JESÚS…nuestro único INTERCESOR
Tomás le preguntó a Jesús por el Camino a seguir
cuando ÉL no estuviera y el Hijo del Hombre afirmó que Él era el Camino, la Verdad y la Vida y que nadie viene al Padre, sino por mí.
Diego Acosta – MENSAJE.
Inicia su Ministerio
Tomás le preguntó a Jesús por el Camino a seguir
cuando ÉL no estuviera y el Hijo del Hombre afirmó que Él era el Camino, la Verdad y la Vida y que nadie viene al Padre, sino por mí.
Diego Acosta – MENSAJE.
DEVOCIONAL
La vigencia de la Palabra de Dios a través de los siglos, es asombrosa, lo que revela la Infinita Grandeza de su Autor y renueva la necesidad de leer y releer lo que hombres Inspirados escribieron a lo largo del tiempo.
Uno de los ejemplos que podemos encontrar es el de la pregunta que le hicieron a Jesús, de sí debían o no pagar el tributo exigido por el César, durante el mandato del imperio romano. Esa pregunta que encerraba una auténtica trampa, a la que respondió el Hijo del Hombre con una Sabiduría que muestra su condición de Dios.
Si la sociedad protestaba contra el dominio de los romanos y por el cobro de los impuestos, ¿cómo podría ser lícito cumplir con honradez esa obligación? Jesús sin dudarlo afirmó: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
El tiempo verbal de dar equivale a pagar una deuda, que era como debía interpretarse el pago de los impuestos al imperio dominante. Es decir, no admitía discusión alguna, pues no había ninguna opción de hacerlo contrario o ignorar su legitimidad.
La Biblia, sigue vigente en estos tiempos y todos estamos obligados a cumplir con nuestras obligaciones monetarias con el Estado, sabiendo como sabemos el perfecto ejemplo que dio Jesús sobre el tema.
Marcos 12:17
Respondiendo Jesús, les dijo: Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Siempre nos preocupamos por el día de mañana,
sobre el futuro que tanto inquieta a los hombres,
que consultan a adivinos y agoreros. Jesús nos respondió: Mañana tendrá su propio afán y cada día su propio mal.
Diego Acosta – MENSAJE
Los que recibimos el Mensaje de Salvación debemos cumplir el Mandato de Jesús, llevar el Glorioso presente a quienes tienen miedo por la proximidad de la muerte física,
que es el comienzo de la Vida Eterna.
Diego Acosta – MENSAJE
Las tremendas consecuencias de los dos terremotos en Venezuela y los otros tres en el Cinturón de Fuego del Pacífico actualizan las Palabras sobre el Final de Jesús sobre esta clase de fenómenos.
Diego Acosta – ANTIVIRUS
Jesús desenmascaró al diablo al revelarnos cuál es
su arma fundamental para destruirnos e incluso matarnos: El engaño, el arma que emplea el mundo
para apartarnos de Dios.
Diego Acosta – MENSAJE
DEVOCIONAL
Una publicación hacía mención a un refrán japonés que decía que el viento de mañana…es para el día de mañana, haciendo una reflexión sobre que no debemos preocuparnos por la jornada que vendrá, sino ocuparnos de la que estamos viviendo.
El comentario seguramente ha despertado muchas expectativas y como siempre tenemos la tendencia a dejarnos sorprender por lo que resulta nuevo, perdemos la perspectiva acerca del verdadero fondo de la cuestión.
En su Magisterio terrenal Jesús, habló de los afanes que nos llevan a preocupaciones profundas, pero dándonos una referencia maravillosa sobre el sentido espiritual del tema, que es desde luego más clara y directa que la que hemos comentado de la publicación.
Jesús nos enseñó que nos debemos preocupar por el tiempo que estamos viviendo, porque el de mañana tendrá su afán y su propio mal. Podemos interpretar que el Hijo del Hombre nos estaba enseñando que no nos preocupemos por el futuro y que en cambio debemos fortalecer nuestra Confianza en Dios.
Solo el Padre sabe lo que ocurrirá en el futuro, pero sí debemos recordar que el afán de este día, no lo debemos extender al de mañana, porque no sabemos como será pero que como todas las cosas está bajo la Autoridad de Dios.
Mateo 6:34
Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
Diego Acosta / Neide Ferreira
Recordemos con firmeza a la primera advertencia que dio Jesús cuando hablo de las señales del fin de los tiempos:
Mirad que nadie os engañe y no seamos víctimas
nosotros mismos de nuestras engaños.
Diego Acosta – MENSAJE
Jesús habló de comparar cuando ejemplificó
cuestiones espirituales, simbólicamente de construir
sobre la roca y no sobre la arena. Si comparamos cuestiones materiales, caeremos en la envida.
Diego Acosta – MENSAJE