YO, PRÓJIMO…?

DEVOCIONAL

Qué ocurriría si el prójimo del que habló Jesús fuera yo mismo?

Frecuentemente me comporto como si fuera un hombre especial, que nunca preciso nada y si lo precisara soy lo suficientemente poderoso como para resolver mis propias dificultades.

Por eso el concepto de ser el prójimo, es contrario a toda forma de vanidad y no provoca otra cosa que arrepentimiento, por todas las veces que consideramos que esa nunca sería nuestra situación.

Qué importante es leer y releer la Palabra de Dios para profundizar en todo aquello que nos lleve hasta el corazón mismo del Eterno y poder entonces aprender más sobre ÉL y sobre nosotros mismos.

Esta visión de que yo pueda ser el prójimo, es un severo llamado de atención para estar atento no solo en la consideración de mis problemas, sino en la atención de las aflicciones de los demás.

Si no lo hiciera como podría amar al prójimo, si no me considero a mí mismo?

Proverbios 3:29
No intentes mal contra tu prójimo
que habita confiado junto a ti.

Provérbios 3:29
Não maquines mal contra o teu próximo,
pois habita contigo confiadamente.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LIBERTAD

DEVOCIONAL

En un estudio bíblico un joven me preguntó: Que es la Libertad?

Saliendo del asombro que me produjo el tema, a su vez le comenté que me llamaba mucho la atención el interrogante.

El joven me respondió que le preocupaba que se hablara de que había muchas libertades y que eso le causaba una gran desorientación sobre cuál era en realidad el fondo de la cuestión.

Admití que en el mundo existen tantas libertades como personas son capaces de argumentar sobre el tema, partiendo de una premisa básica: que se considera libertad al hecho de cada uno puede hacer lo que le parezca mejor, sin ninguna clase de límites.

Pero, eso son hace verdaderamente libres?

O nos esclaviza según nuestros deseos carnales, personales, según los dictados del mundo?

La única Libertad es la que nos prometió Jesús, que está basada en la Verdad que representa su Palabra. No hay Libertad más que esta. Nunca supe si el joven quedó convencido con el argumento. Pero yo, sigo teniendo esta Verdad como bandera.

Juan 8:32
Y conoceréis la verdad,
y la verdad os hará libres.

João 8:32  
Econhecereis a verdade,
e a verdade vos libertará.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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THE DAY

DEVOTIONAL

Every year the same question arises: when was Jesus born?

 What is certain – according to an ancient convention of the Catholic Church – is that we celebrate his Glorious Birth in order to «christianise» the pagan celebration of the winter solstice.

Is it important to know the exact day? Not at all. This is for the simple reason that what is important is the fulfilment of the prophecy that in humble Bethlehem, the child who would change the history of mankind would be born.

All the rest is merely an unnecessary distraction from what is truly important. As always, we lose our way in a froth of fanciful speculation, thus losing sight of what is significant and relevant.

The Word was made Flesh and God left for us his message of salvation, which is the fundamental reason for His presence in the land promised to Abraham.

Jesus was born of His people and among His people, possibly on a day at the beginning of autumn in the Orient, the day which we celebrate with great joy this month.

Matthew 1: 20-21
But while he thought on these things, behold, the angel of the Lord appeared unto him in a dream, saying, Joseph, thou son of David, fear not to take unto thee Mary thy wife: for that which is conceived in her is of the Holy Ghost.

And she shall bring forth a son, and thou shalt call his name Jesus: for he shall save his people from their sins.

 Diego Acosta / Neide Ferreira

Traducción: Sthepen Down

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COMPASIÓN

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Después de muchos años sin escucharla ni utilizarla, inesperadamente un respetado pastor, mencionó la palabra compasión.
Fue muy grande mi sorpresa y también la necesidad de reflexionar sobre lo que había escuchado y su profundo significado, pues está estrechamente ligada al Ministerio Terrenal de Jesús.
Por qué me sorprendió tanto esta palabra?
Quizás porque sin advertirlo estamos perdiendo la sensibilidad frente a los hechos ante los que reaccionó el Hijo del Hombre y que ahora nos parecen lejanos. No porque dudemos de ellos, sino porque el corazón se está endureciendo como piedra.
En un sentido literal compasión significa sentimientos de pena y de ternura frente al prójimo y la identificación frente a los males, a pesares que está sufriendo.
Corresponde aclarar que cuando hablamos de sentimientos, estamos haciendo referencia a todo aquello que significa un orden superior, no a la vulgaridad con la que nos manifestamos y vivimos.
No estamos hablando de conmovernos hasta las lágrimas frente a un hecho o frente al sufrimiento de un ser humano. Estamos hablando de aquello que nos conmueve como hijos de Dios y que despierta el Amor y la Misericordia más profunda.
Si pensamos y miramos lo mismo que pensó y miró Jesús, tal vez comprenderemos por qué eligió estar junto a los marginados, a los despreciados por la sociedad.
Su mesa estuvo servida para los que verdaderamente sufrían y no encontraban respuesta en una sociedad dura y hostil, tal y como lo podemos advertir en nuestro tiempo.
Sentaríamos en nuestra mesa a los mismos con los que el Mesías compartió sus alimentos?
Difícilmente, porque nuestro corazón no está a la altura de poder identificarnos con quienes no reciben de la sociedad, otra cosa que no sea rechazo y condena.
En eso radica la cuestión. Jesús siendo Dios, no rechazó ni condenó a quienes eran los despreciables, porque tampoco lo hizo después ni ahora en nuestro tiempo.
La compasión es una actitud superior del corazón, ajena por completo a la sensiblería o a la oportunista mirada de quienes se sienten atraídos por tener una ocasión de ser vistos como hombres y mujeres con amor al prójimo.
La compasión es un bálsamo que se extiende sobre la vida y la realidad del prójimo, con la intensidad que se genera solamente en el corazón de Jesús. Busquemos ser sus imitadores para ser discípulos mejores.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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