PRECISIÓN

DEVOCIONAL

Cada vez que reflexiono sobre el tiempo, me recuerdo de mi veterano reloj, que se caracteriza por su asombrosa puntualidad.

Y cada vez que hago esto, me abochorno por no pensar en la Infinita Precisión de los tiempos de Dios!

Acaso hay algo más Perfecto?

Porque todo lo que está bajo su Soberana Voluntad, ocurre en el momento ideal, ni antes ni después!

Esta lección que tengo bien aprendida es una Luz en los momentos de incertidumbre, cuando se deben tomar decisiones y se espera la Bendita Confirmación.

Es un difícil ejercicio de paciencia, de la que casi carezco y de confianza, que sí tengo, por la Gracia del Eterno. Siendo como es tan difícil, la Luz que ilumina mi vida me recuerda la prudencia con la que debo obrar.

Si nada ocurre ni antes ni después, qué sentido tiene afanarme?

Qué sentido tiene precipitarme por los caminos errados?

Confío en la Precisión de Quién me ha dado la vida!

Deuteronomio 11:14

Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo,

 la temprana y la tardía;

y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.

Deuteronômio 11:14

Então, darei a chuva da vossa terra a seu tempo,

a temporã e a serôdia,

para que recolhas o teu cereal, e o teu mosto, e o teu azeite.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

CAMPAÑA ANTI LUTERO?

Blog del TIEMPO!

Probablemente por la proximidad de los 500 años de la Reforma, se están comenzando a publicar comentarios relacionados con el monje de Wittenberg.

Como no creemos en las casualidades, llama la atención que se consideren cuestiones relacionadas con Lutero y sus escritos.

En un elaborado comentario, queda la sensación que el hombre que Dios utilizó para hacer la Reforma, no tenía claros muchos conceptos relacionados con la iglesia.

En otro, queda también la impresión que Lutero tampoco tenía ideas muy definidas, sobre el Islam y su contenido a través Corán.

Estos son solamente dos de los que hemos leído y que fueron publicados en distintos medios periodísticos. De allí la idea de que existe una campaña para desligitimar la figura de Martin Lutero.

Frente a estas opiniones, lo primero que hacemos es declarar nuestro respeto total. Y a la vez dejamos aclarado con rotundidad nuestra opinión sobre Lutero.

Creemos que el autor de las Tesis, fue un instrumento que Dios utilizó en un determinado momento de la historia.

Era un hombre como nosotros, con los defectos y virtudes que todos tenemos. Por tanto si lo analizamos desde esa perspectiva, podríamos estar de acuerdo con todo lo que se diga sobre él.

Con lo que en ningún caso coincidiríamos es que se utilice su humana condición, para restar importancia a todo lo que supuso su acto de fe en la catedral de Wittenberg.

Los hombres somos imperfectos, pero Dios es la expresión de lo Perfecto y sus decisiones son por lo tanto Perfectas. Y la Reforma es una de ellas.

Diego Acosta

EJEMPLO PERFECTO

Comentaba un joven acerca de cómo le gustaría tener un buen modelo para su vida.

Un modelo que le permitiera llegar a ser importante, famoso, rico y además influyente.

Le contestamos que un modelo de ese tipo solo se podía conseguir reuniendo a varios personajes y tratando de hacer una mezcla de todo lo que lograron y como lo hicieron.

Le sugerimos que en lugar de buscar esa clase de modelo, buscara otro, que es el único Perfecto!

Cuando le dijimos que se trataba de Jesús, se mostró muy poco atraído, porque él quería ser servido y no servir a nadie.

Con mucha pena, tuvimos que admitir que la equivocación del joven lo llevaría por caminos errados y con frutos más equivocados todavía.

Pero, en eso consiste la libertad que tenemos para todo. Incluso para equivocarnos!

Mateo 5: 48

Sed, pues, vosotros perfectos,

como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Mateus 5:48

Sede vós, pois, perfeitos,

como é perfeito o vosso Pai, que está nos céus.

Diego Acosta / Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

INTOCABLES…?

Una de las acciones más sorprendentes de los seres humanos, es la de convertir a determinadas personas en absolutamente intocables.

En ese mausoleo incluimos a los más dispares nombres, transformando la cuestión en una incomprensible mezcla de valores, talentos y cualidades.

Convertimos en intocables a:

A próceres nacionales,

A grandes compositores,

A deportistas,

A benefactores de la humanidad,

A autores,

A gigantes del pensamiento,

A artistas,

A héroes de la historia…

La lista es tan grande como lo sea nuestra propia visión del tema. Mezclando siempre a personas que hicieron historia, con quienes son protagonistas de simples episodios mundanos.

Es así como colocamos a los notables con los personajes, casi siempre contemporáneos y por tanto sin el respaldo que solo el tiempo concede a los verdaderamente importantes por la dimensión de sus obras.

La defensa casi fanática que hacemos de los intocables, nos hace perder la perspectiva de lo que verdaderamente es trascendente.

Y lo más grave: De lo que verdaderamente nos debe importar!

Ningún intocable por grandioso o meritorio que sea puede ser perfecto.

Ninguno!

Por qué razón?

Porque el Único Perfecto es Dios!

Todos los demás que creemos perfectos, son hombres que tienen limitaciones, problemas, errores, fallos, pecados confesados o inconfesables.

Como todos nosotros!

Por cierto que hay algunos más meritorios que otros, pero siempre con la humana condición de ser hombres que de ninguna manera pueden ser calificados perfectos.

Es importante recordar las enseñanzas de la Palabra de Dios, para colocar en su verdadero lugar, sin restar nada a quienes tienen sí han hecho cosas trascendentes y sin sumarle nada a quienes son exitosos circunstanciales.

Debemos tener en cuenta que todas las valoraciones humanas tienen precisamente por esa condición, los riesgos de ser imperfectas, tendenciosas, manipuladoras e incluso engañadoras.

Debemos aplicarnos la sabia enseñanza de Jesús: Dar al césar lo que le pertenece y a Dios lo que solamente puede ser de Él.

Entonces recuperaremos una cierta objetividad, para no transformar en intocables a hombres y mujeres, que solamente la perspectiva histórica valorará.

Y a los que solamente Dios puede juzgar y honrar!

Diego Acosta

www.septimomilenio.com