no a halloween

NO A HALLOWEEN

PERSONAL

En este día hay quienes sin pensar, simplemente por inercia siguiendo las normas y modas del mundo, se aprestan a celebrar una fiesta.

Como es posible que se celebre una fiesta con muertos, espíritus malignos, con consagraciones a seres infernales?

Incluso se ignora de manera perversa, lo que la tradición celta imponía como forma de no verse afectados por los espíritus del mal: La ofrenda de niños para que las familias no padecieran las maldiciones.

Por qué no se comenta que en este el sacrificio ritual de niños, era casi normal?

Incluso lo que se presenta como una simpática costumbre, la del truco o trato, no es otra cosa que la forma de evitar que un espíritu malévolo, maldijera a una casa y a todos sus habitantes, trayendo toda clase de desgracias sobre ellos.

Las calabazas iluminadas tenían el propósito de no encontrarse con este maligno, que se conocía como Jack.

En definitiva, estamos en libertad de celebrar Halloween, pero asumiendo sus consecuencias. La rebeldía contra lo dispuesto por Dios tiene su costo.

Dios es un Dios de vida y no de muerte.

Recordamos: Jesús declara en Juan 8:12

Yo soy la luz del mundo;
el que me sigue, no andará en tinieblas,
sino que tendrá la luz de la vida.

Estamos advertidos!

Diego Acosta

 

 

miedo a los espiritus de los mue

MIEDO a los espíritus de los muertos

PERSONAL

Una de las características de esta celebración de los celtas, era que resultaba conveniente disfrazarse para confundirse con los malos espíritus que se mezclaban con los vivos.

En el solsticio del otoño, cuando se daban por terminadas las cosechas en Irlanda y comenzaba un nuevo año céltico, esta práctica de confundirse con los malos espíritus, generó varias situaciones.

Una era la de los disfraces y otra la de realizar banquetes en las tumbas de los muertos familiares, como otra forma de confundirse con los espíritus que esa noche se consideraba estaban liberados para deambular entre los vivos.

La iglesia católica quiso “cristianizar” este evento y creó el día de todos los santos, que se celebra el primero de Noviembre.

En realidad Halloween, puede interpretarse como la noche de brujas o la noche de la víspera de los difuntos. La Palabra de Dios nos enseña que no debemos de tener tratos con los muertos ni mucho menos intentar comunicarnos con ellos.

La participación de los niños en Halloween, debe ser un llamado de atención para los padres y preocuparse para que en ningún caso los hijos participen de lo que se “celebra” en este día.

Diego Acosta