LA MAJESTAD

DEVOCIONAL

Temerariamente seguimos desdibujando la infinita Majestad de Jesús, tornándolo un personaje cada vez más pequeño…

En lo personal, he pedido perdón, por haber participado con tontería extrema, en esta infame acción de hacer a menos al Hijo del Hombre.

Es evidente que cada día que pasa, el mundo nos influye tremendamente, a tal punto que estamos perdiendo el rumbo nada más y nada menos que con la Cabeza de la Iglesia a la que pertenecemos.

Si aceptamos esto, que queda de nuestra fe?

Seremos hojas movidas por el viento mundano?

O seremos hombres movidos por el Mandato de llevar el Mensaje de Esperanza?

En este tiempo que me toca vivir, tengo la absoluta certeza de haber comprendido cuál es mi papel en esta página de la Historia.

Puede que resulte grandilocuente, pero es así. Nadie puede hacer mi parte, ni yo la de otro. Pero en el Juicio cuando se me demande lo hecho y lo dejado por hacer, voy a tratar de tener una respuesta digna.

Digna de Jesús!

Mateo 2:1-2

Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos,

 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.

Mateus 2:1-2

 E, tendo nascido Jesus em Belém da Judeia, no tempo do rei Herodes, eis que uns magos vieram do Oriente a Jerusalém,

 e perguntaram: Onde está aquele que é nascido rei dos judeus? Porque vimos a sua estrela no Oriente e viemos a adorá-lo.

Diego acosta / Neide Ferreira

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EL DÍA…!

DEVOCIONAL

Todos los años surge la misma cuestión: Cuando nació Jesús?

Lo cierto es que conmemoramos su Glorioso Nacimiento, según una antigua convención de la iglesia católica para «cristianizar» la celebración pagana del solsticio de invierno.

Tiene alguna importancia determinar el día exacto?

Ninguna.

Sencillamente porque lo sustancial es el cumplimiento de la profecía, que en la humilde Belén, nacería el niño que cambiaría la historia de la humanidad.

Todo lo demás, no es otra cosa que una distracción innecesaria, acerca de lo que verdaderamente es importante.

Como siempre ocurre, nos perdemos en la espuma de lo fantasioso y así perdemos la perspectiva de lo que significativo y relevante.

Dios hecho Hombre, nos dejó el Mensaje de Salvación, que es motivo fundamental de su presencia en los parajes de la Tierra Prometida a Abraham.

De su Pueblo y en su Pueblo nació Jesús, posiblemente un día de comienzo del otoño en Oriente y que con toda alegría conmemoramos este mes.

Mateo 1:20-21

Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.

Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS,  porque él salvará a su pueblo de sus pecados.

Mateus 1:20-21

 E, projetando ele isso, eis que, em sonho, lhe apareceu um anjo do Senhor, dizendo: José, filho de Davi, não temas receber a Maria, tua mulher, porque o que nela está gerado é do Espírito Santo.

E ela dará à luz um filho, e lhe porás o nome de Jesus, porque ele salvará o seu povo dos seus pecados.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ROMANOS, Epístola

Paulo, el autor de la Epístola fue un hombre de una gran cultura y también de notables conocimientos de la Torá. Su padre fue fariseo y por su posición social y religiosa pudo estudiar con uno de los grandes maestros del judaísmo: Gamaliel.

De allí la importancia de su tremenda conversión.

Pablo, según los historiadores, podría haber nacido en Tarso en el mismo tiempo que Jesús lo hiciera en Belén. Como Tarso formaba parte del imperio romano, el apóstol adquirió el derecho a ser ciudadano.

La Epístola para su comprensión debe ser analizada como un documento que Pablo dirigió a una congregación que no conocía, pero que ansiaba visitar y por tanto expuso sus pensamientos en los tiempos fundacionales de la Iglesia de Cristo.

Diego Acosta

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TRADICIÓN…?

Por qué festejamos el nacimiento de Jesús?

Esta pregunta estuvo flotando en una conversación, en la que se debatía el propósito de una celebración, que ha pasado de ser Feliz Navidad, a Felices fiestas y más simplemente a decir: Felices días.

Tiene algún significado esto de decir felices días?

Alguien seguramente se lo buscará y a su modo tal vez lo encuentre, pero seguirá siendo una solemne tontería decir: Felices días…

El lado oculto de estas conversaciones-discusiones no es otro que pretender restarle importancia al acontecimiento más notable de la Historia de la humanidad.

Por utilizar un lugar común podríamos decir: Se pretende tapar el sol con las manos. O ignorar que el prodigioso orden que reina en la Creación, es obra de un proceso que nadie sabe cómo ha empezado ni como ha continuado.

El nacimiento de Jesús constituye por sí mismo, un hecho tan asombroso, que se merece respeto solamente por todas las profecías que lo anunciaron.

Aunque solamente fuera por eso, deberíamos inclinarnos ante la grandiosidad del alumbramiento de Belén.

Pero también es verdad que las tradiciones le restan valor a todo lo que verdaderamente tiene importancia. Y la Navidad, es una de ellas.

Pero no por eso podemos poner en duda, que el Glorioso Nacimiento, es un hecho maravilloso para cada uno de los hombres y las mujeres que a lo largo de la Historia poblamos la Tierra.

Es verdaderamente penoso imaginar, por qué hay quienes lo niegan, intentan denigrarlo o ignorarlo. Por mucho empeño que se ponga, en afirmar lo contrario, Jesús nació como prueba del Amor de Dios para cada uno de nosotros.

Isaías 42:2

He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma tiene contentamiento; he puesto sobre él mi Espíritu; él traerá justicia a las naciones.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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