Se vuelve a celebrar el llamado día de la mujer, reclamando derechos sobre su igualdad con relación al hombre. Un reclamo que tiene múltiples facetas que confunden, tanto que las asociaciones que representan a la mujer, son varias en una manifiesta división.
Esencialmente esta proclamación de la igualdad, puede llamar la atención por cuanto cuesta entender qué es lo que exactamente se quiere decir. En el ámbito laboral por ejemplo, la paridad entre hombres y mujeres en determinados cargos, no hace otra cosa que complicar el entendimiento.
Una mujer debe ocupar funciones en función de su capacidad y nunca porque lo determinen las normas. Sostener este criterio lejos de ayudar a la mujer, la colocan en un difícil plano de ser iguales, por el simple imperio de las disposiciones.
Como es obvio estamos rotundamente en contra de la postergación sistemática de la mujer, por su sexo. Por tanto resulta difícil entender el proclamar la igualdad desde la perspectiva de instaurarla por la vigencia numérica.
Desde nuestra perspectiva de creyentes recordamos lo establecido por el Dios Todopoderoso, con la proclamación de que ÉL no hace acepción de personas. Y desde el momento mismo de la Creación, hombre y mujer, son iguales ante el Eterno.
La dolorosa realidad de percibir que se está solo en el mundo, es una realidad en la vida de muchas personas que se niegan a aceptar que existe una posibilidad de cambiar la tristeza por la alegría.
Este cambio sólo se logrará abandonando la actitud de negar la existencia de Dios y negándose a la vez, de recibir su maravilloso Consuelo y Amor, tan grande que resulta casi inimaginable.
Sentirse solo y luchar solo contra las adversidades de la vida, solo lleva a la frustración y también a la rebelión contra quienes nos rodean, por considerarlos parte del problema que nos afecta.
La soledad no es buena para nadie y así lo entendió el Todopoderoso con Adán en el Paraíso, siendo como era un lugar maravilloso pero con un vacío fundamental en la vida del primer hombre.
Abandonemos la terquedad de negar al Supremo y tengamos la humildad de reconocer nuestra debilidad, para transformarnos en un hombre nuevo y quién dice hombre obviamente dice mujer.
Luchemos ante las adversidades del mundo, bajo la protección del Poder de Dios. Solos, ya lo hemos comprobado, no podremos lograr más que derrotas y sembrar nuestro corazón con la semilla de la amargura.
Job:36:5
He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría.
Debemos estar seguros de nuestra Salvación porque Dios no perdona parcialmente, sino que lo hace de una vez
y para siempre cuando lo hemos aceptado en nuestra vida. Pr. Fernando Moreno – MENSAJE
Ig. Esperanza de Vida – Valencia
La Torá es el Libro Sagrado del judaísmo, puesto que contiene las leyes y relatos fundacionales del pueblo y la entidad hebrea. Su traducción significa: teoría, enseñanza o doctrina.
Se corresponde con los cinco primeros libros de la Biblia, conocidos como Pentateuco y en ellos se encuentran las instrucciones, revelaciones y mandamientos que Jehová Dios entregó al Pueblo de Israel.
Por esta razón se lo considera depositario de la Ley sagrada y es el Texto fundamental para los judíos ortodoxos. Los cinco Libros fueron dictados punto por punto por Jehová a Moisés en el Monte Sinaí, en una fecha que se sitúa alrededor de comienzos del milenio anterior al nacimiento de Jesús.
Los estudiosos de la Torá sostienen que solo ellos son los idóneos para realizar una transcripción detallada y le dedican años al conocimiento en profundidad del idioma en el que fueron redactados los Libros.
La Torá es el documento que generalmente se regala cuando se funda una nueva sinagoga o cuando se la prepara para ser regalada a una nueva familia judía. Entre quienes dedican su vida a su conocimiento existen diferencias con relación a la fecha en que fue escrita.
En algunos de esos círculos se sitúa su redacción entre los siglos V y VI antes del nacimiento de Jesús, mientras que otros se decantan por el siglo IV o el II, siempre tomando como referencia al nacimiento del Hijo de Dios.
El primer Libro de la Torá es el de Bereshit o Génesis revela la Creación del mundo y la aparición del primer profeta de la antigüedad que es Abraham, de cuya descendencia conformaría el Eterno a su Pueblo.
Este Texto, que significa En el comienzo también narra la vida de otros hombres fundamentales de la nación hebrea:Jacob y su hijo José.El final del primer Texto revela la esclavitud que sufrieron los israelíes en Egipto.
Éxodo o Shemot, significa Nombres y en él se detalla como el pueblo judío adquiere su identidad, además de su unidad étnica. Razón por la que Jehová le dejó en el Monte Sinaí las leyes sagradas, himnos y oraciones.
El tercer Libro es el de Vayikrá o Levítico, que traducido significa ÉL llamó que hace alusión a los ritos y procedimientos ceremoniales. Identifica a los levitas y sacerdotes, como los protagonistas de su ejecución y cumplimiento.
El siguiente es Badmibar o Números que se puede traducir como En el desierto que refleja la vida en el Neguev, el cruce del Mar Rojo y finalmente la ansiada llegada a la Tierra Prometida, tras superar el Río Jordán.
El Libro final es el de Devarim o Deuteronomio, que se traduce como Estas son las palabras, y en él se revelan el discurso de Moisés al Pueblo judío antes de cruzar el Jordán, la vida y muerte del propio Moisés y la de Josué.
La Torá judía o la Biblia, es esencial para saber sobre los momentos cruciales desde la Creación, hasta la Tierra de Canaán, la Tierra Prometida.
Ante la evidencia de sus propias propuestas, el mundo se quita esa responsabilidad, culpando al Matrimonio,
de los problemas que surgen en las relaciones entre
un hombre y una mujer. Diego Acosta – MENSAJE
Estas imágenes de cataratas fueron logradas en el sur
de Suiza cerca de la frontera con Alemania y se conocen como Rheinfall. La Obra del Señor es tan diversa
e inabarcable como su Grandiosidad.
LA CREACIÓN
Los líderes islámicos promueven la idea de que las familias árabes tengan muchos hijos especialmente en Europa,
para incidir en la vida de las naciones de Occidente.
Pr. Fernando Moreno – MENSAJE Iglesia Esperanza de Vida – Valencia
La rebeldía hacia Dios es la causa y el efecto
nuestra propia destrucción por cuanto desafiar
al Todopoderoso significa apartarnos de su Misericordia
y renunciar a su Glorioso Amor. Diego Acosta
DEVOCIONAL Es relativamente fácil alejarse de Dios, porque en el ejercicio del libre albedrío, tenemos la facultad de tomas decisiones que incluyen esta tan gravemente importante. Esto puede ocurrir por múltiples razones, todas engañosas y que nada tienen que ver con el Amor del Todopoderoso hacia nuestra vida. Pero lo cierto es que lo hacemos, sin valorar las consecuencias que puede tener no contar con el Padre en cada uno de nuestros actos. Sin considerar tampoco que estamos desechando la Misericordia que ÉL renueva cada día. Pareciera que un ataque de ceguera espiritual nos hubiera afectado. Pero un día advertiremos que ya no contamos con el Poder del Soberano y entonces comenzarán los lamentos y la angustia. Pero a pesar de nuestra indignidad, si nos arrepentimos ÉL nos recibirá con su Amor, pero debemos recordar que lo que no hará será librarnos de las consecuencias de nuestras malas decisiones.
Lucas 12:9 mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. Diego Acosta / Neide Ferreira