemente siempre, pero tuvieron y agradecieron el legado maravilloso de la fe que recibieron de sus mayores.

El más grande y preciado bien, que podamos tener en nuestra existencia, porque nos ha alejado del mal y nos ha acercado a Jesús y a la promesa de Vida Eterna.

3 Juan 1:4
No tengo yo mayor gozo que este,
el oír que mis hijos andan en la verdad.

Diego Acosta / Neide Ferreira

HACERSE RICOS…

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Si la literatura parece despeñarse hacia el facilismo o la frivolidad, hay que añadir nuevos motivos de preocupación: la aparición de libros para hacerse rico.

Lo grave es que supuestas prestigiosas publicaciones se hacen eco de los textos, que son alabados más allá de lo razonable por lo que se convierten en sospechosas e intencionadas exhortaciones a su lectura.

Una vez más comprobamos como el dinero es el poderoso instrumento que mueve a la sociedad, hacia la necedad de creer que es la solución de todos los problemas.

La Biblia nos advierte, por el contrario que el principal motivo de los problemas humanos, porque al amar el dinero nos convertimos en sus esclavos porque nos llena el corazón de envidia, ambición, orgullo, avaricia.

El dinero ha provocado a lo largo de los tiempos las más ruines conductas de los hombres, que rinden culto en el altar de homenaje al dios mammon, el dios dinero.

No sumarse a su esclavitud, es una forma de Sabiduría superior, porque debemos aceptar lo que el Señor ha dispuesto para nuestras vidas. Porque con absoluta seguridad, será siempre mejor que el dinero.

Diego Acosta

La seducción del lujo

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Sin solución de continuidad podemos advertir como el lujo, se convierte en un poderoso imán para atraer a quienes lo pueden disfrutar y también a quienes lo anhelan.

Esta situación tiene su gravedad, a pesar de que su tratamiento se lo pueda considerar como otra frivolidad, que finalmente logra el fin del lujo: que se lo desee…

En realidad cuando hablamos del lujo estamos hablando de cuestiones que en la Biblia tienen claras definiciones.

Mencionamos la vanidad, el orgullo, para quienes lo tienen. Y también podemos mencionar la envidia, la frustración por codiciar lo que otros tienen.

En el fondo estamos hablando de la brutal influencia que tiene el dinero sobre la sociedad en la que vivimos. Y también queda en evidencia que la riqueza parece ser un fin necesario.

Ser pobre no es un baldón y no desear la riqueza, tampoco es una torpeza. La ostentación del lujo, ofende a quienes luchan por vivir con dignidad y no hacen del dios mamon, el dios dinero el centro de su existencia.

Tenemos un Dios verdadero que nos advierte sobre el afán por el dinero.

Diego Acosta

Qué ejemplos les damos a los jóvenes?

Con demasiada frecuencia criticamos a nuestros jóvenes,
sin pensar que las generaciones
que tenemos más años que ellos,

seguramente no somos un buen modelo
en cuanto a la frivolidad en que vivimos
y al mundo que les dejamos.

Diego Acosta – Blog del TIEMPO

Intolerantes con los tolerantes

Una de las grandes premisas mundanas
es que seamos tolerantes,

empezando por el pecado
y terminando por quienes niegan o reniegan de Dios.
La tolerancia no forma parte de la Biblia
y aceptarla nos aparta de nuestra condición
de hombres nuevos.

Diego Acosta – MENSAJE

LUJOSA OBCENIDAD

CONSIGNA: SER PRUDENTES Y ESCUDRIÑAR

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En tiempos en los que millones de personas están viviendo realidades angustiosas y futuros inciertos, la exhibición del lujo se torna casi intolerable.

No se trata de envidia, se trata de sentido común, porque las demostraciones de dinero que implica mostrar el lujo, ofenden a quienes están padeciendo incertidumbre y zozobra.

Desde mansiones a vehículos u ostentosas formas de vida, exhibir con jactancia el dinero, no hace otra cosa que aumentar lo que se pueda llamar la brecha sutil de una sociedad.

Esta situación origina pretensiones desmedidas con impuestos al lujo, que más bien se parecen un gravamen al lujo exhibicionista, pues los efectos económicos son francamente escasos.

Lo que sí queda en evidencia es que la Palabra de Dios, nos enseña que el amor al dinero es una de las mayores perdiciones del hombre y que su exhibición, forma parte de la necedad humana.

En tiempos complejos, la prudencia sería una buena recomendación para quienes viven en la angustia de tener que mostrar que lo único que parecen tener, es dinero.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com