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LA REFORMA – III

LA DEGRADACIÓN

Una de las grandes cuestiones que influyeron en el ánimo de Martin Lutero, fue sin duda el grado de degradación que existía en la jerarquía de la iglesia católica.

El monje lo pudo comprobar cuando en el año 1510 viajó a Roma y se encontró con la gran sorpresa de comprobar cómo vivían los altos prelados de la iglesia.

Advirtió que la ostentación y la riqueza eran comunes a muchos hombres que detentaban altas responsabilidades en Roma. E incluso la propia iglesia estaba construyendo un gigantesco templo, que luego conoceríamos con el nombre de Vaticano.

De esta manera pudo contrastar la modesta forma de vivir que tenían en su orden, ya que los agustinos eran una de las órdenes mendicantes.

Es decir, los agustinos luego de cumplir con sus deberes como miembros de la congregación, debían salir a las calles para lograr los alimentos esenciales para la supervivencia.

Esta situación conmovió todavía más a Lutero que comenzó a definir como era la iglesia que mejor serviría al Señor.

Siete años más tarde de su sufrido viaje a Roma, se decidió a hacer públicas sus proposiciones, que le valdrían la persecución y que marcarían el comienzo del proceso que llamamos la Reforma.

Diego Acosta

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EL CUIDADO

Le contaba a un amigo que había tenido que realizar un largo viaje hasta una ciudad y volver a mi casa.

Mientras le daba detalles de cómo se había desarrollado el viaje y de algunos accidentes que presencié, él me interrumpió y me dijo: Como te cuida el Señor!

Me quedé sorprendido y le contesté que sí, que me había cuidado y que había orado para clamarle por su protección en todo momento.

Cuando me quedé solo me puso a pensar en lo que me había dicho mi amigo y mi sorpresa fue mayor todavía, porque comprendí que el Eterno me había cuidado mucho más de lo que me podía imaginar.

Me resulta penoso ver como son mis propios comportamientos. El cuidado que Dios tiene de mí es algo que lo debería saber y recordar, sin que nadie me lo mencione.

Sin embargo fue necesario que alguien lo dijera, para que nuevamente tuviera que dar gracias por su infinita Misericordia.

Hasta cuándo tendrá Dios que soportar tanta indiferencia hacia su Amor?

Salmo 55:22

ES – Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará;
       No dejará para siempre caído al justo.

PT – Lança o teu cuidado sobre o Senhor, e ele te susterá;

       nunca permitirá que o justo seja abalado.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ALIVIARÁ

Los judíos clamaron al Señor por su esclavitud en Egipto y ÉL respondió con la libertad!

La historia que se nos revela en Éxodo tiene también otra faceta que nos debe hacer reflexionar. Luego de la libertad hubo quejas y protestas.

Muchas veces seguramente nos hemos planteado preguntas, relacionadas con la ingratitud de quienes habían sido liberados.

Pero, acaso no es lo mismo que hacemos prácticamente todos los días?

Acaso no nos quejamos?

Acaso no llegamos hasta el límite mismo de la rebeldía?

Cómo es posible que nos asombremos entonces de los hechos de los judíos en el desierto de Sinaí?

El Eterno prometió libertad y cumplió!

Dios prometió Misericordia todos los días y lo cumple en cada amanecer!

Por qué no cambiamos de actitud y asumimos que tenemos un corazón rebelde y una dura cerviz?

Si lo hiciéramos muy distinta sería nuestra vida. Seguiríamos teniendo problemas, pero el Altísimo siempre aliviaría nuestra carga.

Salmos 81:6

ES – Aparté su hombro de debajo de la carga;
       sus manos fueron descargadas de los cestos.

PT – Tirei de seus ombros a carga;

       as suas mãos ficaram livres dos cestos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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PEQUEÑO

Un joven recién convertido se mostraba abatido y con poca voluntad para seguir estudiando la Palabra y también para servir en la congregación.

Guiado por el Espíritu y la experiencia que dan los años, decidí hablar con este joven que desde el primer momento había impresionado favorablemente a todos los que teníamos responsabilidades.

Me dijo con mucha franqueza que se sentía tan pequeño que pensaba que nunca haría nada para Dios, precisamente a causa de esa condición.

Le expliqué con paciencia y Sabiduría de lo Alto, que precisamente es a los pequeños a los que el Eterno usa para cumplir con sus Propósitos.

Difícilmente el Creador pondría en manos de un presuntuoso alguna parte de su Obra, porque no haría otra cosa que aumentar su vanidad.

Le sugerí que estudiara en el Antiguo Testamento para que advirtiera como el Todopoderoso creó de un grupito de personas a todo un Pueblo al que le dio identidad en el desierto luego de sacarlo de la esclavitud de Egipto.

Acaso es Israel un pueblo numeroso? No es un pequeño pueblo? El joven comprendió el mensaje y pronto recuperó todo aquello que demostraba que era un apartado del Señor!

Isaías 60:22

ES – El pequeño vendrá a ser mil, el menor, un pueblo fuerte.

       Yo Jehová, a su tiempo haré que esto sea cumplido pronto.

PT – O menor virá a ser mil, e o mínimo, um povo grandíssimo.

       Eu, o Senhor, a seu tempo o farei prontamente.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL CUIDADO

Como una norma general de la especie, cuidamos de nuestros hijos.

Es algo que naturalmente hacemos la gran mayoría de los humanos y que también hacen la inmensa mayoría de las otras especies de la Creación.

Por estas razones es que nos llama tanto la atención, cuando conocemos casos de niños maltratados por sus padres.

Pero el cuidado tiene sus matices. Cuidar significa alimentar, vestir, proteger y en la mayoría de los casos también significa educar?

Probablemente la respuesta mayoritaria sería una rotunda afirmación. Pero sigue existiendo algo más que debemos considerar: Se trata de lo que enseñamos a nuestros hijos.

En primer lugar con nuestro ejemplo cotidiano y luego con lo que forma parte del diario vivir.

Si hablamos de respeto, debemos respetar, si hablamos de consideración, debemos considerar, si hablamos de humildad obviamente debemos ser humildes.

Pero sigue faltando lo más importante: Si nos expresamos a través de nuestro ejemplo diario, también nos debemos manifestar a través de enseñar acerca de nuestro Dios.

El mismo que nos ha Creado, nos ha dado la vida y lo que somos. Y debemos hablar de su Grandeza y de la entrega de Jesús por todos nosotros.

Si no hablamos a nuestros hijos del Hijo del Hombre, estaremos faltando seriamente a una de nuestras principales obligaciones. Una que nos será especialmente reclamada en el Juicio.

Si anhelamos que nuestros hijos sean personas saludables tanto en lo físico como en lo espiritual, debemos proporcionarles los alimentos indispensables.

Y el principal de ellos para que sean hombres y mujeres gratas y fieles al Señor, es hablarles de Jesús y sus enseñanzas.

Deuteronomio 4:9

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

Deuteronômio 4:9

Tão somente guarda-te a ti mesmo e guarda bem a tua alma, que te não esqueças daquelas coisas que os teus olhos têm visto, e se não apartem do teu coração todos os dias da tua vida, e as farás saber a teus filhos e aos filhos de teus filhos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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IMPACIENCIA

Si la paciencia es una virtud, lo contrario es una necedad.

Esencialmente porque demuestra el poco crecimiento espiritual, la falta de confianza en el Señor y la incomprensión de verdades fundamentales.

Una de ellas, es que el Tiempo es de Dios y que todo lo que ocurre está sujeto a su Voluntad. Incluso aquello que esperamos con un afán desmedido.

Los pequeños hechos cotidianos demuestran y nos demuestran, lo equivocados que estamos cuando pensamos que hemos alcanzado una determinada estatura como seguidores del Eterno.

Somos un poco infantiles, un poco torpes, pensando que todo debe ocurrir y debe ser satisfecho en el momento en el que se nos ocurra.

La impaciencia, la ira, nos pone muchas veces al borde de los peores arrebatos, de los que luego nos tendremos que arrepentir.

Aprendamos a ser buenos hacedores de la Palabra, para que nada nos afecte y podamos someter nuestro ímpetu y nuestro afán, a nuestra condición de hijos de Dios.

Proverbios 14:29

El que tarda en airarse es grande de entendimiento;
mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.

Provérbios 14:29

O longânimo é grande em entendimento,

mas o de ânimo precipitado exalta a loucura.

Diego Acosta / Neide Ferreira