ostentación septimomilenio

OSTENTACIÓN

DEVOCIONAL

Por sorprendente que resulte el mundo admira a quienes hacen pública ostentación de su riqueza, de su poder, de su importancia.

No solamente los admira sino que también asume como propios los logros de otras personas, viviendo a través de ellos una fantasiosa realidad completamente ajena a lo concreto de cada día.

Es triste comprobarlo y más triste todavía, saber que entre los creyentes existen situaciones parecidas, dejando que la mente domine los fundamentos de la fe.

Comprobando una vez más esta realidad, dirigí mi atención hacia Jesús, el modelo perfecto para todos nosotros, porque su admirable Ministerio Terrenal, nos dejó enseñanzas imperecederas.

El Hijo del Hombre se mostró manso y humilde, sin tener posesión alguna, pero seguro de que su Obra sería la mejor muestra de su Deidad y de su Majestad.

Como es posible esto?

Porque la Grandeza de Jesús, no está relacionada con ninguna muestra humana de riqueza, carece de cualquier forma de ostentación y su relevancia es ejemplar para los humanos. ÉL es el Camino hacia la Verdad y la Salvación.

Lucas 9:58
ES – Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas,
y las aves de los cielos nidos;
mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza.

PT – E disse-lhe Jesus: As raposas têm covis,
e as aves do céu, ninhos,
mas o Filho do Homem não tem onde reclinar a cabeça.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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lucha septimomilenio

CRISIS MUNDIAL

ANTIVIRUS

Los responsables de la lucha contra pornografía infantil, el abuso sexual de menores y la pedofilia, están dando continuos mensajes de alerta por cuanto se sienten desbordados por la magnitud del problema que deben enfrentar.

Los avances tecnológicos, en este caso, tienen su lado más perverso, a raíz de que permiten que la llamada internet oscura sea utilizada por los vándalos para cumplir con sus brutales propósitos.

Los casos denunciados han llegado a cifras que superan largamente las capacidades de las administraciones para luchar contra este flagelo, que se ha convertido en una de las mayores amenazas contra la sociedad de nuestro tiempo.

La necesaria colaboración de las grandes empresas tecnológicas, pueden ser uno de los fundamentos de esta lucha despiadada contra los depredadores de la niñez en el mundo.

A esta lucha debe enfrentarse la sociedad en su conjunto y de manera primordial, los millones de creyentes en todo el mundo, que deben ser fieles a las enseñanzas de Jesús y al cuidado y Amor que tuvo para con los niños.

Este Mandato es inexcusable!

Diego Acosta

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diego septimomilenio

EL PRECIO

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

En una congregación una pareja manifestó su deseo de retirarse durante un tiempo porque tenían muchas dudas, porque estaban confusos con relación a la iglesia y con relación a Dios.

Esta decisión provocó reacciones de todo tipo, desde la comprensión hasta la incredulidad, porque como es natural si alguien se aleja por esas razones, algo está ocurriendo que afecta a todos.

En medio de esos difíciles momentos, una de las más antiguas maestras bíblicas, dijo unas palabras que resultaron más sorprendentes todavía: Ese es el precio…

Con la máxima discreción ella explicó las razones de tan drástica frase!

Por qué nos sentimos confusos?

Por qué precisamos alejarnos de la iglesia?

Por qué ponemos a Dios en el medio de esta clase de situaciones?

La confusión se origina en nuestro interior y somos los causantes primeros de todo lo que nos ocurre. Por qué? Porque vivimos en un continuo movimiento buscando cosas nuevas, novedades que nos agiten, que nos llenen de esa forma de entusiasmo que llamamos…incentivos.

Esto significa que no tenemos las bases sólidas que deberíamos de tener luego de pasar un cierto tiempo, viviendo la vida de una congregación y en lo que se supone un crecimiento espiritual continuo.

Si creemos no precisamos estímulos que nos impulsen a nuevas sensaciones, sino todo lo contrario. Si creemos, nos podemos afirmar en la Roca y comenzar a ser ayuda y referencia para quienes se inician en el camino de la fe.

Esto origina confusión, porque siendo como se supone que somos personas con tiempo en los caminos del Señor, por qué tenemos estos altibajos?

Y también esta situación nos tiene por responsables. Porque no encontramos en la Palabra de Dios, aquello que buscamos, porque no sabemos muy bien qué es lo que buscamos.

No tenemos una religión, tampoco tenemos soluciones mágicas a los problemas, ni tampoco manifestaciones que nos hagan llegar al éxtasis, como muchos pretenden al buscar sensaciones, impropias de un creyente.

Y si nos alejamos del Eterno, finalmente estamos demostrando que todo en lo que hemos creído y en todo lo que supuestamente hemos aprendido, no tiene relación con lo que llamamos la Fe.

No busquemos soluciones ni sensaciones en las cosas de Dios. Busquemos el Camino que nos abrió Jesús, hacia el Reino donde solo prevalecerá la Verdad y entonces seremos libres. Y entonces tendrá sentido pagar el precio por la perseverancia, aún en medio de las humanas dudas.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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difuminadas septimomilenio

MISERIAS

DEVOCIONAL

Provoca tristeza advertir como hay quienes en el mundo se afanan por conocer las miserias que afectan principalmente al pasado de las personas, mucho más si son conocidas.

Ese deleite por los errores que se cometieron en  otros tiempos, pone de manifiesto cómo nos empeñamos en ignorar a Dios y también cómo no somos capaces de buscar el perdón que alivie las cargas de la propia vida.

Estas dolorosas actitudes, nos deberían llevar al agradecimiento por haber recibido de alguien, las palabras que nos llevaron hasta el arrepentimiento y luego al perdón Sanador y Salvador.

La dramática realidad del mundo, nos debe impulsar a ser fieles cumplidores del Mandato de Jesús de llevar el Evangelio, hasta los confines de la tierra y hasta el prójimo… el que tenemos a nuestro lado.

Será otra forma de expresar mi reconocimiento por la Salvación y por el cambio de vida, que me hizo olvidar el pasado y solo pensar en el futuro. Todo, porque el Eterno perdonó y olvidó todo lo mal que viví, en otros tiempos!

Efesios 4:32
Antes sed benignos unos con otros,
misericordiosos, perdonándoos unos a otros,
como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Efésios 4:32

Antes, sede uns para com os outros benignos,
misericordiosos, perdoando-vos uns aos outros,
como também Deus vos perdoou em Cristo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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luzia septimomilenio

AGUAS TURBULENTAS

He estado navegando
por aguas turbulentas,
y casi me he ahogado.
No obstante, tu mano
se extendió en mi socorro,
y de las aguas revueltas
Tú me has sacado.
Me has enseñado a nadar,
a enfrentar olas gigantes
provocadas por mi desatino;
porque tú,  Señor Jesús,
eres el Capitán de mi barco,
el que rige el timón
de mi ya escrito destino.
Has derribado, Señor
los muros de la falsedad,
y de la sórdida mentira
que estorbaban
mi crecimiento espiritual.
Tanta cosa que creía
como verdad para mi vida,
ahora veo que eran
frutos de mi mente carnal.
De mis muchas equivocaciones
una cosa he aprendido:
que las pruebas que he pasado
me han fortalecido.
Porque cada vez que erraba,
venía a tus pies, Señor,
me arrodillaba, y clamaba,
y volvía a mi niñez,
Y tú me  acariciabas, y me decías:
¡ No te preocupes, hijita,
inténtalo otra vez!
He comprendido también
que las pruebas que
superar no he logrado
me hicieron madurar,
y a valorar mi salvación.
Pues, cuánto más dura es la prueba,
y más débil me siento,
es cuando tu poder se revela
en mi humana condición.

Muchos amigos que he tenido
con el paso del tiempo
me han abandonado;
y sólo tú,  Señor Jesús,
de mi vida no te has desertado.
Con el abandono he aprendido
a luchar a favor de los que me dejaron,
porque cada vez que pienso en lo que ha ocurrido,
me pongo a orar por ellos
y son cubiertos por tu bendición,
e inmediatamente el perdón brota
de mi herido corazón.
Ahora mi barco viaja de viento en popa,
y no hay nada más que me impida navegar.
Con mis ojos puestos
en el horizonte de tu presencia
sigo mi viaje,
y un día,  por fin llegaré
a mi verdadero hogar.
Mi hogar está a tu lado, Jesús,
dónde viviré para siempre,
por toda la eternidad.
Gozando en tu presencia,
disfrutando de tu amor,
adorandote con los Ángeles…
¡ Ésa es la real felicidad!
Eres mi fiel amigo
con quién siempre puedo contar;
Teniéndote en mi vida,
¿qué más puedo desear?
El amor que me une a ti
es contra viento y marea,
y es más profundo que el mar.
Y en la alegría,  o en la tristeza,
en la riqueza, o en la pobreza,
en la vida, o en la muerte,
nadie, ni nada jamás
nos podrá separa.

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Lucia Caetano

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hipocritas septimomilenio

SONRISAS

DEVOCIONAL

Jesús amonestó severamente a sus discípulos, cada vez que incurrían en la grave falta de no ser sinceros.

Haría exactamente lo mismo conmigo, cada vez que esbozo una sonrisa ante quién no la debería hacer, mintiendo y mintiéndome, en un hecho que llama a la reflexión.

Nadie nos ha mandado que seamos amigos de todas las personas que nos rodean. Eso es absolutamente cierto. Pero nadie nos ha mandado que simulemos ser amigos de todos, cuando no es verdad.

Si profundizo en el tema, me imagino a cuántos hermanos sonrío y me sonríen, cuando en mi interior no tengo el menor motivo para hacerlo y de igual modo los demás.

Y esto revela la gravedad de nuestros comportamientos en las congregaciones, donde cada día se simula, se miente, se simula, se trastoca lo bueno por malo.

Debo ser sincero, comenzando por mi propia persona, porque así demostraré que soy digno de respeto y porque así aprenderé a respetar a mis hermanos.

Así lo exige Jesús!

Salmo 26:4
ES – No me he sentado con hombres hipócritas,
ni entré con los que andan simuladamente.

PT – Não me tenho assentado com homens vãos,
nem converso com os homens dissimulados

Diego Acosta / Neide Ferreira

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abandono septimomilenio

ABANDONO

DEVOCIONAL

Mirando partes de equipos en desuso, no pude sustraerme al pensamiento de lo que ocurre con las cosas que un día consideramos que ya no son útiles.

Simplemente las apartamos y las reemplazamos por otras, sin valorar lo que nos sirvieron ni el valor que le concedimos.

Si estas consideraciones las aplicamos a las personas, entonces los conceptos adquieren otra dimensión que nos provoca una profunda reflexión acerca de la falta de sensibilidad con la que obramos.

Es notable que del mismo modo que desechamos aquello que consideramos que ya no nos es útil, lo hacemos con las personas que en un determinado momento pasaron a formar parte de la lista del olvido.

Si me presentara ante Jesús con esa lista, que me diría?

Seguramente me mandaría a pedir perdón a cada uno de ellos, por la soberbia y la jactancia de sentirme superior y de considerar que ya no adecuados para mi vida. Y también les debería de pedir perdón, por olvidarme que el Eterno nunca abandona a los suyos.

2 Samuel 22:29
ES – Tú eres mi lámpara, oh Jehová;
mi Dios alumbrará mis tinieblas.

PT – Porque tu, Senhor, és a minha candeia;
e o Senhor
clareia as minhas trevas.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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luzia septimomilenio

OS ACORDÁIS…?

¿Os acordáis del cuento
de la fiesta que hubo en el cielo?
Un ángel vino a la Tierra
a traer la invitación.
Sólo los que tenían alas
fueron invitados
porque podían volar,
pero el sapo envidioso
que era también muy tramposo
logró con sus artimañas
a esa fiesta colar.
En la invitación estaba escrito
que todos que fuesen músicos
sus instrumentos podrían llevar.
La paloma preparó su harpa,
la cigüeña su clarín,
y el pájaro carpintero
afinó su violín.
La libélula tan delicada
tocaba la flauta divinamente,
y quiso llevar su instrumento
para alegrar el corazón
de todos los oyentes.
La garza con su guitarra
con esmero la preparó,
afinando sus cuerdas,
limpiándola con sus plumas
y finalmente, en un rincón
del bosque la dejó.
Todos se acicalaban
para estar limpios y olorosos,
pues la ocasión exigía
que estuvieran así de hermosos.
Nuestro tramposo personaje
pensó,  pensó,  y repensó
buscando una manera
de burlar la vigilancia
y poder por fin
a los cielos llegar.
En su cabecita hueca
una lucecita se encendió,
y en la guitarra de la garza
él rápidamente se escondió.
La garza no se apercibió
de la carga que llevaba;
Siguió surcando los aires
con lo contenta que estaba.
Al llegar, todos pusieron
sus instrumentos
dónde un ángel les indicó,
y el sapo en ese instante
de esa oportunidad aprovechó.
Y salió de su escondrijo
para disfrutar de la fiesta,
del celestial evento.
En vez de procurar
pasar desapercibido
se puso a bailar,
riendo, y saltando
demostrando su contentamiento.
Las aves se sorprendieron
al ver que él había logrado
lo que los otros animales
ni siquiera ésa posibilidad
había alguno soñado.
Como era muy gentiles
no le dieron mucha importancia,
y el sapo siguió disfrutando
hasta el final de la fiesta.
Se despistó de estar pendiente
de meterse en su escondrijo,
y cuando se percató,
la garza ya se había ido.
No obstante, él vio allí
en el lugar de los intrumentos
la tuba del cuervo
que se estaba despidiendo
para alzar el vuelo de vuelta,
y el sapo se metió dentro.
El cuervo cogió su tuba,
y en el aire se alzó,
pero de contento que estaba
quiso continuar la música
y su tuba la sopló.
El sapo salió disparado
en el primer acorde
que el cuervo inocente tocó.
Y fue echado abajo
y a la Tierra se cayó.
Y colorín colorado
ese cuento se ha acabado.Ese cuento me hace recordar
lo que está escrito en la Biblia,
cuando habla de la segunda venida
de Jesús,  nuestro Señor.
Sabemos que él vendrá
a buscar a su iglesia,
y nos alzaremos en los aires
para estar para siempre
con nuestro Creador.
El primer requisito
Es creer en Jesucristo
a quién debemos amar,
pues es él que vendrá
a por su iglesia,
a su novia amada,
a quién él va a desposar.
No podremos hacer trampas
como el sapo de la historia;
Jesús ya conoce hace tiempo
los que realmente son suyos.
Y no podremos escondernos
detrás de pastores ungidos,
de músicos,  o misioneros,
o de los creyentes amigos.
La invitación es para todos,
y cada uno debe aprovechar
el tiempo que Dios le dio
para crecer y madurar
en los mandamientos de Dios,
viviendo siempre gozosos
en su buena, agradable,
y perfecta voluntad.
La renuncia que Jesús pide
en Mateo capítulo 16,
es el modo que tendremos
que vivir para agradar a él.
El que no renuncia a sí mismo,
y que se rehúsa a cambiar,
no podrá conocerle,
para amarle  profundamente
y disfrutar de su amor de verdad.
El que permite que su ego
lo impida de ser transformado,
será dejado atrás;
Y tendrá que asumir
las funestas consecuencias
de sus actos inconsecuentes
que cambiarán por completo
a su celestial porvenir.
En el cielo habrá la boda
del Cordero y de la novia,
y allí no podrá estar,
el que no estuviere vestido
adecuado para el evento
será echado por el Rey
por las puertas de su Ciudad.

Lucia Caetano

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